El shofar, la voz.

Quiero compartir brevemente una historia interesantísima que vi  en Youtube en un cortometraje producido por Toldot Israel e History Channel que se llama “Ecos de un shofar”, y trata de un suceso que ocurrió durante  el mandato británico en Eretz Israel , o sea desde 1930 a 1947, cuando estaba prohibido tocar el shofar en el Kotel durante los Iamim Noraim porque los británicos aducían que eso podía ofender a los residentes musulmanes de Ierushalaim.

Shofar

El primer año de esas restricciones, el rabino Moshe Segal Z”L de 26 años, rebelde y atrevido, desafió esa ley diciendo algo así : “a mi  alrededor hay un gobierno extranjero controlando a Am Israel en  su día y en su lugar más sagrado. Pero debajo de mi talit, hay otro mundo, donde no estoy sujeto a otro dominio excepto el del creador y aquí hare lo que El me pida y nada me podrá detener”. Y escondido bajo su talit, Moshe Segal tocó el shofar fuerte y desafiante. Obviamente fue arrestado y encarcelado.

Luego de él, otros jóvenes, en su mayoría adolescentes siguieron su camino llevando secretamente su shofar al Kotel arriesgando ser encarcelados que de hecho lo fueron, pero priorizando su fe frente al hecho de ir a la cárcel.

Viene a cuento porque si hay un símbolo, un sonido que se asocia con los Iamim Noraim, ésto es el shofar. Como dijo hoy el Rab Dany en su drashá, “es un sonido que emociona y frente al cual nadie puede permanecer indiferente”.

Un sonido progresivo como si fueran los diferentes movimientos de una sinfonía,  que comenzaron en el inicio del mes de Elul, continúan ahora en Rosh Hashaná y culmina con un crescendo en Yom Kipur, con la tekiá gdolá al final de  Neilá.

Si bien todos los días hacemos mención al shofar en la Amidá diciendo “teka ve shofar gadol lejeruteinu”, el shofar es el elemento central de Rosh Hashaná.

La Torá en Vayikrá dice “en el séptimo mes, el primer día del mes,  va jodesh hashvií, ve ejadlajodesh guardareis descanso completo, iyié lajém shabatón zijrón truá conmemorando con fuertes sonidos”

O como leímos en el Salmo 81: Tiku ba jodesh shofar ba kesé le yom jagueinu “toquen el shofar cuando la luna está oculta, en el día de nuestra fiesta”

Todos los jaguím tienen sus mitzvot. Yom Kipur el ayunar, Sucot construír la Sucá y bendecir los arvaat haminim, Pesaj comer matzá.

La mitzvá de Rosh Hashaná es”lishmoa kol shofar”, no  sólo escuchar el shofar, sino “lishmoa KOL shofar”, la voz del shofar, lo que implica una escucha desde otro lugar.

No tenemos otra mitzvá de oír algo. Podríamos decir que en Purim la mitzvá es escuchar Meguilat Esther, pero no es la única mitzvá de Purim. O podríamos pensar en la importancia de la tfilá de Shmá Israel, pero es una tfilá de decir y no de escuchar.

Esta mitzvá pasiva que nos exige OIR simboliza muchas cosas.

El Rambam, lo entendió como un llamado a la conciencia respecto a nuestras acciones cotidianas “uru iesheinim”, itorerú”, “despierten los durmientes de vuestro sueño, y reflexionen sobre vuestras acciones” .

En lo personal, me gusta la simbología que se asocia a la creación y a nuestra relación con esa creación.

Porque el toque del shofar también rememora  la creación del  Adam Harishón, el primer hombre. Creado según  la Torá, afar min ha adamá del polvo de la tierra y el Creador sopló en su nariz el aliento o el hálito de vida VAIPAJ vehafav nishmat jaím.

Y qué se hace  en Rosh Hashaná? Soplar el shofar. No sólo con la boca porque sino no saldría el sonido, sino insuflando muy profundamente,  y de eso deben saber más que yo Jagay y Abraham nuestros Baalei Tokea.  Y de ese modo, estamos re memorando lo que se hizo en la Creación del  Hombre.

En Rosh Hashaná venimos a recordar que dentro nuestro, tenemos algo que se llama neshamá, que es la parte más elevada del alma,  para que nuestra vida sea algo más que un cuerpo, para que en nuestra vida tenga lugar lo espiritual.

Rosh Hashaná es el momento del año que se nos dice, no hagas nada, y escuchá. Durante todo el año estuvimos activamente haciendo, “laasot” y ahora llegó el momento de escuchar, de“lishmoa”

Y como escuchamos hoy, y Ds mediante mañana, los sonidos empiezan con la “tekiá” que es el sonido prolongado, sostenido, un kol pashut, un sonido simple. Podríamos asociarlo con la vida, cuando las cosas fluyen simplemente.

Después viene la “truá” el toque entrecortado, semejante a un llanto, y luego el tercer tipo de toque entrecortado “shvarím”, como shavur, roto, quebrado, y que es como una queja, y se finaliza nuevamente con la tekiá, el toque simple el kol pashut.

Como la vida misma. Cuando nacemos la vida parece simple, fácil, pero la realidad es que no hay nada ni tan fácil ni tan simple. En nuestro andar, vienen los desafíos, las dificultades, y los quiebres.

Shofar  se relaciona con “leshaper”, “shipur”, que significa mejora, mejorar, también con  “Shifra”, el nombre de una de las parteras que salvó a los recién nacidos de Am Israel, desafiando el  edicto de Paró.

El escuchar el shofar nos re-crea, re-naciendo en un nuevo día para mejorarlo leshaper, y así poder convertir nuestra vida desde lo personal, desde lo vincular, desde lo comunitario, en algo shafar, radiante, lindo.

El Shofar nos recuerda que somos responsables de nuestras acciones, pero que el cambio siempre es posible.

El Shabat pasado leímos parashát Nitzavim. Dicen los jajamim que los nombres de las parshiót tienen una conexión entre sí. Las cuatro últimas parshiót del año son Nitzavím, Vaiélej, Haazinu y la última de todas  Bezót Habrajá.

Nitzavim viene de la palabra “yetziv”, firme,” yetzivút”, estabilidad. La estabilidad nos da seguridad y tranquilidad pero necesitamos a Vaielej que significa “y fue”, Vaielej es “lalejet”, comenzar la caminata, porque si todo es muy seguro y estructurado termina siendo aburrido y estático.

De modo que con Nitzavim y Vayelej tenemos estabilidad y movimiento, lo que generalmente buscamos en la vida.

Haazinu  viene de escuchar, de “leazín” que es oír, y de “izún” equilibrio. Y lograr un  equilibrio es la bendición de la vida, una verdadera brajá, VEZÓT HABRAJÁ!

Cuando termina la última parashá, Vezot Habrajá, comenzamos a leer  Bereshit, que es volver a empezar.

Que este nuevo año tengamos todos estabilidad en la salud y la parnasá, movimiento con muchas alegrías, acción y emociones positivas para compartir en comunidad, equilibrio entre las dos y mucha bendición.

Shaná Tová Umetuká, tizkú le shaním rabót.

Autora: Alicia Perl, NCI de Montevideo,

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