{"id":1685,"date":"2017-12-20T10:24:57","date_gmt":"2017-12-20T10:24:57","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1685"},"modified":"2021-05-30T09:52:31","modified_gmt":"2021-05-30T09:52:31","slug":"parashat-vaigash-narrar-en-primera-persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-vaigash-narrar-en-primera-persona\/","title":{"rendered":"PARASHAT VAIGASH: Narrar en primera persona"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cY se acerc\u00f3\u00a0 a \u00e9l Iehuda y dijo: perm\u00edtame se\u00f1or m\u00edo que su sirviente hable a tus o\u00eddos y no te enojes contra tu sirviente pues tu eres como el fara\u00f3n\u201d<\/em> (Bereshit 44, 18)<\/p>\n<p><em>Vaigash<\/em> <em>elav.<\/em><\/p>\n<p>Y se acerc\u00f3: <em>Vaigash<\/em>. A \u00e9l: <em>elav.<\/em><\/p>\n<p>A \u00e9l: \u00bfA qui\u00e9n? \u00bfA Iosef? \u00bfA Dios? \u00bfA \u00e9l mismo?<\/p>\n<p>El plan de Iosef, de dejar a su hermano menor Biniamin preso, provoca una interesante reacci\u00f3n en Iehud\u00e1, el responsable ante su padre Iaakov de la seguridad y bienestar del hermano.<\/p>\n<p>Y luego de acerc\u00e1rsele, comienza un extenso soliloquio intentando convencer a la \u00abautoridad\u00bb, que es finalmente el hermano que no pudo proteger. Un parlamente de 15 vers\u00edculos en el que vuelve a contar otra vez todo lo sucedido desde que su padre los mand\u00f3 a buscar comida a Egipto<\/p>\n<p>La pregunta es \u00bfpor qu\u00e9 Iehud\u00e1 le vuelve a contar todo a Yosef que en definitiva estuvo presente en todos estos acontecimientos?<\/p>\n<p>Es la alocuci\u00f3n m\u00e1s larga de toda la Tor\u00e1. \u00bfCu\u00e1l es el sentido de volver a relatar todo?<\/p>\n<p>Y esto me da oportunidad de preguntarnos entonces: \u00bfcu\u00e1l es el sentido de los relatos? \u00bfCu\u00e1l es el lugar de las palabras? \u00bfQu\u00e9 compromiso tenemos con las palabras? \u00bfQu\u00e9 es lo que contamos cuando contamos?<\/p>\n<p>En el libro autobiogr\u00e1fico de una ni\u00f1a sobreviviente de la Sho\u00e1, M\u00f3nica Dawidowicz, llamado Todos mis nombres, su protagonista, reconoce que:<\/p>\n<p><em>Reci\u00e9n cuando lo cont\u00e9 me di cuenta de que existi\u00f3. Y lo que me era ajeno, se me volvi\u00f3 propio cuando lo pude expresar.<\/em><\/p>\n<p>Una cosa es lo que nos sucede y otra cosa es lo que relatamos de lo que nos sucede. Y all\u00ed se nos hace cierto, yo dir\u00eda, aunque parezca una contradicci\u00f3n: se nos hace real. Se vuelve real cuando podemos decir de lo que nos pasa.<\/p>\n<p>Y si nos vamos al texto de Bereshit, encontramos la misma inspiraci\u00f3n:<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n es porque fue dicha:<\/p>\n<p><em>Y dijo Dios: Que se haga la luz. <\/em>Y la luz se hizo.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n nos llega a nosotros, porque lo que se crea es el relato.<\/p>\n<p>El texto de la creaci\u00f3n en Bereshit no es la historia de la creaci\u00f3n, sino su narraci\u00f3n. Y es el relato el que crea en nosotros ese comienzo c\u00f3smico que nos ubica en el mundo, como humanidad.<\/p>\n<p>Y si bien hasta ahora lo que caracterizaba a las famlias del libro de Bereshit era el silencio: se callan los padres, se callan los hijos, se callan y ocultan los hermanos\u2026 y hoy Iehud\u00e1 hace corte con esa herencia muda.<\/p>\n<p>Hoy Iehud\u00e1 va a poner en palabras lo que sucedi\u00f3, lo que siente, y lo que necesita.<\/p>\n<p>Y es all\u00ed donde el implacable Iosef, que parece disfrutar de las pruebas que le pone a sus hermanos, a quienes \u00e9l reconoce pero no ellos a \u00e9l, se va a quebrar. Y va a poder por fin decirles: &#8211;<em>Yo soy Yosef, su hermano.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo corta Yosef este juego de pruebas o pseudovenganzas con sus hermanos? Cuando Iehud\u00e1 habla. Y cuenta lo que pas\u00f3, poni\u00e9ndolo en palabras.<\/p>\n<p>Iehud\u00e1 interrumpe la herencia del silencio.<\/p>\n<p>Y eso posibilita que los hermanos vuelvan a juntarse, y que luego traigan a su padre para vivir todos juntos.<\/p>\n<p>Eso habilita la convivencia, el entendimiento, la hermandad.<\/p>\n<p>Roland Barthes, el gran fil\u00f3sofo y semi\u00f3logo franc\u00e9s explica la funci\u00f3n de los relatos y dice:<\/p>\n<p><em>\u201cLa funci\u00f3n del relato no es la de \u201crepresentar\u201d sino la de constituir la realidad.\u00a0 El relato no hace ver, no imita: la pasi\u00f3n que nos inflama es la del sentido, es decir, una relaci\u00f3n, con las emociones, las esperanzas, las amenazas, los \u00a0triunfos. <\/em><\/p>\n<p>Lo que lo conmueve a Iosef es escuchar lo que \u00e9l ya vivi\u00f3 tamizado por la humanidad de su hermano, por la responsabilidad por lo sucedido en boca de su hermano. No se desentiende. No lo terceriza. Se pone en primera persona y por tanto se hace cargo de la realidad que est\u00e1 relatando.<\/p>\n<p>Hoy estamos, si se me permite decirlo as\u00ed, intoxicados de palabras. Ahogados en palabras.<\/p>\n<p>Recuerdo el discurso de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez ante el I Congreso Internacional de la Lengua Espa\u00f1ola, que \u00e9l llam\u00f3 <em>\u201dBotella al mar para el dios de las palabras\u201d<\/em> donde dec\u00eda:<\/p>\n<p><em>Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrar\u00e1 en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen est\u00e9 desplaz\u00e1ndolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, est\u00e1 potenci\u00e1ndolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedr\u00edo como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisi\u00f3n, el cine, el tel\u00e9fono, los altavoces p\u00fablicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al o\u00eddo en las penumbras del amor. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es f\u00e1cil saber c\u00f3mo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.<\/em><\/p>\n<p>Ese lenguaje global nos hizo creer que somos hablados por esta parafernalia de palabras. Sin embargo el gran ausente es el yo, es la primera persona, es nuestra subjetividad haci\u00e9ndonos cargo de c\u00f3mo contamos nuestra historia, que es en definitiva la versi\u00f3n de la historia que cada uno de nosotros est\u00e1 viviendo y por tanto construyendo; con todos nuestras emociones,\u00a0 esperanzas, amenazas y triunfos, como dec\u00eda Barthes.<\/p>\n<p>Estamos carentes de yoes aut\u00e9nticos. De voces propias. De primeras personas. Que den cuenta de relatos propios. No importados. No repetidos. No imitados.<\/p>\n<p>Estamos carentes de palabras que brotan sin especulaci\u00f3n. De aquellas que como Iehud\u00e1 posibilitaron la cercan\u00eda y la hermandad.<\/p>\n<p><em>Vaigash elav Yehud\u00e1<\/em>. Y se le acer\u00f3 a \u00e9l Iehud\u00e1.<\/p>\n<p>Al comienzo nos pregunt\u00e1bamos a qu\u00e9 se refer\u00eda la palabra <em>elav,<\/em> a \u00e9l. Y dec\u00edamos que quiz\u00e1s f\u00edsicamente, este discurso lo acerc\u00f3 a su hermano Iosef.<\/p>\n<p>Pero existencialmente la posibilidad de relatar la historia en primera persona, lo puso a Iehud\u00e1 m\u00e1s cerca de s\u00ed mismo, de su propia responsabilidad por los sucesos de su vida.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 esta semana podamos registrar cu\u00e1n cerca o cu\u00e1n lejos estamos de nuestros hermanos, y de nosotros mismos, al descubrir qu\u00e9 palabras y qu\u00e9 relatos ponemos en nuestras bocas.<\/p>\n<p>Shabat Shalom,<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cY se acerc\u00f3\u00a0 a \u00e9l Iehuda y dijo: perm\u00edtame se\u00f1or m\u00edo que su sirviente hable a tus o\u00eddos y no te enojes contra tu sirviente pues tu eres como el fara\u00f3n\u201d (Bereshit 44, 18) Vaigash elav. Y se acerc\u00f3: Vaigash. A \u00e9l: elav. A \u00e9l: \u00bfA qui\u00e9n? \u00bfA Iosef? \u00bfA Dios? \u00bfA \u00e9l mismo? 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