“Y tomó Moshé el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos y escucharemos.” Shemot- Éxodo 24:7
“Naasé venishmá”- “Haremos y escucharemos”, es la respuesta del pueblo de Israel frente a la ley a la recepción de la ley. Sin preguntas, ni condicionamientos. Sin dudas. Sin temor. Haremos. Y haciendo nos transformaremos en pueblo.
Siglos han intentado interpretar esta frase.
Rashbam (s. XII) escribía: “cumpliremos lo que Dios ya ha dicho, y también estamos preparados para escuchar (obedecer) lo que Dios ordenará de ahora en adelante.”
La palabra “nishmá”- escucharemos puede ser traducida como “obedeceremos”, una manera particular de comprender la escucha desde mi punto de vista.
En el Talmud, en el tratado de Kidushín se preguntan qué es más prioritario: si la acción o la escucha. Así lo responde:
“¿Es mayor el aprendizaje o la acción? El rabino Tarfón respondió: la acción es mayor. El rabino Eliezer respondió: el aprendizaje es mayor. Luego, alguien más respondió a ambos y dijo que el aprendizaje es mayor, ya que el aprendizaje conduce a la acción.” Kidushin 40b:8
El Talmud distingue entre la escucha como una instancia que lleva al aprendizaje intelectual frente a la acción que es la puesta en práctica. La disposición de la frase: haremos y escucharemos (o aprenderemos) inquieta a los sabios e intentan comprenderlo en un orden de jerarquía.
El Rab. Kook lo comprende como un gesto de incondicionalidad plena.
“El momento de gloria para el pueblo judío —su hora más gloriosa— ocurrió cuando Dios reveló Su Torá en el Monte Sinaí. Los israelitas hicieron una notable promesa: Naasé venishmá: «Haremos y escucharemos todo lo que Dios ha declarado» (Éxodo 24:7). Hicieron dos promesas: hacer y escuchar. El orden es crucial. Prometieron cumplir la Torá, incluso sin saber por qué…” Rabino Abraham Isaac HaKohen Kook (s. XIX-XX)
No importa lo que mande la ley, viene del Señor, y estamos dispuestos a cumplir su voluntad.
Por su parte el rabino Jonathan Sacks nos regala una interpretación preciosa:
“Esa es la diferencia entre naasé y nishmá. Realizamos la obra divina «juntos». Respondemos a sus mandatos «con una sola voz». Pero escuchamos la presencia de Dios de muchas maneras, pues, aunque Dios es uno, todos somos diferentes y cada uno lo encuentra a su manera.”
Todos, al unísono respondieron que cumplirán la ley. Sin embargo, la escucha es personal; a cada uno el encuentro con Dios lo conmueve de manera diversa: según su historia, sus sueños, sus miedos, su vida…
Y para finalizar este breve recorrido por el infinito océano de interpretaciones, comparto con Uds. una frase de la rabina norteamericana Elka Abrahamson:
“La fuerza para decir naasé venishmá proviene de Abraham: cuando se le pidió que contara las estrellas, lo intentó incluso sin poder completar la tarea… así sus descendientes aceptan la Torá primero sin saber todo lo que implica.”
Haremos, aun sin poder con todo, aun sin comprender todo. Lo importante es vivir actuando la palabra de Dios en este mundo en el que a veces parece que es imposible.
Y acá me quedo.
Con un mundo inundado de palabras y de escuchas que nos contaminan la conciencia y nos destrozan el alma y la esperanza, la gente se está quedando inmóvil, de manos atadas, “total, ya no hay más nada para hacer”.
Quizás sea tiempo de Naasé, de dejar de obedecer a los mandatos de un tiempo estéril y belicoso, que nos mantiene enfrentados, que nos alimenta el odio, y que, en definitiva, nos vulnera nuestras capacidades de reconstruirnos y ponernos de pie para comenzar a movernos. Apostar a la acción, aquella que nos vuelva a poner de pie, que nos haga recuperar la confianza en nuestros criterios y visiones.
Volver a ese monte para levantar la mirada, dejar de consumir como autómatas discursos que no nos pertenecen, y con la postura erguida, volver a creer que hay un cielo, un futuro, un espacio para respirar, a través de nuestro encuentro con la palabra, Su palabra, que nos vuelve al sentido.
Naasé- haremos.
Quizás seamos muchos los que nos resistimos a la obediencia ciega de los mandatos que nos nublan el horizonte.
Naasé- haremos.
Porque la ley del cielo nos vuelve éticos, cuidadosos de nuestros prójimos y de nuestra tierra.
Naasé- haremos.
Como gesto de resistencia ante los que se aprovechan de nuestra debilidad para manejarnos la decisión y la alegría.
Naasé- haremos.
Porque nuestra incondicionalidad es con el mandato de la vida. La nuestra y la de cada uno.
Venishmá- y que escuche el mundo que nos hemos puesto nuevamente de pie.
En Israel existe un movimiento de mujeres- de todas las diversidades que representan a la sociedad israelí- que se llama Nashim Osot Shalom- Women Wage Peace, quienes se unieron a Women of the Sun, un movimiento de mujeres palestinas. Ambos grupos de mujeres se propusieron hacen algunos años, trabajar juntas para que ningún hijo, ningún hijo, muera.
Ellas, contra todo pronóstico y cancelación, contra todo estigma y obstáculo, caminan, se manifiestan, recorren cada casa, cada ciudad, para contagiar de amor y de fortaleza en los espacios de dolor y vulneración.
El 24 de marzo de este año, marcharán en Roma, descalzas, como testimonio y llamado a un mundo que necesita ponerse de pie, todos juntos, para reconstruir los fragmentos de cada sociedad y apostar a un futuro posible para los que vendrán.
Naasé- ellas deciden hacer. Nosotros estamos invitados. En muchas ciudades del mundo, caminarán como gesto de una voluntad férrea: nadie nos va a dejar de manos atadas. Tenemos que apostar y poner manos a la obra. Cada uno desde el lugar, grande o pequeño, que le corresponda.
Shabat Shalóm,
Rabina Silvina Chemen
