Los judíos somos una historia que nos contamos sobre quienes pensamos que somos. La historia es el secreto de la continuidad del pueblo. Sin una narrativa coherente, arriesgamos la desintegración. No es casualidad que la práctica en la que más judíos participan en el Seder de Pesaj, donde contamos nuestro origen, el hilo que mantiene
Pésaj es, en particular, una festividad que evoca recuerdos familiares; largas mesas coloridas nos esperan en las casas de nuestras familias y amigos. Es un desafío a la “invitabilidad”, todos nos esmeramos por invitar, alojar, recibir, dar espacio… y buscar sabores familiares y sentidos renovados del mensaje de la festividad. ¡Cuántos sucesos simultáneos ocurren cuando
En el versículo 10 del capítulo 23 del libro de Vaikra (Levítico), la Torá nos relata acerca de varias mitzvot (preceptos) que los hijos de Israel tenían que cumplir cuando entrasen a la tierra de Israel. Primero nos dice que debemos traer el sacrificio del Omer, la primicia de la cosecha. Luego nos pide que
Mi madre solía tener, desplegado sobre su mesa del comedor principal (sí, la de las visitas y las cenas formales), un enorme rompecabezas «Ravensvurger»; cuanto más grande y complejo, mejor. Allí estaba por semanas, casi en el centro de la casa, para ir armando pieza a pieza, día a día, hasta en algún momento completarlo.
Pesaj, la fiesta de la libertad, es llamada Jag Haaviv, la conmemoración de la primavera, pero su nombre más específico es Jag Hamatzot, la festividad de los panes ácimos. Y por ese alimento se distingue de las otras celebraciones de peregrinación y es recordado por niños y adultos. Hay quienes prefieren hacer sus propias matzot
Es la oración que dentro del judaísmo se realiza rogando al Todopoderoso por la completa recuperación de alguna persona. En ocasiones se acompaña con la lectura del Salmo 20. Es habitual incluir la petición de Refuá shlemá en la sinagoga para klos familiares y amigos que se encuentran enfermos, con el compromiso de ayudar a