{"id":1593,"date":"2017-11-17T15:00:09","date_gmt":"2017-11-17T15:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1593"},"modified":"2021-05-30T09:53:28","modified_gmt":"2021-05-30T09:53:28","slug":"parashat-toldot-empobrecernos-sin-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-toldot-empobrecernos-sin-palabras\/","title":{"rendered":"PARASHAT TOLDOT: empobrecernos sin palabras"},"content":{"rendered":"\n<p>El otro d\u00eda se acerc\u00f3 un estudiante rab\u00ednico y me pregunt\u00f3 c\u00f3mo toma la gente que me escucha, mi posici\u00f3n a veces un tanto dura respecto de los personajes que marcan el origen de nuestra tradici\u00f3n. C\u00f3mo me atrevo a criticar a los patriarcas y matriarcas\u2026 cosa que \u00e9l tambi\u00e9n piensa pero que a veces evita decirlo, como si le diera pudor develar los aspectos oscuros de nuestros fundadores.<\/p>\n<p>Y la verdad es que nunca me puse a pensar que tomar el texto b\u00edblico y sus historias y mirarlo con las gafas de mi tiempo y con la lectura desde mi realidad le hiciera da\u00f1o a alguien.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, me parece que obviar lo que incomoda o no hacer hincapi\u00e9 en lo que no nos gusta, para salvaguardar el buen honor de un origen perfecto, hace da\u00f1o y nos aleja de Torat Jay\u00edm, de una Tor\u00e1 para la vida, porque la vida es eso: una mezcla de brillos y sinsabores, de mezquindades y amores, un c\u00famulo de ilusiones y de tropiezos. Como las vidas de nuestros patriarcas en el libro de Bereshit.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Isaac_blessing.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-1594 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Isaac_blessing-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y as\u00ed me pasa hoy con Yaakov, a quien no puedo justificar como intentan Rashi, Ibn Ezra, el midrash\u2026 en esta parash\u00e1 en particular\u2026<\/p>\n<p>Estamos reci\u00e9n empezando esta genealog\u00eda a la que pertenecemos.<\/p>\n<p>Abraham no pudo pasar sus \u00faltimos d\u00edas al lado de sus hijos: Yshmael e Ytsjak. A uno le ech\u00f3 por pedido de Sar\u00e1. Al otro lo perdi\u00f3- dado que nunca m\u00e1s lo vio despu\u00e9s de la Aked\u00e1- \u00a0por pedido aparente de Dios. Lo cierto es que no hubo lecho de muerte, reuni\u00f3n de hijos, bendiciones y palabras de sabidur\u00eda, de un padre anciano a sus herederos.<\/p>\n<p>Ahora el anciano es Ytsjak y con \u00e9l, al final de sus d\u00edas se estar\u00eda por inaugurar esta tradici\u00f3n de un padre viejo y respetado, entregando su bendici\u00f3n y su legado a sus hijos\u2026<\/p>\n<p>Pero tampoco pudo ser. No existi\u00f3 tal reuni\u00f3n, como estamos acostumbrados a ver o leer en los cuentos. Ytsjak no se va a ir en paz. Sus hijos no lo van a llorar en paz. Los hermanos no van a vivir en paz.<\/p>\n<p>Uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s queridos para m\u00ed, Walter Benjamin tiene un trabajo que llam\u00f3 \u201cExperiencia y Pobreza\u201d y all\u00ed \u00e9l comienza diciendo:<\/p>\n<p><em>En nuestros libros de cuentos<\/em>, dice Benjamin, \u00a0<em>est\u00e1 la f\u00e1bula del anciano que en su lecho de muerte hace saber a sus hijos que en su vi\u00f1a hay un tesoro escondido. S\u00f3lo tienen que cavar. Cavaron, pero ni rastro del tesoro. Sin embargo cuando llega el oto\u00f1o, la vi\u00f1a aporta como ninguna otra en toda la regi\u00f3n. Entonces se dan cuenta de que el padre les leg\u00f3 una experiencia: la bendici\u00f3n no est\u00e1 en el oro, sino en la laboriosidad. <\/em><\/p>\n<p>Todos, de una u otra manera escuchamos\u00a0 o le\u00edmos infinitas versiones de este mensaje de sabidur\u00eda de vida. La riqueza no es el tesoro sino la capacidad de trabajarlo, de merecerlo, de esperar los procesos, de acompa\u00f1ar al tiempo\u2026monedas de oro, perlas, cofres, mapas\u2026Y todas terminan con una moraleja similar: La mejor herencia que nos dejan los ancianos, los viejos sabios, es el aprendizaje, es \u00a0la experiencia de la vida y no el monto.<\/p>\n<p>Yaakov no lo entendi\u00f3 as\u00ed. O confundi\u00f3 el concepto de primogenitura con el de privilegio, el poder, el status, o la posici\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Algunos me dir\u00e1n que fue incitado por su madre, a robarle la bendici\u00f3n que se le otorgaba a los primog\u00e9nitos, a su hermano Esav- a quien le correspond\u00eda. Algunos me dir\u00e1n que Rivk\u00e1 sab\u00eda que el menor iba a ser el continuador de esta incipiente nueva cultura. Algunos me dir\u00e1n que Yaakov temi\u00f3 que su padre se diera cuenta que era un embaucador. S\u00ed. Tienen raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprendemos a Rivka. A Yaakov. Al enojo de Esav. A la obediencia de Yaakov. Pero hoy no vengo a comprenderlos a ellos, sino a apoyarme en el texto para comprendernos a nosotros.<\/p>\n<p>Y vuelvo al autor de \u201cExperiencia y Pobreza\u201d. Walter Benjamin cuenta con estupor c\u00f3mo la generaci\u00f3n de 1914 a 1918, aquellos que volv\u00edan de la guerra, regresaban muda de los campos de batalla. No ten\u00edan palabras para comunicar lo que hab\u00edan vivido. Y esto los hac\u00eda pobres, dice el autor. Porque el no poder poner palabras a lo que vivimos, nos empobrece.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed tenemos a una madre que disfraza a un hijo del otro. Que casi no lo deja titubear ante tama\u00f1o enga\u00f1o al padre casi ciego.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed tenemos a un hijo que no tiene palabras de verdad ante su padre. Dice que es Esav, dice que es quien no es, una y otra vez. Se qued\u00f3 sin decir de \u00e9l, para ganar el tesoro, el cofre, el status, la posici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u201cHakol kol Iaakov\u201d<\/em>&#8211; la voz es la voz de Iaakov, dice Ytsjak, que creo que se da cuenta de que los brazos velludos que est\u00e1 tocando, no corresponden a esa voz que est\u00e1 escuchando.<\/p>\n<p><em>Hakol Kol Iaakov<\/em>, la voz, es de Yaakov. Iaakov, ponle palabras a tu voz- escucha susurrar a Ytsjak. Entra en tu voz. Hazla texto. Hablemos. Dejame que te diga. Dime. Qu\u00e9 te pasa, qu\u00e9 sientes, qu\u00e9 quieres, qu\u00e9 piensas. Te vaciaste de palabras para hacerte rico. Y te vas haciendo cada vez m\u00e1s pobre\u2026<\/p>\n<p>Hemos dejado de hablar. Hemos dejado de darles la palabra a los viejos sabios. Hemos dejado de decir de nosotros; por cansancio, por incredulidad, por soledad, por moda.<\/p>\n<p>Nos refugiamos en las pantallas llenas de colores, en los teclados llenos de letras, para no decir. \u00bfPara qu\u00e9 ocupar el tiempo en palabras que relaten nuestra vivencia si tenemos que producir, y ganar y conseguir, y arrebatar, y acopiar y seguir y seguir y seguir?<\/p>\n<p>La riqueza de la creaci\u00f3n fue el que Dios nos haya puesto aqu\u00ed para nombrar cada cosa del universo. Nombrar es la capacidad de decir de otros y de nosotros. Y cada vez que decimos de nosotros, nos revelamos- con v corta- algo del velo que nos oculta de nosotros mismos se corre y nos descubrimos una y otra vez.<\/p>\n<p>Iaakov se escondi\u00f3 detr\u00e1s de pieles olorosas que no le correspond\u00edan. Muchos de nosotros nos escondemos detr\u00e1s de otras pieles, quiz\u00e1s mejormente perfumadas, pero escondites, al fin.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n pretendi\u00f3 esconderse en una voz que dec\u00eda que \u00e9l no era \u00e9l. Como tantas veces nosotros, decimos que somos quienes no somos. Que no nos afecta lo que s\u00ed nos afecta. Que no necesitamos cuando s\u00ed necesitamos\u2026<\/p>\n<p>Yaakov fue a buscar riqueza. Y sali\u00f3 empobrecido. No volver\u00e1 a ver a su madre viva. A su padre vivo. A su hermano por 20 a\u00f1os. Huir\u00e1 a un lugar en el que ser\u00e1 \u00e9l mismo v\u00edctima de enga\u00f1o.<\/p>\n<p>La falta de palabras para relatar lo que nos pasa, la falta de tiempo para decir de nosotros, la falta de valor para decir lo que pensamos y nombrar a la realidad como nosotros creemos que debe ser nombrada y no como se nos impone por los l\u00edderes de opini\u00f3n de turno, la relativizaci\u00f3n de la verdad, la justicia, lo correcto y lo bueno, nos ha empobrecido, aunque tengamos las arcas llenas.<\/p>\n<p>Estoy segura de que Yaakov hubiera sido de una u otra manera nuestro tercer patriarca. El costo de hacerlo de este modo fue inmenso. Le llev\u00f3 toda la vida poder entenderlo. La tradici\u00f3n no se arrebata. Las posiciones en una familia no se roban. Lo mejor de heredar un \u00e1rbol es tener la capacidad de esperar y disfrutar su fruto. Y la mejor herramienta para tener una vida plena es saber y animarse a decir de uno, con la propia palabra; hacer coincidir nuestra voz con nuestra apariencia, nuestro decir con nuestro compromiso.<\/p>\n<p>Shabat Shalom<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda se acerc\u00f3 un estudiante rab\u00ednico y me pregunt\u00f3 c\u00f3mo toma la gente que me escucha, mi posici\u00f3n a veces un tanto dura respecto de los personajes que marcan el origen de nuestra tradici\u00f3n. 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