PESAJ II, 2025: Hoy contamos otro Ómer

Escribo estas líneas durante la festividad de Pésaj. Acompañada por la hermosa tradición de la cuenta del Ómer, tantas veces explicada y profundizada. Desde el segundo día de Pésaj, todos los días nos dedicamos unos breves minutos a decir una bendición y registrar el paso de cada día: hoy es el primer día del Ómer, hoy contamos dos días del Ómer, y así sucesivamente. Y si bien no pareciera ser nada demasiado extraordinario, de eso se trata la espiritualidad; del desafío de agregarle sentido a los momentos comunes, al paso simple del tiempo, que, al vivir a las corridas, no le damos su verdadero significado. Es un milagro estar vivos, poder comer, quizás producir en nuestros trabajos, educar hijos, disfrutar de nietos, leer un libro, diseñar un proyecto, resolver un conflicto, en fin, la vida misma que la damos por sentado y el tiempo “vuela” y se escapa como agua entre los dedos.

Contamos tiempo a partir de una fecha inicial: aquélla en la que se hizo la ofrenda del Ómer: un puñado de granos de cebada madura, con la que pedimos protección del cielo para que nuestras cosechas de trigo sean abundantes y sanas, al término de estas siete semanas.

Así lo explica Ovadia Sforno (s. XV-XVI)

מהחל חרמש בקמה: en la cebada en pie, que servirá como ofrenda del Ómer. Sabemos ya por Éxodo 9:31 que la cosecha de cebada madura es en primavera (en las latitudes que incluyen Egipto y la Tierra de Israel). Transcurren siete semanas entre el comienzo de la cosecha de cebada y el de la cosecha de trigo. Por lo tanto, deben contar estas siete semanas.”

Sin embargo, esta práctica no ha quedado sólo como una mera referencia agrícola. Contar tiempo es mucho más que esperar a que la tierra dé buenos resultados.

El Midrash (Otzar Midrashim, Midrash Hagalui 3) nos agrega otra perspectiva: la del amor.

“Y [Rabí Avraham Saba] también explica el motivo del conteo del omer en Parashat Emor, y estas son [sus] palabras: Y en el Midrash HaGalui: «Contarán siete semanas». Este conteo se debe a que el Señor, bendito sea, le dijo a Moisés (Éxodo 3:13): «Cuando saques al pueblo de Egipto, adorarás a Dios» (y recibirás la Torá). Y como la Torá les era muy querida, contaron los días, las noches y los momentos hasta que llegara el momento. Se puede comparar con un hombre que recibirá un objeto deseado o se casará con una mujer al cabo de cincuenta días; así que, debido a su gran deseo, cuenta los días y los momentos. Lo mismo hace Israel [con esto]. Y es por eso por lo que dijeron ( Menajot 66): «Es un mandamiento contar los días y es un mandamiento contar las semanas».

Contar para que llegue ese día especial, la entrega de la Torá, como los novios antes de casarse. Ese deseo de que llegue un día por el que se soñó durante mucho tiempo. Contamos para que se achique la brecha hacia el momento culmen al que anhelamos llegar.

Por último, la mística en el libro del Zohar, en parashat Vaetjanán nos agrega otro significado:

“Hemos aprendido también que el Jubileo, en el que los esclavos salen hacia la libertad, …, y los cincuenta días del Jubileo corresponden, a su vez, a los cincuenta días del Ómer. Por lo tanto, Él representa el apaciguamiento del espíritu y su salida hacia la libertad, …”

Cincuenta años, luego de siete períodos de siete años, los esclavos salían en libertad. Nuevamente los números coinciden. El Jubileo, la libertad de los que están esclavizados y la cuenta del Ómer, que culmina en el día cincuenta, con Shavuot. Lo que representa según esta fuente es el apaciguamiento del espíritu. Sí. La única manera de recuperar el espíritu y apaciguarlo del tormento es recuperar la libertad. La cuenta del Ómer simboliza también este proceso. El pueblo de Israel, una vez abiertas las puertas de Egipto tuvieron que aprender a ser libres y a calmar las heridas de sus cuerpos y sus almas.

Hoy estamos en esta cuenta del Ómer y en otra cuenta del Ómer.

Hoy, 18 de abril de 2025 seguimos contando los días. Hoy es el día 559 de un Ómer que comenzó un 7 de octubre de 2023, en un negro Simjat Torá.

Y ahora vuelvo a los significados que nos regala nuestra tradición:

“La ofrenda de la cebada en pie”- Sí. Contamos los días desde el momento en el que miles de chicos bailando, cientos de familias en sus hogares, fueron sorprendidos por el monstruo del terror. Contamos el tiempo para pedirles -a Dios, a los gobernantes, a los pueblos del mundo, a los líderes religiosos, a las organizaciones internacionales, a la conciencia de los que toman las decisiones- que protejan la tierra para que lo que crezca no sean sólo gritos de dolor por el abandono de esas vida bajo los túneles de la muerte y la barbarie.

Contamos, como dice el Midrash, porque es lo único que nos mantiene erguidos es pasar juntos, día tras días, con un número escrito en marcador sobre una cinta de papel en el pecho, soñando el momento de volver a tenerlos en casa y que este infierno se termine.

Y como el Jubileo, en tiempos en los que la esclavitud era una práctica habitual, y que hoy se suponía que estaba abolida por consensos internacionales, contamos para que llegue el día de su definitiva liberación. Que no será sólo para ellos sino para una sociedad entera, para un pueblo entero, para los pueblos que necesitan de una vez por todas retomar sus vidas en paz, con la libertad de elegir liderazgos que les permitan recuperar sus tiempos, sus narrativas, sus pensamientos.

Pésaj no termina con el final de los ocho días porque seguimos todos allí, sin poder respirar, atados a las cadenas del odio y de la indiferencia de tantos.

Seguiremos contando.

“Estoy dispuesta a cumplir con el precepto de contar los días.

Hoy contamos 79 Semanas y 6 días… de aquel día en el que los llevaron al sacrificio.”

Rabina Silvina Chemen