En junio del año 1999, el Alcalde de Oviedo, Sr. Gabino de Lorenzo Ferrera, nos facilitó la Casina, para hacer de ella un lugar de reencuentro con la sociedad asturiana, como gesto de reconciliación y como símbolo de “devolución” de lo mucho que arrebataron a nuestros antepasados, expulsados o forzados a convertirse. Con este gesto, la ciudad de Oviedo intentó y logró que hubiera una continuidad de la vida judía en esta hermosa ciudad, tras el paréntesis de más de 500 años en la judería existente en el Medioevo.

Ello posibilitó que los judíos residentes en Asturias tuviéramos un lugar común para reunirnos, estudiar, aprender, rezar, investigar, intercambiar, organizar visitas de personas interesadas y, por supuesto, celebrar la vida judía con profundidad. Desde esa fecha no hemos dejado de reunirnos durante todo el año, cada viernes, para recibir al Shabat; cada sábado para el rezo de Shajarit, y todas las fiestas de nuestro calendario, para honrar nuestra tradición e, incluso, organizando actividades públicas para que se nos conozca.

Somos visibles, estamos orgullosos de nuestras raíces y deseamos revalorizar el gran legado judío de España, tan lamentablemente ocultado y tan tristemente desconocido. Deseamos colaborar en la transformación de nuestro entorno, con el llamado «tikun olam» (esto es en la «reparación del mundo»), para que sea un espacio de convivencia y respeto.

En diciembre de 2004, acordamos solicitar Ayuntamiento de Oviedo la colocación de algún elemento que pudiera recordar a las Víctimas de la Shoá, dado que el 27 de enero de 2005 se cumplirían 60 años de la Liberación del Campo de Concentración de Auschwitz-Birkenau y se había venido celebrando en muchos países europeos, entre ellos Suecia, el Reino Unido, Dinamarca, Italia, Francia y Alemania, el «Día del Holocausto» de forma institucional.
En España no se había designado oficialmente un día para el recuerdo, hasta la publicación del correspondiente decreto en el BOE, en ese mes de diciembre de 2004, estableciendo la misma fecha para recordarlo, dado que el antisemitismo crece de forma alarmante en Europa.

 Mediante acuerdo en el Parlamento Europeo, se convertió en el «Día contra el antisemitismo y la judeofobia», a fin de que las generaciones venideras no olviden la masacre más grande cometida en la historia de la humanidad, con el asesinato sistemático e industrializado de judíos europeos, cuyo único «delito» era profesar una religión diferente.
Nuestro deseo era, y sigue siendo, conmemorar este triste día para recordar a las nuevas generaciones lo sucedido y evitar que vuelva a repetirse.

El Ayuntamiento de Oviedo ha mostrado siempre una especial sensibilidad hacia nuestro colectivo, y tuvo a bien instalar un pequeño monolito alusivo plantando 6 árboles en su derredor, en el Parque de Invierno de Oviedo, el cual fue inaugurado en enero de 2005, siendo la primera Comunidad Judía en España que lo tuvo físicamente. Aunque el monolito sufrió varios ataques, pudimos conmemorar esa fecha allí, hasta que en diciembre del año 2015, fue vandalizado, no solo con pintadas, sino destruyendo la placa y parte del monolito.
El 2016 tuvimos que conmemorar a las Víctimas de la Shoá en un lateral del Campillín, pero en enero de 2017, gracias a la generosidad de los javerím de la Kehila Beit Emunáh y amigos, entre los cuales están la Federación de Comunidades Judías de España y la EUPJ, pudimos conseguir el sueño de tener un nuevo monumento en Recuerdo de las Víctimas de la Shoá, en el corazón de Oviedo.

En ese acto contamos con apoyo institucional y asistió una representante del Gobierno del Principado de Asturias y una delegada del Alcalde de Oviedo. Nos acompañaron los concejales de Oviedo, Eduardo Rodríguez, Gerardo Antuña, Covadonga Díaz, Eduardo Llano y Cristina Fernández, junto a los representantes de diferentes colectivos: tres representantes de diferentes Logias de Masonería, representantes del Colectivo Gitano, de la Asociación de Minusválidos, de la Asociación de Homosexuales, y Lesbianas y otros colectivos, como miembros del Club de los Viernes.

Explicamos los dolorosos acontecimientos que hicieron de la Shoá el mayor horror vivido en Europa, descubrimos el monumento y encendimos 6 velas: la primera en recuerdo de los seis millones de judíos asesinados por el monstruoso régimen nazi y sus colaboradores, la segunda en memoria del millón quinientos mil niños judíos a los que se les segó el futuro, la tercera en memoria de los colectivos perseguidos por los nazis (intelectuales, masones, gitanos, homosexuales y lesbianas, minusválidos físicos y psíquicos, Testigos de Jehová, polacos cristianos, etc.), la cuarta por los “Justos entre las naciones”, que ayudaron a salvar la vida de judíos a aún a riesgo de sus vidas, la quinta vela, por los españoles fallecidos en los campos de concentración y la sexta, en honor a los sobrevivientes que a pesar del horror vivido rehicieron sus vidas en Israel y en la Diáspora.

Finalmente invitamos a las personas presentes a poner una piedra al pie del monumento como se hace en los cementerios judíos. Esta ceremonia la hemos venido conmemorando todos los años, excepto cuando hemos tenido restricciones con el Covid.

¡Gracias, Oviedo, por habernos permitido situar el monumento en el corazón de la ciudad y dejarlo como seña indeleble de memoria y recuerdo de las Víctimas, cuya memoria es bendita y recordada!