{"id":551,"date":"2019-02-06T09:05:28","date_gmt":"2019-02-06T09:05:28","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=551"},"modified":"2021-05-31T15:33:23","modified_gmt":"2021-05-31T15:33:23","slug":"parashat-teruma-de-construcciones-y-consecuencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-teruma-de-construcciones-y-consecuencias\/","title":{"rendered":"PARASHAT TERUM\u00c1: De construcciones y consecuencias"},"content":{"rendered":"\n<p>Cada Shabat leemos la parash\u00e1, que corresponde a la lectura semanal de la Tor\u00e1, y la haftar\u00e1, una selecci\u00f3n del libro que relatan las \u00e9pocas de profetas y el reinado de Israel. La tem\u00e1tica de la haftar\u00e1, de alg\u00fan modo remite a lo que se lee en la Tor\u00e1. Lo recuerda, lo evoca, tiene que ver con situaciones similares\u2026 pero esta semana la parash\u00e1 y la haftar\u00e1 vienen a mostrarnos dos modos diferentes de vinculares con lo sagrado.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/MIshk\u00e1n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1656\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/MIshk\u00e1n.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/MIshk\u00e1n.jpg 1000w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/MIshk\u00e1n-300x200.jpg 300w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/MIshk\u00e1n-768x513.jpg 768w\" alt=\"\" width=\"321\" height=\"215\" \/><\/a><\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que ambos textos, en \u00e9pocas diferentes, estar\u00edan hablando de lo mismo: en Shmot de la construcci\u00f3n del Mishk\u00e1n- el Tabern\u00e1culo o Santuario y en Melajim (Reyes), la construcci\u00f3n del Gran Santuario, el Bet Hamikdash.<\/p>\n<p>Ambos hablan de \u00a0la construcci\u00f3n\u00a0de un espacio sagrado. En el desierto, en la \u00e9poca de Mosh\u00e9 y en Ierushalaim, en la \u00e9poca del rey Shlom\u00f3. Uno era m\u00f3vil, de paredes de tela, otro majestuoso y fijo, de murallas de piedra.<\/p>\n<p>Ambos conservaban la misma estructura, con espacios para las ofrendas, con el Kodesh Hakodashim en el centro y dentro de \u00e9l el Aron Hakodesh- el Arca Sagrada con las Tablas de Piedra dentro, con sus querubines en la tapa, la menor\u00e1 de oro\u2026<\/p>\n<p>Se entiende la diferencia. En el primero est\u00e1bamos en tr\u00e1nsito hacia la tierra de la promesa. En el segundo ya instalados, la construcci\u00f3n de la morada divina deb\u00eda ser para siempre.<\/p>\n<p>Sin embargo, ese Beit Hamikdash construido por el rey Shlom\u00f3, ni el segundo, est\u00e1n en pie.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos pas\u00f3?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s tengamos que ir al origen de estas dos construcciones.<\/p>\n<p>Nuestra parash\u00e1 se llama Trum\u00e1- ofrenda, donaci\u00f3n. Y su nombre se debe al hecho de\u00a0que Mosh\u00e9 instruye al pueblo a que voluntariamente d\u00e9 de sus bienes\u00a0 para construir el Tabern\u00e1culo. Dios enuncia el ideal desde el principio: \u201c<em>Di a los hijos de Israel que tomen para m\u00ed ofrenda (trum\u00e1); de todo var\u00f3n que la diere de su voluntad, de coraz\u00f3n, tomar\u00e9is mi ofrenda<\/em>.\u201d (Shmot 25:2).<\/p>\n<p>Ante esta convocatoria, lo que sucede es la voluntad de dar y apoyar con trabajo y manualidades, a punto tal que Mosh\u00e9 tendr\u00e1 que pedir que no donen m\u00e1s porque hay de sobra para lo que se necesita.\u00a0 Cuando convocas al coraz\u00f3n a dar con libertad y responsabilidad, porque la causa es noble, lo que sucede es la generosidad y la adhesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Apelar a la voluntad de coraz\u00f3n, a dar lo mejor de s\u00ed, gener\u00f3 consenso y protagonismo en cada uno, desde el m\u00e1s simple trabajador hasta el m\u00e1s prestigioso orfebre. Todos eran parte de esa construcci\u00f3n, que era Santuario, porque recibi\u00f3 la mejor parte de cada uno. All\u00ed habita Dios.<\/p>\n<p>El rey Shlom\u00f3 tuvo la misma oportunidad. El fervor popular que conllevar\u00eda la construcci\u00f3n del Beit Hamikdash ser\u00eda motivo de uni\u00f3n, de trabajo colectivo y de perpetuaci\u00f3n. El rey, mareado con lujos y excesos, crey\u00f3 que Dios mora all\u00ed donde hay obras fara\u00f3nicas, desmesuradas y costosas. Y lejos de hacer como Mosh\u00e9, de pedir a cada uno lo mejor de s\u00ed, recurri\u00f3 a un impuesto masivo. Nuestro haftar\u00e1 relata: \u201c<em>El rey Shlom\u00f3 hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. Luego los envi\u00f3 al L\u00edbano por turnos, dos mil por mes. As\u00ed estaban un mes en el L\u00edbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. Shlom\u00f3 ten\u00eda adem\u00e1s setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en la monta\u00f1a, aparte de los capataces puestos por Shlom\u00f3 para supervisar los trabajos: eran tres mil trescientos hombres, que dirig\u00edan a los que ejecutaban los trabajos. El rey mand\u00f3 extraer grandes bloques de piedras, bien seleccionadas, para poner con piedras talladas los cimientos de la Casa. Los obreros de Shlom\u00f3, junto con los de Jiram y los venidos de Guebal, tallaron y prepararon las maderas y las piedras para edificar la Casa.<\/em>\u201d Reyes I 5:27-32<\/p>\n<p>A diferencia del Mishk\u00e1n en el desierto, ac\u00e1 por imposici\u00f3n, y a la fuerza, se construy\u00f3 lo que pretend\u00eda ser un santuario. Con impuestos, y cargas sobrehumanas, se construy\u00f3 aquel Bet Hamikdash, que termin\u00f3 atacado por los enemigos, destruido y el pueblo exiliado.<\/p>\n<p>Un reinado que luego de Shlom\u00f3, se escindi\u00f3. Un pueblo que se parti\u00f3 en dos; un Santuario que poco ten\u00eda que ver con la santidad. A pesar de sus oropeles y sus dimensiones descomunales.<\/p>\n<p>Uno con voluntad de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro a fuerza de coacci\u00f3n y codicia.<\/p>\n<p>Uno con la intenci\u00f3n de congregar alrededor de lo divino.<\/p>\n<p>Otro con la intenci\u00f3n de encerrar lo divino en el poder.<\/p>\n<p>Uno quedar\u00e1 santuario.<\/p>\n<p>El otro, ruinas.<\/p>\n<p>Con el primero ingresamos a la tierra.<\/p>\n<p>Con el segundo, nos exiliamos de ella.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas m\u00e1s tiendas sagradas necesitamos en estos d\u00edas. Cu\u00e1ntas m\u00e1s vocaciones, voluntades y generosidades nos hacen falta, mucho m\u00e1s que las grandes apuestas, los grandes nombres y grandes figuraciones.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la morada de Dios?<\/p>\n<p>Shabat shal\u00f3m<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada Shabat leemos la parash\u00e1, que corresponde a la lectura semanal de la Tor\u00e1, y la haftar\u00e1, una selecci\u00f3n del libro que relatan las \u00e9pocas de profetas y el reinado de Israel. La tem\u00e1tica de la haftar\u00e1, de alg\u00fan modo remite a lo que se lee en la Tor\u00e1. 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