Soy judío progresista porque creo que no hay razón para que una mujer sea excluida de participar completamente en la vida judía. Está absolutamente claro para mí que las restricciones legales judías que prohíben a una mujer de participar en la vida judía, sea como testigo en una corte de justicia, sea para contar en
Felicitaciones a la Rynek Glowny, plaza principal de Cracovia, que venció a la Plaza de San Marcos de Venecia, a la Plaza vieja (Staromětské náměstí) de Praga, y a la plaza Djemaa el-Fna de Marruecos, habiendo sido elegida por el Lonely Planet con el título de la plaza más hermosa del mundo. Es un merecido
En un típico viernes por la noche en la calle Ben Yehuda de Tel Aviv, la ciudad conocida por su vibrante vida nocturna está en el modo de fin de semana. Los bañistas caminan a casa cuando se pone el sol, agarrando toallas y chanclas. Parejas elegantes dirigen hacia fuera para las bebidas y la cena. Los solteros
Gustavo D. Perednik Los libros memorables de la politóloga Hannah Arendt son dos: su obra cumbre «Los orígenes del totalitarismo» (1951) y su gran derrumbe: «Eichmann en Jerusalén» (1963). El primero la transformó en una celebridad durante los años de la Guerra Fría; constituye un magistral rastreo de las tiranías del siglo XX y de
Soy judío, sin creer en Dios. ¿Esto genera acaso la banalidad de ser judío? Sin embargo, creo que lo judío “es sagrado”, pero acaso puede ser sagrado sin concebirlo como sobrenatural. ¡Qué contrariedad! Difícil es pensar que los opuestos se unen; no nos educaron para percibirlo. Algunos filósofos hablaron de la “unidad de contrarios”. ¿Acaso