Día Internacional de la Mujer : Una óptica judía y antecedentes históricos

Así como el movimiento feminista mundial ha rescatado el Día de la Mujer en la identificación con la lucha por los derechos de la mujer en la sociedad, dentro de los marcos del judaísmo la perspectiva feminista judía plantea un gran desafío. El desafío de por lo menos reconsiderar parte de los esquemas tradicionales de vida judía.

Como mujeres judías en este día deberíamos hacernos eco de algunos de los legados fundamentales del judaísmo, entendiendo y estudiando la Torá como Torá de Vida, Torat Jaim, e intentando encontrar en ella las respuestas para nuestro tiempo y para nuestra condición de mujer judía.

Creemos que el feminismo judío debería centrar su mirada en lo que hace a una mayor inclusión de la mujer en el ámbito de lo comunitario judío por un lado, pero por otro y más importante aún, en la inclusión de la mujer en el ámbito de lo espiritual y lo halájico.

Contemplando y respetando los límites de la Halajá, el judaísmo podría ser más inclusivo de la mujer de lo que lo es hasta hoy.  Dicho de otro modo, si pensamos a fondo las razones del papel secundario de la mujer en el ámbito público judío, no siempre los problemas están en la norma sino en su aplicación. Por otro parte es hora que los poskim (juristas) de nuestros días se confronten con la realidad de la mujer en el siglo XXI y como siempre antes en la historia, intenten encontrar respuestas creativas, que respeten y se nutran del cuerpo halájico heredado y al mismo tiempo confronten las realidades de hoy, también en lo que atañe al ámbito de los derechos de la mujer al igual que lo hacen, por ejemplo, en el ámbito de la ciencia.
Las mujeres judías de hoy exhortamos al encuentro de soluciones halájicas a los problemas de hoy, y por sobre todo bregamos por  promover un cambio radical en el discurso judío, facilitando la inclusión y rechazando la segregación de la mujer.
Como mujeres estamos comprometidas con la visión judías de la búsqueda continua por un mundo mejor – “Tikun Olam” – que no puede darse si tan sólo se cierra en sus mensajes propios y no se solidariza con el sufrimiento de los otros.

Deberíamos elevar la voz en contra del abuso sexual y el maltrato a la mujer en el seno de las comunidades judías.

Deberíamos promover y encabezar la acción a favor de las mujeres cuyos maridos les niegan el guet (el divorcio según la halajá) y la búsqueda de las soluciones halájicas para esas situaciones.

El feminismo judío debería ser un puente para la unión de las diferentes mujeres judías.

El feminismo judío debería ser un puente para la unión de las diferentes mujeres judías y  puede ser sólo social o político, necesita manifestarse en el ámbito de lo espiritual, lo ritual y lo halájico, formando parte del diálogo creativo de las generaciones de nuestro pueblo, al mismo tiempo que ser inclusivo y abarcativo, y no sólo una cuestión de elites. En ese punto de lo femenino,  es en donde las mujeres judías podrían encontrarse.

El Día Internacional de la Mujer no es un día del calendario hebreo, pero como mujeres, podemos también tender un puente hacia la otra mujer, con la que compartimos el deseo de un mundo mejor y más justo.  Esta es nuestra invitación a la mujer judía en el día de hoy.

Día Internacional de la Mujer – Antecedentes históricos

El Día Internacional de la Mujer se celebra el  8 de marzo y está oficialmente reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este día se conmemora la lucha de la mujer por su igualdad social. El día es considerado fiesta nacional en algunos países.

La idea de un Día Internacional de la Mujer surge en los albores del siglo XX, en el contexto de la Segunda Revolución Industrial y la Primera Guerra Mundial, cuando se produce la incorporación de mano de obra femenina de manera masiva a la industria. Las condiciones de trabajo, a menudo peligrosas e insalubres, fueron objeto de frecuentes protestas por parte de los trabajadores. Muchas manifestaciones y huelgas se produjeron en esos  años, en diversas partes del mundo, especialmente Nueva York, Berlín, Viena (1911) y San Petersburgo (1913).

El primer Día Internacional de la Mujer se celebró el 28 de febrero de 1909 en los Estados Unidos, convocado por el Partido Socialista de América, en memoria de la huelga de las trabajadoras en la industria de la confección de Nueva York en protesta por las malas condiciones trabajo.

En 1910, se llevó a cabo la primera Conferencia Internacional de Mujeres en Copenhague, dirigida por la Internacional Socialista, en donde fue aprobada la propuesta de la alemana Clara Zetkin acerca de la institución de un Día Internacional de la Mujer, aunque no se había especificado aún la fecha.

Al año siguiente, el Día Internacional de la Mujer se celebró el 19 de marzo,  más de un millón de personas participaron del mismo en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza.
Pocos días después, el 25 de marzo de 1911, un incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist, en N. York,  cobraría la muerte de146 trabajadoras – la mayoría costureras. El elevado número de muertes se atribuyó a la falta de seguridad de los edificios. Este fue considerado como el peor incendio de Nueva York hasta el 11 de septiembre 2001. Es probable que la muerte de las trabajadoras en Triangle Shirtwaist se haya incorporado en el imaginario colectivo, por lo que este episodio es a menudo erróneamente considerado como el origen del Día Internacional de la Mujer.

En 1915, Alexandra Kollontai organizó una reunión en Christiania (hoy Oslo), en contra de la guerra. Ese mismo año, Clara Zetkin organizó una Conferencia sobre la Mujer.

En Rusia, las celebraciones del Día Internacional de la Mujer desencadenaron la Revolución Rusa de 1917. El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero por el calendario juliano), la huelga de las operarias de la industria textil contra el hambre, contra el Zar Nicolás II y contra de la participación del país en la Primera Guerra Mundial precipitó los acontecimientos que dieron lugar a la Revolución de Febrero. León Trotsky lo registró así: “El 23 de febrero (8 de marzo en el calendario gregoriano) estaban planificadas acciones revolucionarias. Por la mañana, a pesar de las directivas, las trabajadoras de las fábricas textiles dejaron sus trabajos en diversas fábricas y enviaron delegadas a solicitar apoyo a la huelga. Todas salieron a las calles y la huelga fue masiva, pero nadie imaginó que el ‘Día de la Mujer” se convertiría en el inicio de la revolución”.

Después de la Revolución de Octubre, la feminista bolchevique Alexandra Kollontai convenció a Lenin a convertir el día en una fiesta oficial, y durante el período soviético, se mantuvo la celebración del día de  “la mujer trabajadora heroica”. Sin embargo, la fiesta perdió rápidamente su sentido y se convirtió  en una ocasión para que los hombres pudieran expresar simpatía o amor por las mujeres – una mezcla de celebraciones occidentales del Día de la Madre y el Día de San Valentín, con regalos y flores. El día sigue siendo un día de fiesta oficial en Rusia y Bielorrusia, Macedonia, Moldavia y Ucrania.

En Checoslovaquia, cuando el país formaba parte del bloque soviético (1948 – 1989), la celebración fue apoyada por el Partido Comunista. El “Día Internacional de la Mujer” fue utilizado como una herramienta de propaganda del partido. La celebración de la fiesta fue ganando gradualmente un carácter de parodia. Por lo tanto, el propósito original de la celebración se ha perdido por completo. Después del colapso de la Unión Soviética, fue abandonado rápidamente como otro símbolo del antiguo régimen.

En Occidente, el Día Internacional de la Mujer se conmemoró durante la década de 1910 y 1920. Posteriormente, la fecha cayó en el olvido y fue recuperada sólo por el movimiento feminista, en la década 1960, y finalmente adoptada por las Naciones Unidas en 1977.

Fuente: Mujeryjudaísmo

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