Shabat de Pesaj: Reflexiones sobre libertad y justicia

“De pie, en las costas partidas de la historia, todavía creemos lo que nos enseñaron a los pies de Sinaí; Que donde sea que vayamos, es eternamente Egipto; Que hay un lugar mejor, una tierra prometida; Que el camino tortuoso hacia esa promesa pasa por el desierto; Que no hay forma de ir de aquí para allá Excepto uniendo manos y marchando juntos.” De la “Hagadá Invisible”, Religion Action Center.

En Pesaj, todos, desde el más joven hasta el más viejo, celebramos la libertad. Se dice en el Talmud que, en los días cuando el mundo sea más perfecto, recordaremos no sólo la liberación de Egipto, sino la liberación de todas personas de sus opresiones.

No podremos sentirnos libres, en tiempos de esclavitudes disimuladas en otros términos, esclavitudes argumentadas y hasta justificadas… ocultando bajo términos y disfraces, la indignidad humana.

Porque como dijo Martin Luther King, Jr., en su Carta de una cárcel de Birmingham, “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todos lados. La injusticia hacia cualquier persona es una amenaza a la justicia para todas las personas”.

Una vez al año, es Pesaj recreamos el Éxodo, para volver al principio y comenzar el viaje a la libertad de nuevo. Y tal vez, quizás esta vez, no perdamos el rumbo.

No puede haber un Pesaj sincero si no reparamos en las historias de aquellos que permanecen esclavizados hoy.

La enfermedad de la esclavitud, “legal o no”, nunca nos ha abandonado.

Se convirtió en una bestia que vive en la oscuridad entre nosotros, y se alimenta de la ignorancia y la miseria. Solamente a través de nuestra conciencia, nuestra preocupación y nuestro compromiso, puede ser derrotada.

En Pesaj, reconocemos que estamos preparados para luchar por la libertad. Estábamos oprimidos. Fuimos esclavizados. Nuestra tarea en Pesaj es recordar esa historia. Soñamos sueños de igualdad, de justicia y paz.

Estamos juntos porque sabemos que la justicia y la libertad son indivisibles.

Sin embargo, estamos viviendo en medio de una trágica paradoja:

En la era de los derechos humanos, de las redes sociales y las proclamas democráticas, millones de personas son brutalmente privadas de su libertad, y vendidas a redes de esclavitud; hombres, mujeres y niños vulnerados e invisibles.

¿Cómo seguir festejando Pesaj sin hablar de esto?

Se estiman 40.3 millones de personas sufren de esclavitud hoy en día en el mundo.

“Desde niños se les niega la educación al ser obligados a trabajar o casarse temprano, los hombres no pueden dejar su trabajo debido a las deudas que deben a los agentes de contratación, las mujeres y las niñas son explotadas sin remuneración, se abusa de los trabajadores domésticos, la esclavitud moderna tiene muchas caras.” Fuente: Índice Mundial de Esclavitud

Hoy muchos de nosotros vivimos lejos de las zonas del hambre, de la falta de vivienda, de la pobreza. Aquellos invisibles, que a menudo no tienen rostro ni nombre para nosotros. Aun así, todos nosotros estamos obligados a tender una mano a los que están en necesidad, para compartir nuestras bendiciones.

Por eso decimos juntos:

הָא לַחְמָא עַנְיָא דִּי אֲכָלוּ אַבְהָתָנָא בְאַרְעָא דְמִצְרָיִם. כָּל דִכְפִין יֵיתֵי וְיֵיכֹל, כָּל דִצְרִיךְ יֵיתֵי וְיִפְסַח. הָשַּׁתָּא הָכָא, לְשָׁנָה הַבָּאָה בְּאַרְעָא דְיִשְׂרָאֵל. הָשַּׁתָּא עַבְדֵי, לְשָׁנָה הַבָּאָה בְּנֵי חוֹרִין.

“Éste es el pan de la aflicción que nuestros antepasados comieron en Mitzrayim. Dejemos que todos los que tienen hambre vengan y coman; que todos los necesitados vengan y compartan nuestro Pesaj. Este año aquí, el próximo año en la tierra de Israel; este año somos oprimidos, el próximo año, libres.”

Avadim Hayinu. Nosotros éramos esclavos. Somos esclavos.
Somos esclavos porque hoy porque en todo el mundo quedan personas encadenadas, y nadie puede ser realmente libre mientras otros están encadenados.
Somos esclavos porque la libertad significa más que cadenas rotas. Dónde
hay pobreza, hambre y falta de vivienda, no hay libertad.

Donde hay prejuicios, intolerancia y discriminación, no hay libertad. Donde hay violencia, tortura y guerra, no hay libertad.
Y donde cada uno de nosotros es menos de lo que podría ser, todavía no somos libres. Donde cualquiera de nosotros no puede usar su libertad para hacer que otros sean libres, no somos del todo libres.

Por lo tanto, cuando decimos que este año somos esclavos, pero que el próximo año seremos libres, hacemos una promesa de que así será. Sabiendo que todos estamos conectados como humanidad nos comprometemos y nos volvemos a comprometer a trabajar por la libertad.  Que el sabor de este “pan de aflicción” permanezca en nuestras bocas hasta que todos puedan comer en paz y seguridad.

Bejol dor vador: En cada generación. Esta promesa ha sustentado a nuestros antepasados, y aún nos sostiene: que no un solo enemigo se ha levantado para destruirnos, pero en cada generación los enemigos buscan destruirnos, pero el Santo nos salva de su mano.

Porque comenzamos como vagabundos, sin hogar. Una y otra vez, hemos sido vagabundos, fugitivos, refugiados.

“Éramos extraños en Egipto y Kiev, Fuimos extranjeros en Babilonia y Berlín. Éramos forasteros y vagabundos en España y Polonia y Francia. Miramos a los ciudadanos de esas tierras con ojos oscuros y suplicantes. Nuestros corazones superaron el ritmo vacilante de aquellos sin derechos, temerosos e inciertos. Te pedimos que nos ayudes a recordar el corazón del extraño cuando caminamos en libertad. Ayúdanos a ser justos y rectos en nuestros tratos con otros. Oh Dios, marca la lección de todos esos años en todas esas tierras, en nuestros corazones. Para no dejar de sentirnos nunca hermanos de las víctimas de discriminación e injusticia” Unión de Sinagogas Liberales y Progresivas.

Que tengamos la valentía de cruzar de la orilla de la indiferencia y la autocomplacencia, a la orilla del involucramiento y la sensibilidad. Que la tierra de la promesa nos guíe a sumar en nuestra travesía a todos los que perdieron el rumbo.

Decimos: el año que viene en Jerusalén. Digamos también: que cada vez más personas puedan decir este año que tienen expectativas de vivir el año que viene en una tierra que los cobije, que los mire, que los reciba, porque tienen derecho a ser libres.

Sólo así nuestro Pesaj habrá sido cumplido. Cuando hayamos, como Moshé, luchado para que otro recupere su dignidad.

¡Shabat Shalóm, Pesaj sameaj, moadím lesimjá!

Autora: Rabb Silvina Chemen

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