PARASHAT VAETJANÁN 2025: para que nos vaya bien

Estamos acostumbrados a leer la Torá y encontrar en ella hasta el mínimo detalle de los mandamientos de Dios. Venimos del libro de Vaikrá- Levítico en el que hemos leído la minuciosidad con la que se describe cada ofrenda y cómo se verifican las manchas de la piel, entre otras indicaciones. Y de pronto, en esta segunda parashá del libro de Devarím, encontramos este versículo que no describe una acción concreta, y que, en apariencia, deja librado a la escala de valores del lector, qué es lo que debe hacer.

“Y haz lo recto y bueno ante los ojos del Señor, para que te vaya bien…,” Devarím – Deuteronomio 6:18

¿Qué hace una persona de fe con este mandato? ¿Qué es lo bueno, lo recto? ¿Qué significará que “te vaya bien”?

Vivimos tiempos de insoportable relativismo. Atractivo, por cierto. Todo vale, porque ya nada pareciera ser ni bueno, ni malo, ni verdad, ni falsedad, ni ético ni corrupto.  Desaparecen las certezas, dato que podría ser el motor de nuevas búsquedas, pero que lo que buscan es poner en jaque cualquier sistema de valores, de conquistas culturales, políticas, religiosas…  Y no sólo eso, sino que promueve el escepticismo, la sospecha constante de que lo que estoy escuchando, leyendo, e inclusive mirando no es tal.

Y de pronto tenemos que leer que Dios indica hacer lo que es recto y bueno, para que nos vaya bien.

Estamos ante una encrucijada.

Vamos a preguntarle a los sabios cómo se enfrentaron a este versículo.

Hoy nos detendremos en Rambán (Najmánides) en su comentario a esta parashá:

“Y HARÁS LO QUE ES RECTO Y BUENO ANTE LOS OJOS DEL ETERNO. En línea con el significado claro de la Escritura el versículo dice, “Guarda los mandamientos de Dios, Sus testimonios y Sus estatutos, y, al observarlos, intenta hacer lo que es recto y bueno solo ante Sus ojos”. Y [la expresión en el versículo ante nosotros] que te vaya bien es una promesa, que declara que, cuando hagas lo que es bueno ante Sus ojos, te irá bien, porque Dios hace el bien a los buenos, y a los que son rectos en sus corazones. “

Lo primero que hace un exégeta es ubicar el texto en su contexto más amplio. Y se entiende más ahora que si seguimos la guía que Dios nos dio, sus leyes, sus estatutos, lo que deviene es que nuestras conductas necesariamente van a ser buenas y rectas… Dios nos muestra el camino y nosotros desarrollamos la virtud.

Y sigue explicando el sabio de Girona:

“Nuestros Rabinos tienen un hermoso Midrash sobre este versículo. Han dicho: “[ Lo que es recto y bueno] se refiere a un compromiso e ir más allá del requisito de la letra de la ley”. La intención de esto es la siguiente: Al principio, Moshé declaró que debían guardar Sus estatutos y Sus testimonios que les ordenó, y ahora declara que incluso cuando no les haya ordenado, consideren también hacer lo que es bueno y recto a Sus ojos, pues Él ama lo bueno y lo recto.”

Es hermosa esta mirada de Najmánides y de los sabios del Midrash. Los estatutos, las reglas son el mínimo necesario, pero lo bueno, lo recto va más allá de lo que la ley impone. Necesita de nuestra humanidad, de nuestros discernimientos, de nuestro compromiso más allá de la punición o el premio estipulados.

Lo bueno y lo recto más allá del requisito de la letra de la ley nos está diciendo que no somos marionetas, ni de Dios, ni de ningún poder, y que tenemos la potestad, la libertad, de aumentar la apuesta, si se quiere, y poner de nosotros para que el bien, lo bueno, para mí y para quienes no soy yo, tengan la posibilidad de que les “vaya bien”.

Y pensaba que esto que dice Rambán podemos aplicarlo a la inversa. Más allá del requisito de la ley, supone también una conducta de resistencia cuando los sistemas que gobiernan a cierta sociedad legislan para que algunos les vayan bien y a otros no. No apañarnos en la legalidad y salir a reclamar por lo que es recto y bueno porque es nuestro derecho y es fundamentalmente una necesidad. No hay colectivo humano que progrese en la inequidad, entre privilegiados e invisibilizados.

Lo aprendí esta semana con la presencia de representantes de “Mujeres activan por la paz – mujeres de Israel”, judías, árabes, drusas, de todo el arco político y social que decidieron ir más allá de las políticas de este tiempo y contra todo el sistema, hablar, pedir, marchar, en Israel y en todo el mundo para que la guerra termine, para que ningún hijo más fallezca. Más allá de los supuestos que ponen a las mujeres fuera de las negociaciones de paz, más allá de los discursos del odio y la venganza, caminan las calles, los parlamentos, las sociedades del mundo para que más allá de las leyes, la humanidad de la gente clame por otros escenarios que permitan salir del infierno. Y no sólo eso, sino que entendieron que se debía trazar un puente con quienes “la ley” pone en el lugar del enemigo, encontrar a aquellos humanos que necesitan tener voz para que sus propias legalidades no los enmudezcan Y allí se unieron a Mujeres de Sol, un movimiento en Cisjordania de mujeres que, -casualmente- hablan, piden, marchan paraque ningún hijo más elija morir y ninguna madre más le enseñe que es un valor ser mártir por el odio que se transmite. Ambos grupos – hoy separados geográficamente porque no hay como verse físicamente después del 7 de octubre- siguen trabajando juntos, más allá de las leyes de sus respectivos gobiernos, porque hay un valor supremo que es la vida por el cual ellas consideran que tienen que abogar. Vinieron a Buenos Aires, invitadas por el Centro Ana Frank Argentina. Nos dejan un sinfín de aprendizajes. Una invaluable colección de gestos, de conceptos, de ideas sobre la política internacional, la lectura de la historia y la empatía que quedaran entre nuestros tesoros más preciados de humanismo.

“Para que te vaya bien” …

Un deseo, una utopía, un horizonte.

Lo necesitamos.

Todos.

Sin excepción.

Rabina: Silvina Chemen