Flexión y beso durante el rezo

Los fieles judíos se inclinan muy pocas veces durante la oración. Ello se hace cuatro veces durante la Amidá, una vez más durante la meditación de conclusión de la Amidá, una vez durante la oración de Aleinu, y una vez al responder a la declaración del Maestro de Oraciones durante el Barejú. En los tres últimos casos basta con una simple flexión de la cintura.

Mujer rezando en el Kotel

Una postura especial que en tienpos pasados fuera practicada con bastante frecuencia es la de caer postrado. El arrodillarse está totalmente ausente de la oración judía, salvo como un paso en el proceso de caer postrado.

Actualmente ello tiene lugar únicamente en los Días Solemnes: una vez en Rosh Hashaná y cuatro veces en Yom Kipur. En estos días sagrados se cumple la prosternación durante la recitación de la oración de Aleinu en la repetición de la Amidá del Musaf, pero en Yom Kipur se agregan también tres prosternaciones durante la lectura de la Avodá (descripción del servicio en el Templo de Jerusalem).

La mecedura es indudablemente el movimiento más frecuente y más típico asociado a la plegaria judía, aun cuando no es imperativa en la Ley judía ni es tampoco una costumbre recomendada universalmente. Hay quienes se mecen suavemente cuando rezan. Otros lo hacen con gran exageración y con rápidos movimientos del cuerpo. Y también otros, inclusive grandes y piadosos sabios, recitan sus oraciones casi sin mover el cuerpo. Lo más frecuente es observar la mecedura entre los fieles que están de pie mientras rezan, pero algunos se mecen incluso cuando están sentados.

El beso es un signo universal de afecto, constituye un acto de amor, una expresión de apego que también se tiene hacia los objetos rituales como besar al Sidur, y los deberes religiosos a ellos vinculados. No hay leyes religiosas que requieran que se bese un objeto ritual o sagrado. Lo único que hay es la fuerza de la costumbre desarrollada a lo largo de generaciones. El acto de besar ha llegado a ser común entre los judíos, en diversos grados, como expresión de devoción religiosa en las siguientes circunstancias:

– Se besa el Talit antes de cubrirse con él.
– Se besan los Tefilin al sacarlos de la bolsita donde se guardan o al devolverlos a la misma.
– Se besan los Tzitzit al concluir la bendición de Baruj Sheamar y durante la recitación de la Shemá.
– Por lo general se besa la Mezuzá en la jamba de la puerta al entrar o al salir de una casa.
– Se besa el Rollo de la Torá cuando es transportado en la sinagoga. Algunos tocan la Torá con el borde del Talit y después besan esa parte del Talit.
– También se besa el Rollo de la Torá antes de recitar las bendiciones correspondientes a la lectura de la misma.
– Se besa la cortina “Parójet” del Arca Sagrada antes de abrir el Arca o después de cerrarla cuando se saca el Rollo de la Torá.
– Se besa el Sidur y el Jumash antes de dejarlos. También se besan estos libros sagrados si accidentalmente han caido al suelo.

Fuente: Madregot

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