{"id":2626,"date":"2018-10-17T17:50:38","date_gmt":"2018-10-17T17:50:38","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=2626"},"modified":"2021-10-11T17:55:13","modified_gmt":"2021-10-11T17:55:13","slug":"parashat-lej-leja-un-comienzo-con-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-lej-leja-un-comienzo-con-historia\/","title":{"rendered":"PARASHAT LEJ LEJ\u00c1: Un comienzo con historia"},"content":{"rendered":"\n<p>El recorrido al que nos somete Bereshit es veloz. Adam, Jav\u00e1, Ca\u00edn, Hevel, Noaj, Babel\u2026 llegamos a Abram. \u201cDe lo general a lo particular\u201d, \u201cde la historia universal al origen del monote\u00edsmo\u201d, decimos. Buscamos llegar a casa. Y lo sentimos cuando comenzamos esta parash\u00e1; est\u00e1 m\u00e1s cerca de lo que nosotros necesitamos como origen. Todos precisamos tener una historia en el origen: en nuestras familias, nuestras instituciones de pertenencia, nuestra sociedad. Todos necesitamos anclar en un relato desde donde comenz\u00f3 todo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Lej-leja\u0301.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2627 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Lej-leja\u0301-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"175\" srcset=\"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Lej-leja\u0301-300x200.jpg 300w, https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Lej-leja\u0301.jpg 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y solemos emocionarnos con este hombre, Abram, y su salida de la tierra de su padre: Lej Lej\u00e1. Ve, sal, de donde naciste para construir tu propio relato\u2026 \u201c<em>hacia la tierra que te mostrar\u00e9<\/em>\u201d (Bereshit 12:1), indica Dios.<\/p>\n<p>Lo cierto es que muchos comenzamos a contar la historia desde el vers\u00edculo 1 del cap\u00edtulo 12. Abram sale. Y con esa salida, equ\u00edvocamente contamos un comienzo casi m\u00e1gico, del que todos somos sus continuadores.<\/p>\n<p>\u201cNo nos quedan m\u00e1s comienzos\u201d, escribe George Steiner en su libro \u201cGram\u00e1ticas de la creaci\u00f3n\u201d. Y quiz\u00e1s apunta a invitarnos a que necesitamos volver hacia atr\u00e1s, para valorar aquel origen, que en realidad se inscribe dentro de una continuidad.<\/p>\n<p>Estamos tentados por estos tiempos en los que se cree que es posible vivir s\u00f3lo del presente, con la esperanza siempre puesta en tiempo futuro, con un \u201cahora\u201d sobrevaluado que explota por los aires los ecos del pasado\u2026 y esto no le hace bien a nadie\u2026 y mucho menos a nuestros hijos, con paradigmas de vida que se desvanecen ante la aparici\u00f3n de \u201cun nuevo modelo\u201d de lo que sea.<\/p>\n<p>Y con Abram corremos el mismo riesgo. De quedarnos en la an\u00e9cdota de una persona que, sin historia previa, comienza a andar. Y no es as\u00ed. Nuestra historia aparece en el medio de otra historia, la que lo lleva a Abram a ser quien es. Hay una realidad valiosa que lo funda.<\/p>\n<p>Volver al origen, hacerlo presente y sembrarlo para que crezca en el futuro es la tarea de esta parash\u00e1.<\/p>\n<p>Volvamos al final de la parash\u00e1 anterior. Algo inusual y \u00fanico hasta ese entonces aparece. Recordemos que luego del relato de la Torre de Babel, como estamos acostumbrados en el texto b\u00edblico, aparecen listas geneal\u00f3gicas, nombres y a veces edades.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hace la Tor\u00e1 el final de parashat Noaj. Una larga lista de los descendientes de Shem, que van pariendo hijos con nombre propio: Shem, Arpajshad, Shelaj, Ever, Peleg\u2026 hasta llegar a Najor.<\/p>\n<p>\u201c<em>Vivi\u00f3 Najor veintinueve a\u00f1os y engendr\u00f3 a T\u00e9raj. Vivi\u00f3 Najor despu\u00e9s de engendrar a T\u00e9raj ciento diecinueve a\u00f1os y engendr\u00f3 hijos e hijas. Vivi\u00f3 T\u00e9raj setenta a\u00f1os y engendr\u00f3 a Abram, a Najor y a Har\u00e1n<\/em>\u201d. (Bereshit 11:24-26)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo extraordinario en este listado? Que por primera vez, T\u00e9raj, hijo de Najor, fue padre de tres hijos: Abram, Najor y Har\u00e1n.<\/p>\n<p>Es decir que T\u00e9raj fue la primera persona en llamar a su hijo con el nombre del padre. Y de all\u00ed viene Abram. De una tradici\u00f3n que inaugura el ligar la nueva vida a los viejos nombres. Y no es s\u00f3lo un tema de modo o de usos de la \u00e9poca. Es toda una posici\u00f3n respecto de la familia y de la civilizaci\u00f3n que deviene de esta manera de decir de uno, llevando consigo la huella de lo que nos antecedi\u00f3.<\/p>\n<p>Y Abram no viene s\u00f3lo en una manera de nombrar que da cuenta de la historia. Sino que como sigue diciendo el final de la parash\u00e1 pasada:<\/p>\n<p>\u201c<em>Tom\u00f3 T\u00e9raj a Abram su hijo y a Lot hijo de Har\u00e1n \u2013su nieto\u2013 y a Sarai, su nuera \u2013 esposa de Abram, su hijo\u2013 y partieron junto a \u00e9l de Ur de los Caldeos, para encaminarse hacia la tierra de K\u2019naan; pero vinieron hasta Jar\u00e1n y se asentaron all\u00ed<\/em>\u201d. (Bereshit 11:31)<\/p>\n<p>T\u00e9raj iba hacia K\u2019naan pero no lleg\u00f3. Se asent\u00f3 en Jar\u00e1n. T\u00e9raj tambi\u00e9n dej\u00f3 su lugar de origen, su tierra natal, su pueblo. El padre de Abram le deja la mejor de las herencias, la capacidad de caminar el propio camino. Abram contin\u00faa, ahora s\u00ed con su impronta, un camino iniciado por su padre.<\/p>\n<p>Podr\u00eda aventurarme y decir que Abram desarrolla esa capacidad de escuchar la voz de Dios, porque naci\u00f3 en un entorno que le ense\u00f1\u00f3; por un lado, la b\u00fasqueda del propio rumbo y a su vez, la ligaz\u00f3n con una historia que rectificar\u00e1 o ratificar\u00e1 con su experiencia.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces escucho padres o madres decir: \u2014 Nosotros no le ense\u00f1amos nada\u2026 para que cuando sea grande pueda elegir libremente? \u00bfC\u00f3mo elegir si no nos ponen en ning\u00fan camino? \u00bfC\u00f3mo saber de uno si nuestros nombres no nos dicen nada de los que nos precedieron? \u00bfC\u00f3mo construir subjetividad y autonom\u00eda sin memoria?<\/p>\n<p>A todo esto nos invita este personaje inici\u00e1tico como lo es Abram, para repensar nuestra propia filiaci\u00f3n \u2013tema a quien le tomo prestado a mi querida maestra Diana Sperling, que desarrolla en su reciente libro, \u201cLa diferencia\u201d, que tanto recomiendo.<\/p>\n<p>Por eso cuando les damos la bienvenida a los nuevos hijos al pueblo de Israel la braj\u00e1 correspondiente es:<\/p>\n<p><em>Bendito seas Adonai Dios nuestro rey del universo que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste introducirlo en el pacto de Abraham Avinu-Abraham nuestro padre.<\/em><\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo eso.<\/p>\n<p>A quienes abrazan la tradici\u00f3n de Israel, no habiendo nacido jud\u00edos se los llama \u201c<em>hijos de Abraham<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 lenguaje los estamos implicando? \u00bfQu\u00e9 relato de Abram tenemos para fundamentar la bienvenida de hijos y hermanos a nuestra tradici\u00f3n? \u00bfNos creeremos tan \u00fanicos como para descender de alguien que comienza de la nada algo que jam\u00e1s otro inici\u00f3? \u00bfSeremos lo suficientemente conscientes de saber que si no llevamos a nuestros hijos de la mano, no podr\u00e1n continuar solos ning\u00fan camino trascendente? \u00bfTendremos registro de lo que significa inscribirlos a una tradici\u00f3n, a un relato que ellos deber\u00e1n seguir escribiendo?<\/p>\n<p>Estamos hechos de historias que nos significan, para que podamos elegir nuevos rumbos. Estamos narrados en nombres que portan huellas de otros nombres, que nos permiten descubrir qui\u00e9nes somos.<\/p>\n<p>Somos hijos de los hijos de Abram y as\u00ed nos arrojamos a la aventura de heredar una historia, hacerla memoria y donarla a los que nos siguen.<\/p>\n<p>\u201cRecibir y cuestionar \u2013escribe Diana Sperling\u2013 lo que seg\u00fan Arendt define la herencia. Ambos momentos son imprescindibles. La tradici\u00f3n (y la filiaci\u00f3n) se configuran as\u00ed, como una extra\u00f1a mezcla entre continuidad y discontinuidad, entre tomar y soltar, entre observancia y rebeld\u00eda, entre escritura y lectura, entre palabra e interpretaci\u00f3n\u201d (\u201cLa diferencia\u201d, Ed. Mi\u00f1o y D\u00e1vila, pag.97)<\/p>\n<p>Ac\u00e1 estamos. En el mismo camino, para incorporar nuevos destinos. Por eso volvemos a\u00f1o a a\u00f1o a esta escritura. Para que nuestra lectura nos descubra leyendo nuevos sentidos.<\/p>\n<p>Shabat shalom,<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El recorrido al que nos somete Bereshit es veloz. Adam, Jav\u00e1, Ca\u00edn, Hevel, Noaj, Babel\u2026 llegamos a Abram. \u201cDe lo general a lo particular\u201d, \u201cde la historia universal al origen del monote\u00edsmo\u201d, decimos. Buscamos llegar a casa. Y lo sentimos cuando comenzamos esta parash\u00e1; est\u00e1 m\u00e1s cerca de lo que nosotros necesitamos como origen. 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