REFLEXIONES SOBRE ROSH HASHANÁ, por Adiel Cangado

Entre los meses de Septiembre y Octubre comienza el año de acuerdo al calendario hebreo (que es lunisolar). Los días 1 y 2(*) de Tishré celebramos Rosh ha-Shaná, el Año Nuevo.
De acuerdo a la tradición judía, en Rosh ha-Shaná recordamos la Creación del primer hombre y la primera mujer: Adam y Javá. En las oraciones de estos días decimos que Rosh ha-Shaná es el “comienzo de la obra del Eterno”:
זה היום תחילת מעשיך זכרון ליום ראשון
“Este es el día del principio de Tu obra, recordación del primer día.”


Pero sabemos que esto no es exactamente así. El 25 de Elul es el día que correspondería al primero de la Creación según nuestra tradición. Entonces, ¿por qué se llama al Año Nuevo “recordación del primer día” cuando en realidad correspondería al sexto?
De acuerdo a Guedaliá Schorr, la razón es que “el propósito del universo es la lucha interna del ser humano para escoger entre lo bueno y lo malo”. El judaísmo coloca al ser humano como una de las premisas fundamentales del universo.
En el Talmud de Babilonia (Tratado de Rosh ha-Shaná, 10b-11a) se nos explica cuáles son los acontecimientos clave que se conmemoran estos días:
– Nacen los patriarcas Abraham y Jacob.
– En Rosh ha-Shaná, el Eterno recuerda a tres mujeres estériles: Sara, Raquel y Jana.
– Yosef es liberado de la prisión egipcia en que estaba prisionero después de veinte años.
– El pueblo judío, en Egipto, deja sus labores de esclavitud mientras se espera la llegada de las diez plagas.
Durante el Año Nuevo y hasta Yom Kipur, incluido, en muchas oraciones se cambia el texto habitual para remarcar la soberanía divina. Así, Dios es proclamado “Rey”, Mélej. El Gaón de Vilna explica que en hebreo existen dos términos para hablar de un soberano: mélej y moshel. El primero reina siempre con el consentimiento y el reconocimiento de sus súbditos, mientras que el segundo contra su voluntad, como un tirano. En el libro de oraciones, estos días, proclamamos que el Eterno es Mélej, pues nos sentimos interpelados por el Dios Eterno, Fuente creadora que gobierna el universo a través de las leyes naturales y físicas y Manantial perpetuo de vida, y a través de la naturaleza, de la experiencia y de la historia, se nos revela en el encuentro y nos inspira y empuja a asumir el precepto de cumplir determinados cometidos éticos y religiosos sin necesidad de coerción. De igual forma que los rabinos de antiguo inspiraban autoridad sin necesidad de imponerla por las armas, tal y como dice en el Talmud, rabanán yikerí milajim (Tratado Guitín 52a).
También en la “Tefilá”, durante los diez días que van desde Rosh ha-Shaná hasta el Kipur, se agregan los párrafos siguientes en las dos primeras y las dos últimas bendiciones que la componen. En la primera, la de Patriarcas y Matriarcas, añadimos:
זכרנו לחיים מלך חפץ בחיים וכתבנו בספר חיים למענך אלקים חיים
“Recuérdanos la vida, Rey que desea la vida, y escríbenos en el libro de la vida, por Ti Dios de vida.”
El pueblo judío es el pueblo que proclama la vida como valor imprescindible, no solamente en un sentido espiritual sino también material. Por eso en Rosh ha-Shaná rezamos para pedir parnasá, “prosperidad”. Al igual que nuestros antepasados, pedimos al Eterno que nos recuerde para jayim tobim “una vida buena”, plena y sin sufrimiento, y en la segunda bendición de la “Tefilá” añadimos:
מי כמוך אב הרחמן [וי״א אב הרחמים] זוכר יצוריו לחיים ברחמים
“¿Quién como Tú, Padre Misericordioso [otros dicen “Padre de Misericordia”]?
Él recuerda a Sus criaturas para una vida de misericordia.”
Pues una vida buena, una vida plena, depende en medida importante de que también quienes nos rodean disfruten de prosperidad. Una sociedad en la que la riqueza y la prosperidad están repartidas equitativamente facilita la paz y la tranquilidad. El ser humano alcanza la calma interior en mayor medida cuando el prójimo centra sus preocupaciones y cuando el conjunto de sus allegados forman agudá ajat “una sociedad unida”, más cohesionada, tal y como se dice en la tercera bendición para Rosh ha-Shaná. Los seres humanos no son iguales en capacidad o preferencias, pero cada uno aporta en función de sus posibilidades y todos se encaminan en la misma dirección.
El Talmud además nos dice, “al igual que Él ama, ama tú también”. Si él atiende a los oprimidos, atiéndelos tú también.
Para el pueblo judío, una vida plena implica una vida dedicada al estudio y el cumplimiento de la Torá, tal y como añadimos en la penúltima bendición:
וכתוב לחיים טובים כל בני בריתך
“Y escríbenos para una vida buena a todos los hijos de Tu pacto.”
¿Cómo debemos entender este “libro de la vida”? Se trata de una expresión muy común en la liturgia de estos días solemnes, y también el Talmud habla de sifré jayim ve-sifré metim “los libros de la vida y los libros de los muertos”. En realidad se trata de dos extremos: por un lado, de aquellas personas que son justas y rectas y llevan una vida recta y honrada, se afirma de ellos que están vivos incluso aunque han fallecido, pero de aquellos que se han dejado arrastrar por la inercia de lo material y que se apartan de la Torá, aunque respiran se dice de ellos que ya están “muertos”, al menos espiritualmente. Existe una tercera categoría, la de los benunim “los que están en medio”, la mayoría de nosotros, quienes transitamos debiendo decidir a cada paso cuál es la decisión correcta, qué hacer o no hacer.
Al final, también quienes estamos “en medio” debemos mejorar, para que así disfrutemos de plenitud y paz. En la última bendición de la “Tefilá”, la de “Shalom”, paz, añadimos:
בספר חיים ברכה ושלום ופרנסה טובה וגזרות טובות ישועות ונחמות נזכר ונכתב לפניך אנחנו וכל עמך בית ישראל לחיים
“Y en el libro de la vida, la bendición y la paz, la prosperidad y los buenos juicios, la salvación y la bondad, seamos recordados y escritos ante Ti, nosotros y todo Tu pueblo Israel para la vida.”
En hebreo la palabra shalom “paz” está relacionada con shalem “completo”. Tal y como dice el profeta Malají (v. 3:10),
והריקתי לכם ברכה עד בלי די
“Y haré brotar para vosotros bendición sin límite.”
Sin más os deseo feliz semana y que para toda la humanidad brote vida, bendición y paz, prosperidad y tolerancia, y bondad y memoria.

https://www.etsjayim.com/2018/08/reflexiones-sobre-rosh-ha-shana.html
(*) En muchas comunidades judías liberales se celebra Rosh ha-Shaná únicamente el día 1 de Tishré conforme a lo que indica la Torá, sin 2º día de fiesta.

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