Lydda (Lod), 1948

Por Naomi Friedman*
El 13 de julio de 1948, miles de árabes abandonaron sus hogares en Lydda (Lod) y se marcharon en el calor del verano hacia Ramallah, entonces en poder de la Legión Árabe. Ha sido objeto de gran debate histórico y político el porqué los acontecimientos se dieron de esa forma
Una versión explica el éxodo como un producto de la huida por la guerra civil que precedió al ataque a Israel, en mayo de 1948, por parte de sus vecinos árabes.
Otro relato es el de Ari Shavit, en su libro “La Tierra Prometida”. Haciendo caso omiso de los recientes trabajos de destacados académicos israelíes, Shavit se atreve a pintar el éxodo como un acto de limpieza étnica.
Sin embargo, los académicos israelíes Avraham Sela, Alon Kadish y el libro de Arnón Golán, documentan meticulosamente el desarrollo de los acontecimientos, citando fuentes primarias de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sobre la ocupación de Lyda (Lod) en julio de 1948: telegramas, informes y los documentos, que se encuentran en el Comando Militar de Lydda.
El 30 de noviembre de 1947, al día siguiente de que la ONU votó favorablemente la partición de la hasta entonces llamada Palestina, los combatientes árabes lanzaron la llamada “guerra de las carreteras”.
Luchando contra la Legión árabe
Los residentes de Lydda y otras ciudades a lo largo de las principales rutas comerciales, atacaron los camiones y convoyes que transportaban suministros a los judíos de Jerusalém y otras zonas judías. En julio de 1948, el ejército israelí implementó la Operación Dani, cuyo objetivo final era hacerse del control de la carretera a Jerusalém. El primer objetivo de la operación era capturar Lydda.
El ataque a Lydda no estaba organizado. Fue dirigido por el Palmaj, una parte de las FDI. El 11 de julio, el cuerpo motorizado de jeeps de Moshe Dayan se dirigió a la ciudad, abrió fuego y tuvo que retirarse en virtud de los duros ataques de la Legión Árabe.
Entonces 300 hombres de a pie, encabezados por el comandante del Palmaj Mula Cohen, sin contar con el apoyo de la infantería, entraron en la ciudad. Ellos se apoderaron del centro.
De acuerdo con versiones judías y árabes, los combatientes árabes se reunieron en su sede, los olivares, y la estación de policía.
Esto está bien establecido por relatos de primera mano de Shmaryahu Gutman, el líder del Palmaj, encargado de negociar con la población árabe de Lydda.
Al día siguiente, 12 de julio, dos o tres tanques de la Legión Árabe entraron en Lydda y abrieron fuego contra las fuerzas judías. Las fuerzas de la Legión árabe estacionadas en la estación de policía y otros combatientes locales lanzaron un contraataque. Después de intensos combates, el Palmaj mantuvo su dominio del centro de la ciudad. El Palmaj intercambió disparos con los soldados pertrechados en la comisaría durante toda la noche y por la mañana de 13 de julio, se descubrió que todos menos uno de los combatientes habían abandonado la ciudad.
Mientras tanto, Shmaryahu Gutman, según su testimonio, había pasado dos días de negociaciones con los líderes árabes de Lydda pidiéndoles que depusieran las armas. Habían enviado un pregonero para anunciar que todas las armas debían ser colocadas en la parte delantera de las casas.
Ni una sola arma fue entregada. Al igual que los judíos, los árabes anticiparon un contragolpe de la Legión. El Palmaj había concentrado a alrededor de 4.000 ciudadanos árabes en la mezquita y en la iglesia.
FDI luchando en Lydda
Aún así, los árabes se negaron a rendirse. Los líderes de la ciudad se dieron cuenta de que las fuerzas de la Legión Árabe habían abandonado la estación de policía el 13 de julio. Los judíos negociaron la libertad de los 4.000 hombres árabes imponiendo que abandonarían la ciudad, lo cual acató la mayoría.
Pero Shavit se olvida de unos cuantos hechos no menores:
La primera es que el ejército de israelí no capturó Lydda sin hallar una feroz resistencia. De hecho, las fuentes primarias afirman que los combatientes superaban ampliamente en número a las fuerzas judías. Contaban con 25 lanzaderas antitanque, 20 ametralladoras, carros blindados, metralletas y fusiles.
La segunda inexactitud consiste en decir que el primer ministro David Ben Gurión ordenó a Yigal Allon, jefe del Palmaj, que expulsara a los habitantes árabes. Las fuentes directas muestran claramente que la decisión fue iniciada por los comandantes en el terreno bajo el fuego.
Estas fuentes primarias incluyen los reportes del comandante de Palmaj Mula Cohen y otros relatos de primera mano, así como un informe de las FDI emitido el 6 de julio de 1948: La directiva sobre el tema de la ” disciplina”, que se encuentra en el archivo IDF 2135/50, Expediente 42, ordena que : “Fuera de por motivos de lucha activa , estaba prohibido, (entre otras cosas) expulsar a los residentes árabes de sus pueblos, barrios y ciudades, y desplazar a los residentes sin permiso especial o la clara instrucción del ministro de Defensa, en cada caso concreto . Cualquiera que viole esta orden será juzgado”.
La directiva fue emitida para evitar la expulsión, no para provocarla.
Mula Cohen, sin embargo, no estaba al tanto de esta directiva. En sus memorias Mula Cohen escribió: “Permítanme ser claro: No niego que fui yo, como jefe de la brigada, quien tomó la decisión y sólo después de que recibí el permiso de los jefes de Operación Dani. “Yigal Allon aceptó la opinión de Cohen de que la única manera de sostener Lydda era de expulsar a los residentes. Allon y Yitzhak Rabin, su suplente, argumentaron al respecto y le pidieron opinión a Ben Gurion. Eran tal vez conscientes de las Directiva y del hecho de que era necesario obtener su permiso, ya que en ese momento Ben Gurión era también el Ministro de Defensa
El tercer elemento que se debe tener en cuenta es que en Lydda se estaban refugiando combatientes árabes palestinos y de los países vecinos.
La Operación Dani, que precipitó el éxodo masivo de los árabes de Lida y Ramla, fue la primera de una serie de tres iniciativas cuyo objetivo final fue liberar el camino a Jerusalém para alimentar a los 100.000 judíos que vivían allí.
Cuando traté de explicar esto, nadie había oído hablar de la Guerra de las Carreteras o de los niños judíos que se morían de hambre en Jerusalém. NO LO PUEDO OLVIDAR, PORQUE MI PADRE ERA UNO DE ELLOS.
*La autora es americana-israelí, es editora, escritora y autora de libros de texto y material de enseñanza on line para McGraw -Hill, Cengage , Pearson , Oxford University Press y otras empresas educativas. Tiene una maestría en Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalém y fue alumna de Abraham Sela.

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