{"id":1894,"date":"2020-03-12T19:05:05","date_gmt":"2020-03-12T19:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1894"},"modified":"2021-05-30T08:58:23","modified_gmt":"2021-05-30T08:58:23","slug":"parashat-ki-tisa-miedo-a-lo-infinito-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-ki-tisa-miedo-a-lo-infinito-2\/","title":{"rendered":"PARASHAT KI TIS\u00c1: Miedo a lo infinito"},"content":{"rendered":"\n<p>Parashat Ki Tis\u00e1 tiene un punto de atracci\u00f3n del cual no nos podemos evadir. La famosa historia del becerro de oro, con sus m\u00faltiples miradas. De acuerdo a d\u00f3nde se dirija el foco, el relato va cambiando de significados. En la memoria colectiva, este episodio qued\u00f3 marcado como un gran fracaso en esta revoluci\u00f3n espiritual, cultural y social que pretendi\u00f3 ser la inauguraci\u00f3n de lo que luego se llamar\u00eda la tradici\u00f3n de Israel.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Ki-tisa\u0301-2020.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-1895 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Ki-tisa\u0301-2020-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Fracaso rotundo dicen algunos porque no estuvieron a la altura de las circunstancias. Dios los saca de la esclavitud, los lleva por el desierto, les manda a Mosh\u00e9 como intermediario, los alimenta, los cubre del calor sofocante con una nube, los abriga del fr\u00edo nocturno con fuego, les habla desde el Sina\u00ed delante de todos, entregando palabras de ley que los constituir\u00edan como pueblo.<\/p>\n<p>Y Mosh\u00e9 sube al monte para escribir estas palabras y fijarlas por generaciones, y al ver que no volv\u00eda\u2026 la gente desespera. No puede esperar. \u00bfNo sabe esperar? No lo sabemos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto se puede confiar en las abstracciones?<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo as\u00ed: Dios, como concepto, como entidad, es abstracto, invisible, &#8211; y despu\u00e9s de Sina\u00ed &#8211; ser\u00e1 inaudible, salvo para los elegidos, en fin\u2026 \u00bfcu\u00e1nto se pod\u00eda sostener esa situaci\u00f3n de confianza ante ninguna presencia real? \u00bfSe entiende que no s\u00f3lo hablo de ellos, all\u00e1 en el desierto, \u00bfno? Este episodio me hace volver a preguntarme sobre como nosotros mismos buscamos se\u00f1ales concretas, objetos manipulables o personas a quienes les atribuimos poderes, conexiones superiores\u2026 en fin\u2026 tambi\u00e9n nosotros estamos expuestos a ese mecanismo.<\/p>\n<p>Cada vez que llegamos a este punto vuelvo a un libro del fil\u00f3sofo Stephane Moses, nacido en Berl\u00edn, refugiado en Marruecos y formado en Par\u00eds, que se llama \u201cEl Eros y la Ley\u201d. Un libro en el que, tomando ciertas historias de la Tor\u00e1, busca las huellas del Eros y la Ley, es decir, entre el deseo y la norma, la promesa y su cumplimiento, la experiencia de lo ilimitado y las fronteras del lenguaje. En este contexto, el tema del becerro de oro ocupa un cap\u00edtulo completo.<\/p>\n<p>Y de \u00e9l compartir\u00e9 con Uds. algunas de sus ideas.<\/p>\n<p>Moses cree que el becerro de oro es el acta del nacimiento de la idolatr\u00eda. Y lo que va y vamos a hacer es definir esta palabra, que tanto la decimos pero que merece ser profundizada. Idolatr\u00eda.<\/p>\n<p>La pregunta que el autor se hace y no s\u00f3lo \u00e9l, sino que los comentaristas cl\u00e1sicos como Abravanel, Ramban- Najm\u00e1nides\u2026 es \u00bfC\u00f3mo pudieron los hebreos cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed volver a caer en idolatr\u00eda?<\/p>\n<p>Y se piensa que esta reca\u00edda se debi\u00f3 a la conjunci\u00f3n situaciones:<\/p>\n<p>Uno. La ausencia de Mosh\u00e9. Los hebreos quedaron librados a s\u00ed mismos, cuando nunca, jam\u00e1s hab\u00edan experimentado en sus vidas la capacidad de estar solos y decidir por s\u00ed mismos absolutamente nada. No s\u00e9 por qu\u00e9 cuando escribo esto me vienen im\u00e1genes de nosotros mismos, cuando nos hacemos dependientes de tantos otros que nos van regulando la vida, los gustos, las decisiones\u2026 que no sabemos qu\u00e9 hacer cuando quedamos librados a nosotros mismos\u2026<\/p>\n<p>Pero, en fin, volvamos al texto:<\/p>\n<p>Mosh\u00e9 dej\u00f3 de hablar con el pueblo de Israel desde Parashat iItr\u00f3, desde el momento de la revelaci\u00f3n de los Diez Mandamientos por la misma boca de Dios.<\/p>\n<p>No hab\u00eda palabras y no se puede vivir sin esa instancia que intermedia entre nosotros y la realidad. No podemos vivir sin palabras. Un ni\u00f1o no sobrevive sin ser hablado. Un pueblo tampoco.<\/p>\n<p><em>Los hebreos<\/em>&#8211; dice Moses- <em>concibieron el fantasma de su muerte. Mosh\u00e9 era el mediador \u00fanico capaz de significar con sus palabras, la experiencia aterradora e incomprensible que estaban viviendo.<\/em><\/p>\n<p>Y esta angustia colectiva los llev\u00f3 a imaginar la muerte de Mosh\u00e9. Y esa muerte implicaba para ellos verse privados del simbolismo religioso sin el cual la experiencia carec\u00eda de todo sentido. El lenguaje es la mediaci\u00f3n simb\u00f3lica para poder transitar cualquier experiencia. Si sabr\u00e1n de esto los psicoanalistas\u2026 pero tambi\u00e9n los maestros y en definitiva todos: madres, padres, hijos. Cuando hay posibilidad de decir, esto es, de simbolizar, se evitan situaciones de violencia. Si no, miremos c\u00f3mo la falta de palabras lleva a estallidos corporales, actos sin discurso, que hacen tanto da\u00f1o\u2026<\/p>\n<p>El pueblo de Israel se sent\u00eda existencialmente suspendido en la nada. Y de ah\u00ed el p\u00e1nico. Estaban frente a frente a ese infinito &#8211; que dig\u00e1moslo tambi\u00e9n &#8211; acababan de conocer, un infinito imposible de simbolizar.<\/p>\n<p>Entonces se entiende que la construcci\u00f3n de ese becerro nace en el espacio de ese vac\u00edo.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que s\u00f3lo se puede vivir y pensar con ayuda de s\u00edmbolos, y el becerro termin\u00f3 siendo otro sistema simb\u00f3lico que sustitu\u00eda aqu\u00e9l que hab\u00eda sido transmitido por Mosh\u00e9. Y el modo que encontraron para reemplazar a Mosh\u00e9 fue la regresi\u00f3n a las formas simb\u00f3licas de la cultura egipcia. No conoc\u00edan otro sistema de s\u00edmbolos. En las religiones tot\u00e9micas el clan estaba bajo la protecci\u00f3n de un animal sagrado, el t\u00f3tem al que se le atribu\u00edan cualidades divinas.<\/p>\n<p>Mosh\u00e9 hab\u00eda transmutado el t\u00f3tem por un Dios invisible e intangible al que se acced\u00eda a trav\u00e9s de la palabra\u2026 Pero Mosh\u00e9 no estaba. Y necesitaban aferrarse de alg\u00fan modo a la vida.<\/p>\n<p>Franz Rosenzweig va a decir que el \u00eddolo es un sustituto. En toda religi\u00f3n el simbolismo se interpone entre Dios y el mundo, como un velo o una pantalla.<\/p>\n<p>El infinito es inaprensible. Los seres humanos poseemos una naturaleza tal que no podemos representar ese infinito sin recurrir a un sistema de signos. Pero aqu\u00ed hay una trampa\u2026 Porque en el intento de los s\u00edmbolos religiosos de representar una realidad trascendente, la limitan a un punto tal que muchos confunden el s\u00edmbolo con la trascendencia y quedan all\u00ed atados a una imagen, a un gu\u00eda espiritual, a un libro con sus verdades; cuando todos ellos son eso; s\u00edmbolos, modos de representar, es decir de hacer presente desde nuestras categor\u00edas algo que es mucho m\u00e1s que eso\u2026<\/p>\n<p>Y eso es lo que nos evoca la construcci\u00f3n de este becerro. Sus constructores fijaron un s\u00edmbolo y lo convirtieron en fetiche. Y la idolatr\u00eda es eso: la reducci\u00f3n de un sentido infinitamente abierto a una de sus representaciones. Un riesgo que tiene toda funci\u00f3n de simbolizaci\u00f3n en cualquier actividad humana. El riesgo es confundir estos elementos simb\u00f3licos con las realidades \u00faltimas.<\/p>\n<p>El d\u00eda que nos olvidamos que frente a nosotros lo que tenemos es un s\u00edmbolo y creemos que all\u00ed residen todas las respuestas, nosotros tambi\u00e9n nos convertimos en idolatras. Porque los sistemas simb\u00f3licos son contingentes y provisorios. Y esto es v\u00e1lido para las ideas, las obras de arte, las ideolog\u00edas y las religiones. As\u00ed los \u00eddolos no son las cosas sino los nombres que les damos. Pero vivimos tan apurados, tan convencidos de que tenemos que llegar r\u00e1pidamente a otro lado, que nos hemos dejado seducir por las im\u00e1genes y los becerros que nos hicieron creer que all\u00ed est\u00e1n todos los significados.<\/p>\n<p>Y compramos verdades enlatadas. Creencias prefabricadas por otros. As\u00ed definimos nuestra fe, nuestra posici\u00f3n pol\u00edtica, nuestros gustos, nuestros modos de vestir y mostrarnos ante los dem\u00e1s. Sin juzgar, sin preguntarnos d\u00f3nde estoy yo, d\u00f3nde est\u00e1n mis preguntas, mis propias palabras, mis propias miradas.\u00a0 Hemos aprendido a fetichizar porque los procesos de b\u00fasqueda y de sentido llevan tiempo y nos necesitan\u2026 a nosotros\u2026 como actores de este libreto.<\/p>\n<p><em>La no idolatr\u00eda consiste en entender el mundo como un texto luminoso pero enigm\u00e1tico, como fuente de revelaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de misterio y abierto a lo infinito de las lecturas e interpretaciones &#8211;<\/em> dice Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Y \u00e9ste es el significado de lo que llamamos el fracaso del becerro de oro.<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n a la infinitud del sentido, a la b\u00fasqueda permanente, a estar autorizados a preguntarnos, a dudar, a cambiar, a volver, a discutir, a disentir, a expresar, se obtur\u00f3 con esa vaca de oro que representaba una verdad revelada, monol\u00edtica y permanente.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s lejano al intento de constituirnos en pueblo, entendiendo que la verdad se nos revela constantemente, en cada generaci\u00f3n. No hubi\u00e9ramos subsistido si hubi\u00e9ramos seguido al becerro. Porque gracias a las interpretaciones y el estudio constante, las letras de nuestros textos fueron agregando sentidos para poder vivir en cada circunstancia.<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n egipcia adoradora de becerros y otras deidades cay\u00f3 v\u00edctima de sus propias im\u00e1genes que abolieron la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s nuestra fe y nuestro modo de ser pueblo tengan que ver m\u00e1s con la imaginaci\u00f3n de lo que nosotros creemos, con esa capacidad de no dar nada por sentado definitivamente, y de seguir buscando detr\u00e1s de las letras las verdades \u00faltimas, en realidad, las verdades ante\u00faltimas, porque siempre nos esperan detr\u00e1s de cada p\u00e1gina, con nuevos sentidos.<\/p>\n<p>Shabat Shalom,<\/p>\n<p>Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parashat Ki Tis\u00e1 tiene un punto de atracci\u00f3n del cual no nos podemos evadir. La famosa historia del becerro de oro, con sus m\u00faltiples miradas. De acuerdo a d\u00f3nde se dirija el foco, el relato va cambiando de significados. 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