{"id":1151,"date":"2020-02-15T14:43:22","date_gmt":"2020-02-15T14:43:22","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1151"},"modified":"2020-08-05T14:44:32","modified_gmt":"2020-08-05T14:44:32","slug":"sed-pacientes-en-el-juicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/sed-pacientes-en-el-juicio\/","title":{"rendered":"SED PACIENTES EN EL JUICIO"},"content":{"rendered":"<p>Estudiamos en el Tratado de los Padres: \u201d<em>Moshe recibi\u00f3 la Tor\u00e1 de Sina\u00ed y le entreg\u00f3 a Yehoshua, Yehoshua a los ancianos, los ancianos a los jueces y estos a los hombres de la Gran Asamblea. Estos ense\u00f1aron tres cosas: Sed pacientes en el juicio, formad muchos alumnos y haced vallados a la Tor\u00e1\u201d.<\/em><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de \u00absed pacientes en el juicio\u00bb se obtiene de la <em>contig\u00fcidad<\/em> de los vers\u00edculos, como ense\u00f1a el Talmud (Sanedr\u00edn 7b): <em>De donde aprendemos aquello que afirma la Mishna \u00absed pacientes en el juicio\u00bb? Pues est\u00e1 escrito: <strong>Y no subir\u00e1s con escalones a mi altar <\/strong><\/em>(escalones en este caso se refiere a la impulsividad, ver Rash\u00bbi) e inmediatamente dice el vers\u00edculo: <em><strong>Y estas son las leyes que pondr\u00e1s ante ellos,<\/strong><\/em> de lo que aprendemos que el hombre no debe ser arrebatado en el juicio.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente esto se refiere a que al presentarse ante el juez un caso, debe ser cuidadoso y expedirse no s\u00f3lo de acuerdo a las leyes de la Tor\u00e1, sino debe analizar la situaci\u00f3n y hallar las evidencias que permitan amparar a la v\u00edctima del victimario.<\/p>\n<p>Un hecho fant\u00e1stico ocurri\u00f3 hace aproximadamente treinta a\u00f1os en el tribunal presidido entonces por el gran erudito Rab\u00ed Itzjak Vaiss z\u00bbl, jefe de la suprema corte rab\u00ednica de la comunidad ortodoxa en Jerusal\u00e9n (Badat\u00bbz), ante quien se presentaron dos litigantes. Uno de ellos reclamaba que el otro le deb\u00eda por conceptos de pr\u00e9stamos una gran suma de dinero que alcanzaba varias decenas de miles de d\u00f3lares, en tanto que el otro negaba absolutamente la demanda.<\/p>\n<p>El rabino se dirigi\u00f3 al demandante y le pregunt\u00f3 si ten\u00eda alguna prueba que avalasen sus demandas. El otro inmediatamente sac\u00f3 de su bolsillo un documento en el que estaba escrito expl\u00edcitamente que el otro le deb\u00eda tanta cantidad de dinero, al pie de lo cual se hallaba la firma del demandado claramente legible. Llam\u00f3 el rabino al demandado y le pregunt\u00f3: \u00bfEs \u00e9sta tu firma? Y respondi\u00f3: Si, efectivamente es mi firma, pero contin\u00fao negando la existencia de la deuda, e incluso no recuerdo haber firmado el documento.<\/p>\n<p>De acuerdo a la halaj\u00e1, el rabino deb\u00eda haber condenado inmediatamente al demandado saldar la deuda, pues el documento probatorio obraba en poder del demandante y el mismo deudor reconoc\u00eda su firma. Sin embargo, el gran erudito se percat\u00f3 que el demandante no era una persona honesta y el demandado aparentaba ser un hombre correcto y decente. Por ello el rabino no deseaba condenarlo y trataba de encontrar argumentos que lo eximiesen, pero el mismo demandado no pod\u00eda explicar c\u00f3mo su compleja firma aparec\u00eda en el documento del otro. Por ello, el gran rabino pidi\u00f3 diferir el juicio hasta la ma\u00f1ana siguiente, hasta entonces, pens\u00f3, el Eterno me proveer\u00e1 con la suspicacia suficiente para dirimir el juicio en forma justa.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente, mientras ambos litigantes aguardaban en la recepci\u00f3n del tribunal rab\u00ednico la llegada del gran erudito Rab Vaiss z\u00bbl, se present\u00f3 el secretario del tribunal e inst\u00f3 al demandado a que vaya a su casa y traiga un libro de su biblioteca personal. Este oy\u00f3 la extra\u00f1a petici\u00f3n y se dirigi\u00f3 a su casa para tomar uno de los libros y regresar al tribunal.<\/p>\n<p>Cuando ambos litigantes ingresaron a la sala del tribunal, el Rab Vaiss z\u00bbl le pidi\u00f3 al demandado que le muestre el libro que ten\u00eda en su mano. El hombre le acerc\u00f3 el libro y el rabino pudo observar que este no firmaba su nombre en el extremo superior de la primera hoja en blanco como la mayor\u00eda de las personas sino lo hac\u00eda al pie de dicha p\u00e1gina. Le pregunt\u00f3 el rabino si en alguna ocasi\u00f3n le prest\u00f3 al demandante un libro, y tras pensar unos momentos le respondi\u00f3 afirmativamente, \u00ab<em>hace aproximadamente un a\u00f1o le prest\u00e9 un libro y todav\u00eda no me lo ha regresado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Sorpresivamente le rabino le pidi\u00f3 al secretario que acompa\u00f1e al demandante a su casa a traer el libro que tom\u00f3 en pr\u00e9stamo del otro. Cuando el libro lleg\u00f3 a manos del rabino pudo comprobar que la primera p\u00e1gina hab\u00eda sido arrancada y la hoja en que estaba redactado el documento no era sino aquella p\u00e1gina que faltaba del libro a la que se hab\u00eda agregado el contenido del documento que el deshonesto demandante hab\u00eda redactado.<\/p>\n<p>All\u00ed se evidenci\u00f3 la gran inteligencia del erudito rabino que no se apresur\u00f3 a dictaminar un juicio y amerit\u00f3 emitir un dictamen correcto y ajustado a la verdad y la honestidad.<\/p>\n<p>De esto tiene que aprender cada persona, incluso en sus relaciones personales y familiares, a no tomar decisiones impulsivamente sino analizar las situaciones con paciencia y equilibrio y de esta manera arribar a conclusiones correctas y coherentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudiamos en el Tratado de los Padres: \u201dMoshe recibi\u00f3 la Tor\u00e1 de Sina\u00ed y le entreg\u00f3 a Yehoshua, Yehoshua a los ancianos, los ancianos a los jueces y estos a los hombres de la Gran Asamblea. 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