PESAJ- ÚLTIMAS REFLEXIONES

En momentos como estos la generación joven siempre se acerca a la más vieja, la mira con cuidado a los ojos y hace sus preguntas. La esencia de la pregunta y el tono nunca se modifica: “¿Má nishtaná? ¿Qué ha cambiado?” Los jóvenes exigen el relato del pasado de sus mayores; ellos no quieren oír una conferencia fría de un observador, sino más bien una historia viva de un participante en el acontecimientos: “¿Má nishtaná halaila hazé? ¿Qué ha cambiado esta noche?“ Ellos preguntan: ¿En qué contribuyeron ustedes y cómo invirtieron en el esfuerzo compartido – en los días de su juventud y su vigor?”  Zeev Jabotinsky, en Forjar el Hierro, Líder sionista, escritor, traductor, orador, periodista

Y ésta es la pregunta.

¿En qué contribuimos para que este Pesaj alguien más tenga la posibilidad de celebrar su libertad? Má nishtaná deja de ser una pregunta inocente, con melodía tierna. Es una proclama.Es un mandato ético. Es un manifiesto que pone a prueba nuestro compromiso.

No hablamos en abstracto. La libertad es un hecho concreto, tangible, que muchos hoy no gozan. No hablamos de la historia de otros. Hablamos de la inscripción de esa historia en nuestras responsabilidades actuales.

Hemos transitado una semana, ente el “moed” el tiempo de la fiesta y el “jol hamoed”, el tiempo regular en el que no dejamos de tener presente esta fiesta. Quizás sea éste uno de los grandes mensajes de Pesaj: hacernos en el “jol”, en los días de trabajo, de estudio, de ocupaciones y esparcimiento, un espacio para actualizar- es decir, hacerlos acto – los ideales que esgrimimos durante el “moed”, la festividad.

Si no, haremos de las fiestas una mera repetición ritual de un deber ser que termina cuando nos levantamos de la mesa.

El Má nishtaná más fuerte no es el de la noche del Seder si no el del día después. ¿Qué haremos para que todo no quede igual a como lo encontramos cuando nos sentamos en familia en el Seder de Pesaj?. ¿Cuán coherentes seremos para que lo que les dijimos a los más pequeños se transforme en acciones concretas?

Las prisas que nuestros antepasados tuvieron para salir son las que deberíamos tener nosotros para salir de nuestros propios muros, para trabajar por la libertad.

Me despido de este Pesaj con un escrito de Paul Eluard quien en 1942, escribió un poema que fue bandera de los partisanos para la liberación de Paris y nos inspira a muchos hoy, porque es capaz de vislumbrar nuestra libertad en los pequeños gestos:

Libertad

En mis cuadernos de escolar
en mi pupitre, en los árboles
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.

En las páginas leídas
en las páginas vírgenes
en la piedra, la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.
En las imágenes doradas
en las armas del soldado
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.

En la selva y el desierto
en los nidos, en las emboscadas
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.

En las maravillas nocturnas
en el pan blanco cotidiano
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.

En mis trapos azules
en el estanque de sol enmohecido
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.

En los campos en el horizonte
en las alas de los pájaros
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.

En cada suspiro de la aurora
en el mar en los barcos
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.

En la espuma de las nubes
en el sudor de las tempestades
en la lluvia menuda y fatigante
escribo tu nombre.

En las formas resplandecientes
en las campanas de colores
en la verdad física.
escribo tu nombre.

En los senderos despiertos
en los caminos desplegados
en las plazas desbordantes
escribo tu nombre.

En la lámpara que se enciende
en la lámpara que se extingue
en la casa de mis hermanos
escribo tu nombre.

En el fruto en dos cortado
en el espejo de mi cuarto
en la concha vacía de mi lecho
escribo tu nombre.

En mi perro glotón y tierno
en sus orejas levantadas
en su patita coja
escribo tu nombre.

En el quicio de mi puerta
en los objetos familiares
en la llama de fuego bendecida
escribo tu nombre.

En la carne que me es dada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.

En la vitrina de las sorpresas
en los labios displicentes
más allá del silencio
escribo tu nombre.

En mis refugios destruidos
en mis faros sin luz
en el muro de mi tedio
escribo tu nombre.

En la ausencia sin deseo
en la soledad desnuda
en las escalinatas de la muerte
escribo tu nombre.

En la salud reencontrada
en el riesgo desaparecido
en la esperanza sin recuerdo
escribo tu nombre.

Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir
nací para conocerte
para cantarte:
Libertad”

¡Shabat Shalom y Jag Sameaj!

Rabb Silvina Chemen

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