PARASHAT TERUMÁ 2026: No son sólo detalles

“Para la construcción del Mishkán- el Tabernáculo emplearás diez cortinados de lino fino reforzado, de púrpura violeta, púrpura roja y carmesí, con figuras de querubines diseñadas artísticamente. Cada cortinado tendrá catorce metros de largo por dos de ancho. Todos serán de las mismas dimensiones, y estarán unidos entre sí en dos grupos de cinco cortinados cada uno. Además, en el borde del último cortinado de la primera serie, pondrás unas presillas de púrpura violeta, y lo mismo harás en el borde del que está en el extremo de la segunda serie. Pondrás cincuenta presillas en uno y cincuenta en otro, de tal manera que las presillas se correspondan unas con otras. Después harás cincuenta ganchos de oro, y con ellos unirás los cortinados entre sí, a fin de que e Mishkán forme un todo (N.T: en hebreo está escrito Mishkán ejad- es decir: EL SANTUARIO UNO).” Shemot- Éxodo 2: 1-6

Lejos de mí está atosigarlos con detalles “menores” de la construcción de la morada divina, el Mishkán- Tabernáculo- Santuario… modos de hablar de una tienda que se construirá en el desierto para alojar a las Tablas de la Ley, la luz de la Menorá y para representar la presencia divina dentro del pueblo a través de un espacio concreto en medio de la inmensidad y la incertidumbre.

Es posible que entendamos todos estos capítulos como la necesidad del escritor bíblico de dejar en claro el trabajo minucioso, dedicado y perfeccionista que tuvo dicha construcción. Sin embargo, me sigo asombrando cuando el texto se revela no sólo como una descripción de materiales y técnicas sino fundamentalmente como el mensaje que porta esta edificación en los detalles más ínfimos y a su vez más inmensos.

Y esto es lo que me pasó con el texto que elegí para comentar hoy.

Para que imaginen, estamos hablando de un espacio rectangular delimitado por cortinas. Hoy hablaremos de estas cortinas. Diez cortinas unidas entre sí, cinco y cinco.

En hebreo es mucho más hermoso leerlo que en español.

חֲמֵ֣שׁ הַיְרִיעֹ֗ת תִּֽהְיֶ֙יןָ֙ חֹֽבְרֹ֔ת אִשָּׁ֖ה אֶל־אֲחֹתָ֑הּ וְחָמֵ֤שׁ יְרִיעֹת֙ חֹֽבְרֹ֔ת אִשָּׁ֖ה אֶל־אֲחֹתָֽהּ׃

“Jamesh yeriot tihiyena jovrot ishá el ajotá, vejamesh yeriot jovrot ishá el ajotá.”

Cinco cortinas estarán “jovrot”- unidas- la palabra “jovrot” tiene la raíz de la palabra “javer”- amigo, prójimo. Y ¿cómo se dice en hebreo bíblico “entre sí”? “Ishá el ajotá- que literalmente sería (aunque sea incorrecta acá una traducción literal): una mujer con su hermana.

Ibn Ezra (s.XII) lo explica así:

“Jovrot- acopladas”. es un adjetivo. Por otro lado, podría ser un verbo que significa que esta cortina se unía a la otra. “

Umberto Cassuto (SXX) lo entiende de este modo:

“Cinco cortinas cosidas una con otra. Y dice “jovrot” y no “javurot” (que significa “unidas”) porque el sentido no es especialmente indicar una acción de costura, sino la consecuencia de ella: cada cortina acompaña a su compañera.”

Y acá me quedo. Habiendo encontrado quien haya comprendido mi primera sensación cuando volví a leer esta parte de la parashá.

Ésa es la condición de la morada de Dios, que sus partes tengan la obligación de unirse a otras, y que, si bien son paños diferentes, no habría bordes ni Santuario si no fuera por la voluntad de esta “una al lado de su hermana”, habitando un espacio sagrado porque lo que lo delimita es la necesidad de estar junto a mi prójimo.

Y ¿cuál es el resultado? “vehayá haMishkán ejad- “y será mi Santuario, UNO”.

Ese UNO donde vive Dios está compuesto de múltiples paños que se unen para honrar a ese Dios UNO, no único, ni de nadie en particular sino de todos aquellos que se animan a pararse al lado de su “hermano”- “hermana” para construir juntos el espacio sagrado.

Mirando un video de actor y músico israelí Noam Jacobson, escuché que comentaba sobre el Mishkán algo muy interesante que lo traducirá para Uds.: “Todo el Tabernáculo está construido en base a algo frente a otra cosa, todo tiene dos lados, dos aspectos: dentro del Arca Sagrada en el centro del Mishkán hay dos tablas del pacto- una al lado de la otra, sobre el Arca, dos querubines, uno frente al otro, la Menorá (el candelabro) está construida de tal manera que hay tres brazos del candelabro mirando a los otros tres brazos (porque ambos grupos miran al centro y a su vez se miran entre sí), la mesa del pan de la proposición (en hebreo- lejem hapanim, con doce panes representando a las doce tribus) estaba diseñada con seis panes en una columna y otros seis panes en otra columna a su lado, en la vestimenta del Sumo Sacerdote, tenía una piedra en su hombro derecho y otra piedra en su hombro izquierdo. ¿Se convencieron? Todo el Mishkán y todos sus utensilios cuentan la misma historia: la historia de la unión, de la convocatoria, de reunión de partes diversas. Unión que no significa unicidad (que es la cualidad de lo único). El Mishkán representa al mundo. Y el mundo está construido por lo múltiple, lo diverso, ángulos diferentes. La historia que nos cuenta el Mishkán es que para que habite la presencia divina no se necesita que todo sea idéntico, hay que traer a los diversos mundos y generar unión…”

De eso se trata. Sea de la religión que seas. No podemos alojar la presencia del Altísimo si seguimos creyendo que el mundo es de un solo color, de una sola creencia, ni pretendiendo imponer una posición sobre la otra.

Hemos roto todos los santuarios, aunque haya edificios de culto en pie, bellos y rozagantes. Los hemos roto cuando dejamos de acoplarnos unos con otros, reconociéndonos como hermanos, para armar un verdadero espacio que le dé lugar a la presencia del cielo en nuestras vidas. Seas o no religioso/a. Hablamos de una vida con sentido, una vida de la que luego tus hijos tengan orgullo de contar, porque los habrás llevado de la mano a respetar diversidades, a escuchar voces que no resuenan en tu casa. Hablamos de aportarle a la historia una voz de paz y de reconciliación que eche algo de agua fresca a las tormentas de odio y la densidad del enfrentamiento. Hablamos de volver a zurcir allí donde nos enseñaron a rasgar, y a componer allí donde aprendimos a destrozar.

Volvemos a las parashot de la construcción del Mishkán con todos sus detalles y minuciosidades. Te pido algo: no las pases de largo. No es un manual de instrucciones para armar una tienda lujosa. Es un instructivo para animarnos a construir otra cosa. Y no creas que estás solo/a. Es que las voces de los que construyen infiernos tienen menos pudor y gritan más alto. Pero somos muchos, los que estamos con agujas e hilos para encontrar aquel que busca unirse otros con un propósito menos egoísta y más humano.

Así seremos UNO. Cuando todos esos “unos” sean convocados a una construcción mayor: un mundo multicolor, que nos aloja a todos para que, entre todos, podamos rescatar a Dios del exilio al que lo hemos conminado.

Shabat Shalom,

Rabina Silvina Chemen