Parashat Nitzavim: Terminar firmes eligiendo la vida

Quiero acompañarles en esta reflexión a horas de Rosh Hashaná, cuando todos los pensamientos están abocados a pensarnos, a evaluarnos… nos descubrimos en nuestros logros y nuestros fracasos. Nos damos palmadas de aliento cuando registramos nuestros avances y somos impiadosos, cuando no nos gustamos.

Lento pero viene. Este tiempo que no está afuera.

Sino que es ritmo con el que decidimos acompasar las experiencias de la vida.

Para algunos, frenético, para otros, interminable. No es el tiempo. Somos nosotros y nuestro vínculo con él.

Y esta parashá que acompaña la sensibilidad de estos días.

Elijo sólo 3 versículos y un pequeño comentario. Ya habrá tiempo de muchas palabras y muchas plegarias en estos próximos días.

Hoy es tiempo de silencios y soliloquios; de encuentros íntimos con nosotros mismos.

Primer versículo:

Todos ustedes se encuentran hoy firmes ante Dios, su Dios, los jefes de sus tribus, los ancianos, los oficiales, todos los hombres de Israel; los niños, las mujeres, el extraño que vive con ustedes; desde el leñador hasta el aguatero“. Devarim 29:10-11

Recibimos el año firmes, con la convicción de que hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. Obramos de buena fe. Lo intentamos. Insistimos. A veces pudimos. Otras no. A veces nos empecinamos en lo que no debíamos. A veces nos dejamos tentar con los gurúes de los atajos y las soluciones mágicas y hemos sido engañados. Y hoy estamos firmes. Dispuestos a caminar erguidos. Firmes para aceptar nuestras confusiones y desvíos. Firmes para sostenernos en las consecuencias. Firmes para ponernos una y otra vez de pie para transitar todo este año que tiene todos sus casilleros en blanco, por ser vividos e inscriptos. Y lo más importante: no hay año, tiempo ni firmeza que sea realmente vivida si no es en compañía; la familia, los compañeros del trabajo, los maestros, la comunidad, los que nos necesitan….

Segundo versículo:

“Retornarás hacia Dios… Aunque tus desterrados estén en el extremos del cielo, también de allí te reunirá Dios… y te traerá a la tierra que tus padres poseyeron”. Devarim 30:3-4

Y sí. No hay manera de comenzar el año si no volvemos a casa. A la tierra de donde nos exiliamos: tierras de familia, tierras de amores, tierra de amigos, tierras de sinceridad, honestidad, florecimiento, transparencia… Volver de nuestros destierros, a veces auto infligidos creyendo que la promesa estaba en otras tierras: la de la figuración, la de la superioridad, la de la codicia…

Tercer versículo:

“Mira, pongo ante ti hoy, la vida y lo bueno, la muerte y lo malo… Y elegirás la vida”. Devarim 30:19

Comenzar el año mirando lo que hay delante de nosotros: lo bueno y lo malo, y dejar de ponerlo fuera de nosotros, responsabilizando a todas las circunstancias de lo que nos sucede quedándonos inmóviles ante los hechos. Nos hemos hecho cultores del reclamo y a su vez adictos a la pasividad. Lo bueno y lo malo está delante de nosotros. Y hay algo esencial que debemos hacer ante lo que se nos presenta: elegir. Optar, tomar decisiones, decidir que tenemos la fortaleza suficiente para encarar la dificultad y para encaminarnos a lo que nos hace bien. Elegir la vida no es una cuestión de biología. Los cuerpos son saludables, se enferman, se contagian, se accidentan… no depende de nosotros. Elegir la vida es pactar con la responsabilidad de estar vivos y encarar caminos que le den dignidad a nuestra existencia.

El cuarto versículo se los dejo a Uds. Tomen todo el texto de la Torá y definan una intención que los acompañe durante este trayecto entre el tiempo que está pasando y el nuevo año, todo disponible para ser vivido.

Les deseo un año bueno, con decisiones que los lleven a la mejor versión de cada uno de Uds.

Shabat shalóm y Shaná tová umevorejet!

Rabina Silvina Chemen

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