{"id":1368,"date":"2012-10-10T11:22:06","date_gmt":"2012-10-10T11:22:06","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1368"},"modified":"2021-05-30T09:20:46","modified_gmt":"2021-05-30T09:20:46","slug":"bereshit-en-el-principio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/bereshit-en-el-principio\/","title":{"rendered":"PARASHAT BERESHIT: en el principio&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<p>El primer cap\u00edtulo de un libro es a menudo el \u00faltimo que se escribe. Al principio, el autor puede no tener una visi\u00f3n muy clara de la obra. Escribir es la etapa final del pensamiento y muchos cambios \u2013 en el orden, \u00e9nfasis e interpretaci\u00f3n \u2013 son el producto de batallar con un revoltijo de material. Solo cuando ya todo est\u00e1 en su lugar, pareciera aclararse el tipo de introducci\u00f3n que la obra reclama.<\/p>\n<p>A menudo pienso que as\u00ed fue como la Tor\u00e1 comenz\u00f3, haciendo un retrato austero y majestuoso de la creaci\u00f3n del cosmos. Un acto de percepci\u00f3n retrospectivo a\u00f1adi\u00f3 un segundo relato de la creaci\u00f3n. Uno, en la forma del cap\u00edtulo dos, que comienza m\u00e1s narrativamente con la historia de la tierra y de sus primeros habitantes, habr\u00eda sido suficiente, especialmente al dejar en claro que el mal brot\u00f3 de la debilidad humana. Todo lo dem\u00e1s es realmente secundario. Se podr\u00eda sugerir que la inclusi\u00f3n de una segunda historia de la creaci\u00f3n desde una perspectiva c\u00f3smica, con toda su redundancia poco elegante y sus contradicciones, fu\u00e9 provocada por la necesidad de paliar una falla profunda que apareci\u00f3 dentro del legado cada vez m\u00e1s grande de textos sagrados, que eventualmente constituyeron la Tor\u00e1. El despliegue can\u00f3nico se expres\u00f3 mediante distintas voces. El cap\u00edtulo uno de G\u00e9nesis ten\u00eda la intenci\u00f3n de reconciliar puntos de vista conflictivos acerca del mundo natural. \u00bfLa reverencia por la naturaleza desemboca en la idolatr\u00eda o en el monote\u00edsmo?<\/p>\n<p>La primera posici\u00f3n se identifica con la Tor\u00e1, los cinco libros de Mois\u00e9s, donde se exhibe una penetrante y profunda sospecha hacia el mundo de la naturaleza. Dios, por su car\u00e1cter trascendente, no debe ser buscado ni experimentado entre las maravillas de la naturaleza. Ese es el mensaje de alerta del segundo de los Diez Mandamientos. La prohibici\u00f3n tajante de hacer im\u00e1genes representando fen\u00f3menos naturales es una protecci\u00f3n contra la idolatr\u00eda, contra la posibilidad de comenzar a adorar el s\u00edmbolo mismo en lugar de lo que \u00e9ste representa. El Deuteronomio insiste, en un largo discurso sobre la revelaci\u00f3n p\u00fablica en el Monte Sina\u00ed, que la experiencia fu\u00e9 totalmente auditiva. Dios no asumi\u00f3 ninguna forma visible y por lo tanto, \u201c <em>no sea que alces tus ojos a los cielos, y veas el sol, y la luna, y las estrellas, con todo el ej\u00e9rcito de los cielos, y seas impulsado a postrarte ante ellos y darles culto; cosas que el Se\u00f1or, tu Dios, ha dado como porci\u00f3n suya a todas las naciones debajo de todos los cielos.<\/em>\u201d (4:19) Queda claro, entonces, que la adoraci\u00f3n de cualquier deidad astral ser\u00eda castigada con la lapidaci\u00f3n, como se afirma en el Deuteronomio m\u00e1s adelante, (17:3-7).<\/p>\n<p>Con la naturaleza fuera de nuestros l\u00edmites, como el dominio de la religi\u00f3n pagana, la Tor\u00e1 le concede a la historia el privilegio de ser el \u00fanico reino v\u00e1lido donde descubrir el poder y la compasi\u00f3n de Dios. El primero de los Diez Mandamientos afirma contundentemente la existencia de Dios haciendo referencia a la redenci\u00f3n de Egipto, un acontecimiento que se convertir\u00eda, no por casualidad, en la esencia misma de la conciencia religiosa de los israelitas. Del mismo modo, el \u00c9xodo y el viaje en el desierto proporcionaron una capa de validaci\u00f3n hist\u00f3rica a los antiguos festivales agr\u00edcolas de P\u00e9saj y de Sucot. Algo a\u00fan m\u00e1s sorprendente, el sacrificio anual de los primeros frutos en el santuario central por parte de campesinos agradecidos, se convirti\u00f3 en la oportunidad no de ofrecer una oraci\u00f3n de agradecimiento por la abundancia de las cosechas de la tierra, sino de ofrecer una sinopsis de profesi\u00f3n de fe de la antigua historia de los israelitas, que culmina con la promesa de Dios de \u201cuna tierra que mana leche y miel\u201d (Deut. 26:1-10), actualmente parte de la Hagad\u00e1 de P\u00e9saj. En resumen, las maravillosas proezas de Dios (niflaot) no se manifiestan en trabajos sublimes de la naturaleza, sino en milagros que marcan el curso de la historia (por ejemplo Ex. 3:20, 15:12, 34:10, Jueces 6:13, Salmos 96:3, 98:1, 106:7, 107:8).<\/p>\n<p>No obstante, la segunda posici\u00f3n, con su apego a la naturaleza como un camino v\u00e1lido para llegar al Dios de Israel, no queda eliminada totalmente con la preferencia por la historia. Se refugia en la tercera secci\u00f3n del Tanaj, en Ketub\u00edm (los Escritos), donde se atreve a celebrar la grandeza y el misterio de la mano omnipresente de Dios en la naturaleza. En directa oposici\u00f3n a la admonici\u00f3n en el Deuteronomio, el autor de Tehil\u00edm 8 exclama: \u201c<em>Cuando contemplo Tus cielos, obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que T\u00fa estableciste, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que tengas de \u00e9l memoria?<\/em>\u201d (versos 4-5). De igual manera, el autor de Tehil\u00edm 19 clama: \u201c<em>Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento manifiesta la obra de Sus manos<\/em>\u201d (verso 2). En estos sentimientos no hay el menor indicio de ansiedad de que la contemplaci\u00f3n de la naturaleza pudiera seducirnos a abandonar el monote\u00edsmo puro (Job 31:26-27).<\/p>\n<p>Del mismo modo, el libro de Job es la articulaci\u00f3n m\u00e1s extensa de asombro extremo ante el Dios de la naturaleza de la Tor\u00e1. El tema se introduce muy pronto, cuando Job define a Dios como \u201c<em>el que hace cosas grandes e insondables, maravillas sin n\u00famero<\/em>\u201d (Job 5:9), donde la palabra \u201cmaravillas\u201d (niflaot) se expande ahora para incluir a las maravillas de la naturaleza (como lo hace tambi\u00e9n en Tehil\u00edm 136:3) Ante todo, es la sublimidad absoluta de la naturaleza desplegada por Dios, en un gran final que hace a Job humillarse en un silencio pasmado. El sufrimiento infinito de los humanos no es resultado de un mero caos, sino mas bien de un grado de orden que por siempre exceder\u00e1 la comprensi\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta polaridad de puntos de vista sobre el mundo natural, ya sea como peligrosa o edificante, el cap\u00edtulo introductorio del G\u00e9nesis es un intento anticipatorio de reconciliaci\u00f3n. La ambivalencia hacia la naturaleza se supera al imaginar un acto supremo de voluntad divina. Un universo creado es un milagro, porque se origina en un punto espec\u00edfico del tiempo, y es bueno porque es obra de Dios.<\/p>\n<p>Al integrar la naturaleza al reino de la historia, la creaci\u00f3n se\u00f1ala a un Se\u00f1or Hacedor de Milagros (Ad\u00f3n ha-niflaot, nombre rab\u00ednico para Dios que aparece en el Sidur), cuyos cuidados animan tanto el mundo de la naturaleza como el de la humanidad. De hecho, el primer cap\u00edtulo del Bereshit no es m\u00e1s que una reconciliaci\u00f3n ef\u00edmera y precaria, necesitada de renovaci\u00f3n peri\u00f3dica dentro de la larga historia del juda\u00edsmo, y nunca tanto como en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer cap\u00edtulo de un libro es a menudo el \u00faltimo que se escribe. Al principio, el autor puede no tener una visi\u00f3n muy clara de la obra. 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