{"id":2063,"date":"2020-05-20T17:49:43","date_gmt":"2020-05-20T17:49:43","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=2063"},"modified":"2021-05-30T08:56:07","modified_gmt":"2021-05-30T08:56:07","slug":"parashat-bemidbar-el-camino-para-llegar-a-casa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-bemidbar-el-camino-para-llegar-a-casa-2\/","title":{"rendered":"PARASHAT BEMIDBAR: El camino para llegar a casa"},"content":{"rendered":"\n<p>Comenzamos un nuevo libro; Bemidbar. Y naturalmente se produce una sensaci\u00f3n de alivio por haber culminado las asperezas que el libro anterior Vaikr\u00e1 nos depar\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Bemidvar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2064\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Bemidvar-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"147\" srcset=\"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Bemidvar-300x200.jpg 300w, https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Bemidvar.jpg 510w\" sizes=\"auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Estamos ahora en camino. Hacia la tierra de la promesa.<\/p>\n<p>Pero entre Mitzraim y la promesa, est\u00e1 el midbar, el desierto. Y aqu\u00ed deberemos pasar una temporada de cambios y desaf\u00edos.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, uno suele traducir Bemidbar, como \u201cen el desierto\u201d. Pero a decir verdad, eso ser\u00eda cierto si el libro se llamara Bamidbar; una palabra compuesta por: \u201cbe\u201d- en, \u201cha\u201d-el, \u201cmidbar\u201d- desierto. Mientras que nuestro libro comienza con la palabra \u201cBemidbar\u201d- que literalmente es \u201cen desierto\u201d. Como si \u201cdesierto\u201d fuera un estado de \u00e1nimo, una situaci\u00f3n existencial mucho m\u00e1s que una referencia geogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cuando explicamos Mitzraim- Egipto, hablamos de c\u00f3mo est\u00e1 construida esta palabra, por lo que m\u00e1s que denotar un imperio, el egipcio, habla de angosturas- \u201cmetzar\u00edm\u201d, de dolores- \u201ctzarot\u201d. As\u00ed est\u00e1bamos. Oprimidos, asfixiados, muertos de miedo, torturados.<\/p>\n<p>Y nos liberan para ir a una tierra \u201czavat jalav udbash\u201d, que \u201cmana leche y miel\u201d.<\/p>\n<p>Pero este libro, desde el comienzo nos ense\u00f1a a mirar la redenci\u00f3n como un proceso. No es un estado ut\u00f3pico. No es una tierra que alcanzamos por milagro divino. A la leche y a la miel, s\u00edmbolo de una fluidez de vida, suave y grata le antecede un trabajo con lo pasado de la historia y con el proceso imprescindible que transitar para lograr la meta y me atrever\u00eda a decir tambi\u00e9n: para merecerla.<\/p>\n<p>Cito a Walter Benjamin, uno de los pensadores que m\u00e1s maravillosamente define la redenci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u201cNada de lo que haya acontecido se ha de dar para la historia por perdido. Por supuesto que s\u00f3lo a la humanidad redimida le incumbe enteramente su pasado. Cosa que significa que s\u00f3lo para esa humanidad redimida se ha hecho convocable su pasado en todos y cada uno de sus momentos. \u201c<\/em><\/p>\n<p>La humanidad redimida, el pueblo redimido, un ser humano redimido es convocado por su pasado en cada momento. Por eso en cada instante de celebraci\u00f3n y santidad recordamos \u201czejer liitziat Mitzraim\u201d, en recuerdo de la salida de Egipto. Porque no hay tierra u horizonte al que se llegue negando el pasado, desconect\u00e1ndonos de \u00e9l, pretendiendo que lo que nos pas\u00f3 no tiene ninguna huella en nosotros.<\/p>\n<p>Ni los dolores, ni los errores quedan atr\u00e1s. Son parte de nuestro patrimonio y son ellos los que seguir\u00e1n estando presentes, cuando \u201cestemos a salvo\u201d, me atrever\u00eda a decir que s\u00f3lo a partir de integrarlos a nuestro presente, es que conseguiremos la salvaci\u00f3n- la tierra que mane leche y miel.<\/p>\n<p>Pero entre la amargura y la dulzura hay un trayecto obligatorio que cruzar: el desierto; esa etapa de vaciedad imprescindible para reconocer el rumbo, asimilar aprendizajes y tomar decisiones. Nadie podr\u00e1 hacerlo por nosotros. Es imperativo pasar por \u00e9l.<\/p>\n<p>La redenci\u00f3n, lejos de ser un acto m\u00e1gico que llegar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda por obra de algo o alguien m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, es la otra orilla del desierto; es la conclusi\u00f3n de una apuesta, es la recompensa por el coraje de enfrentarnos a nosotros mismos, sin bordes y sin garant\u00edas.<\/p>\n<p>Si no, nos pasar\u00e1 lo que le sucedi\u00f3 al pueblo de Israel (texto que leeremos m\u00e1s adelante) cuando le reclama a Mosh\u00e9 sobre la hostilidad del desierto y le dicen:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfNo es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para que muramos en el desierto, sino que tambi\u00e9n quieras ense\u00f1orearte sobre nosotros?\u201d<\/em> (Bemidbar 16:13)<\/p>\n<p>Cuando no hay elaboraci\u00f3n en estado de desierto, es probable que el pasado, a\u00fan doloroso se transforme en un ideal y que perdamos el rumbo, porque no nos animamos a descubrir la senda.<\/p>\n<p>A veces quedamos atados a nuestras frustraciones y luchas de tal modo que el horizonte es una meta inalcanzable. Nos ahogamos en un pensamiento dual que no nos permite ver que para unir dos extremos necesitamos reconocer la l\u00ednea que los traza: \u00e9se es el desierto.<\/p>\n<p>Las historias de esta parash\u00e1 y de las que seguir\u00e1n son parte de ese proceso, muchas veces resistido.<\/p>\n<p>Exigimos resultados inmediatos.<\/p>\n<p>No sabemos desapegarnos de lo que nos hace da\u00f1o.<\/p>\n<p>La tierra que mana leche y miel est\u00e1 all\u00ed, despu\u00e9s del desierto.<\/p>\n<p>Lo que nos queda es caminarlo.<\/p>\n<p>Para reencontrarnos.<\/p>\n<p>All\u00ed en el desierto aparecer\u00e1n las bellezas y las miserias, las dudas y las certezas. All\u00ed escucharemos la voz de Dios y aprenderemos a ser pueblo. No hubiera habido mejor lugar que el desierto para escuchar la voz divina: all\u00ed donde no hay nada y hay posibilidad de todo.<\/p>\n<p>Hoy no s\u00f3lo el pueblo de Israel en su lectura est\u00e1 atravesando un desierto de incertezas, sino toda la humanidad.<\/p>\n<p>Y estamos en el medio de la traves\u00eda con una gran oportunidad y un enorme riesgo. La oportunidad es llegar a una tierra que mane leche y miel, es decir, que pueda fructificar, producir, alimentarnos pero que a su vez nosotros aprendamos a no destrozarla nuevamente. La oportunidad de volver a nuestros v\u00ednculos amados, a nuestros desarrollos profesionales, a nuestros espacios de ocio. La oportunidad de encontrar una vacuna que nos proteja y podamos salir sin miedo, sin ocultar nuestras sonrisas.<\/p>\n<p>Se avizoran muchas oportunidades: la posibilidad de un orden econ\u00f3mico que revise a qui\u00e9nes protege, sistemas pol\u00edticos que equilibren el bienestar de la gente y los desarrollos econ\u00f3mico, sistemas educativos con oportunidades m\u00e1s justas\u2026 estamos todos aprendiendo y conf\u00edo que los cambios ser\u00e1n de crecimiento y mejoramiento de las condiciones de vida y del planeta.<\/p>\n<p>El riesgo es la desmemoria. La falta de conectarnos con lo que caus\u00f3 que hoy estemos as\u00ed. Y que creamos que la tierra que mana leche y miel depende de otros &#8211; escondidos en estad\u00edsticas &#8211; y no de cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>El riesgo es creer que volveremos a lo mismo que nos trajo hasta ac\u00e1.<\/p>\n<p>El riesgo es que dejen de importarnos los n\u00fameros de enfermos o muertos, porque no son de nuestro entorno.<\/p>\n<p>Estamos \u201cen desierto\u201d, en estado an\u00edmico, f\u00edsico, de desierto con todo por delante. O nada por delante.<\/p>\n<p>Depende de c\u00f3mo, en este tiempo, volvamos a educar nuestra mirada.<\/p>\n<p>Shabat Shal\u00f3m,<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenzamos un nuevo libro; Bemidbar. Y naturalmente se produce una sensaci\u00f3n de alivio por haber culminado las asperezas que el libro anterior Vaikr\u00e1 nos depar\u00f3. Estamos ahora en camino. Hacia la tierra de la promesa. Pero entre Mitzraim y la promesa, est\u00e1 el midbar, el desierto. 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