Januká, todo lo que deseas saber

QUÉ significa la palabra “Januká”:

  • Podría proceder de “janaj” (חנך), dedicar o inaugurar;
  • Puede descomponerse en חנו כ”ה, ‘ellos descansaron [el] veinticinco’, (como en מחנה בני ישראל חנה במדבר “el campamento de los hijos de Israel se detuvo en el desierto”) refiriéndose al hecho de que los judíos detuvieron su lucha contra los seléucidas el día 25 de Kislev, el día que comienza la festividad (el Ran, a Shabat 9B);
  • Podrían ser las iniciales de ח נרות והלכה כבית הלל “shemoná nerot vehalajá kebet Hilel”, ocho candelas son y la ley (se aplica) según la escuela (lit. la casa) de Hilel; porque las encendemos en el orden fijado por Hilel.

ORIGEN de Januká:

Primera hipótesis:

Tras la muerte de Alejandro Magno, sus generales quedan al cargo de distintas regiones de su Imperio. Seleuco será quien administre la provincia de Siria, que se extendía hasta la India. Ptolomeo será quien administre Egipto y la tierra de Israel.

Judea fue parte del reino ptolemaico hasta el 200 aec, cuando Antíoco III el Grande de Siria derrotó a Ptolomeo V Epífanes de Egipto en la Batalla de Panio. Antíoco III les garantizó a los judíos el derecho a “vivir de acuerdo a sus costumbres ancestrales”. Sin embargo, en el año 175 aec su hijo Antíoco IV Epífanes invade Judea. Saqueó la ciudad y profanó el Templo, poniendo fin al sacrificio diario que allí se ofrecía. Antíoco IV Epífanes (175 – 164 aec) tratará de helenizar al pueblo judío. Por ejemplo, a Janá y a sus siete hijos, les torturaron y ejecutaron por negarse a comer cerdo.

En el año 167 aec Antíoco Epífanes ordena la construcción de un altar a Zeus en el Templo, prohíbe la circuncisión y ordenó sacrificios de cerdos en el Templo. El estudio de la Torá también es prohibido.

Los Macabeos (llamados así por Yehudá Macabí), habitan en Modiín, y se rebelan contra los soldados seléucidas. A la cabeza de la rebelión están Matatías, un kohén, y sus cinco hijos: Yojanán, Shimón, Eleazar, Yeonatán y Yehudá, este último conocido como “Macabí” (el del martillo). En el año 166 aec fallece Matatías y ocupa su lugar Yehudá. En el año 165 aec triunfan y el Templo es rededicado.

La tradición también ha ubicado en este contexto a Yeudit. Ella descubre que el general sirio Holofernes se ha enamorado de ella. Acompañada de su criada, la viuda (su marido se llamaba Menashé y había fallecido) desciende de su ciudad sitiada (Betulia), a cuyos habitantes habían cortado el suministro de comida y agua, y consigue acceder a su tienda. Le hace comer queso y beber vino añejo y cuando cae dormido, lo decapita. Esto habría facilitado la victoria macabea.

Es por ello que en la tradición sefaradí, además de recetas de fritos (por el aceite, por ejemplo, los “bimuelos”), se comen también recetas con lácteos, manteca, quesos, etc. (por ejemplo, las “borekas”).

Segunda hipótesis:

Abodá Zará 8A: cuando la luz empezó a decrecer, Adam, el primer hombre, se asustó porque pensaba que el universo volvería a ser “tou vabou”, un castigo divino. Estuvo ocho días en ayuno y oración. Después del solsticio de invierno, vio que volvían a crecer los días y dijo:

מנהגו של עולם

“¡(Esta es) la costumbre del universo!”. Su modo de ser. Entonces fijó esta fiesta “leshem shamayim”, y ellos (Roma, los paganos) para idolatría.

Esto colocaría Januká en el contexto del solsticio del invierno, con el cual coincide cada año, y las luces que se añaden cada día, como un símbolo de la luz que también irá incrementándose acortando la duración de las noches. Podría tener, por lo tanto, orígenes remotos esta festividad pese a la posterior vinculación con los Macabeos.

Tercera hipótesis:

Algunos historiadores creen que esta celebración de ocho días fue, en realidad, una celebración tardía de Sukot y Sheminí Atséret, que se extienden también durante ocho días, ya que no se pudo celebrar antes.

Coincide también que en aquella época la cosecha de aceite concluía cerca de la festividad, cuyo símbolo es el aceite de oliva puro de las candelas o lámparas de la fiesta.

CUÁNDO se encienden las candelas de Januká:

En la tradición sefaradí se encienden las candelas de aceite o las velas de Januká con la salida de las estrellas, mientras que los ashkenazim lo hacen con la caída del sol. Debe colocarse suficiente cantidad de aceite como para que dure la media hora siguiente a la salida de las estrellas (o cerca de una hora en el caso de víspera de Shabat).

En víspera de Shabat encendemos las candelas veinte minutos antes (aprox.) antes de la puesta de sol, siempre después de encender las candelas de Shabat; preferiblemente después de rezar la Minjá de viernes a la tarde.

Quien no tiene candelas de aceite o velas, cumple con el precepto con una janukía eléctrica, pero en ese caso no debe recitar las bendiciones.

No se hacen labores en la casa durante el tiempo en que las velas deben permanecer encendidas (media hora). En el judaísmo tradicional este precepto aplica a las mujeres, que suelen encargarse de dichas labores en las casas ortodoxas, porque el milagro de Januká se produjo por medio de una mujer. Pasada la media hora, pueden realizarse labores o sacar provecho de su luz.

Si en víspera de Shabat olvidó encender antes de las velas de Shabat, como en la tradición sefaradí el Shabat no se recibe con el encendido de las candelas, puede encender las de Januká después (siempre que sea antes de la puesta de sol). En la tradición ashkenazí no es posible (salvo que lo haga el esposo antes de la puesta de sol pues él no recibe Shabat con el encendido de las nerot por su mujer).

En salida de Shabat se enciende la janukía: en la sinagoga se enciende antes de “havdalá”, pero en la casa se hace primero “havdalá” y luego se encienden las luces de Januká, porque se aplica el principio “tadir vesheenó tadir tadir kódem” (lo habitual y lo que no es habitual, lo habitual -se hace- primero).

DÓNDE se coloca la janukía:

El lugar idóneo es fuera de casa, en la puerta, junto a la jamba izquierda, opuesta por lo tanto a la mezuzá. Pero la costumbre más extendida es hacerlo dentro de casa, preferiblemente en una ventana que dé a la calle para publicar el milagro (“pirsumé nisá”). Si no tiene posibilidad de colocarla junto a la ventana, puede hacerlo en otro lugar, del que no se moverá la janukía mientras están prendidas las candelas. En muchos hogares tenemos janukiot de pared.

CÓMO se enciende la janukía:

Las velas se colocan desde el extremo derecho hacia el izquierdo, pero cada noche la nueva candela agregada es la de la izquierda, es decir, que vamos encendiendo de izquierda a derecha estando todas las del día hacia el extremo derecho. Así, cada día hacemos las bendiciones antes de prender la candela que es nueva.

“Hadlaká osá mitsvá” – se cumple el precepto con el encendido; es decir, si se apaga no necesita encenderla de nuevo. Pero para dar mejor cumplimiento al precepto, se pueden volver a encender dentro de la media hora, pero sin bendición.

Se enciende una janukía por casa en la tradición sefaradí (porque se sigue lo dispuesto en el “Shulján Aruj”); los ashkenazim encienden una por cada integrante de casa (Isserles; Rambam).

El primer día se recitan las tres bendiciones: “lehadlik ner (shel) Januká”, “sheasá nisim” y “sheejeyanu”; los demás días sólo las dos primeras. Si se olvidó la primera noche de decir “sheejeyanu”, puede decirlo la siguiente o en las sucesivas cuando lo recuerde.

Se acerca el fósforo a la mecha y debe prender la mayor parte de ella, es decir, debe ser una encendido completo (lo mismo ocurre con las nerot de Shabat).

¿Y qué ocurre con el “shamash”? En origen, el “shamash” (su nombre implica utilizar, usar) era la luz restante de la casa esa noche. Pero nuestras janukiot incorporan un “shamash” simbólico que siempre está apartado o a mayor altura.

El “shamash” se cita por primera vez en el Shulján Aruj (Oraj Jayím, 671-673); era la luz adicional para utilizar; originalmente no estaba en la janukía.

Los ashkenazim proceden de este modo: encienden el “shamash”, dicen las bendiciones y con el “shamash” se encienden las candelas, y mientras se van encendiendo se canta “Hanerot halalu”. Después es costumbre añadir otros cantos, como “Maoz tsur”. El “shamash” se coge con la derecha, salvo que sea zurdo.

Los sefaradim procedemos de este modo: se dicen las bendiciones y se encienden con el fósforo las candelas, después de prendida la primera se canta “Hanerot halalu” mientras se encienden las demás y finalmente se enciende el “shamash”. Se canta también el salmo 30, porque es el salmo de Januká, y se añade actualmente “Maoz tsur” (al menos uno o dos párrafos del himno).

Las bendiciones se recitan de pie.

En la primera bendición los ashkenazim, muchos sefaradíes (norte de África, hispano portugueses) y los italianos dicen “lehadlik ner shel Januká” al igual que se dice en Shabat “lehadlik ner shel Shabat”. El resto de sefaradim (de Oriente y del antiguo Imperio Otomano, así como los romaniotas) decimos “lehadlik ner Januká”, porque “shel” se aplica solamente a una luz que puede ser utilizada. La luz del Shabat es para usar, pero de la de Januká no podemos sacar provecho alguno (es solo para contemplar, mirar).

¿Por qué colocamos las candelas en el extremo derecho y las empezamos a encender desde la izquierda? El origen de esta costumbre está en el judaísmo provenzal del Medioevo.

CUÁNTAS candelas se encienden:

El primer día una, el segundo dos, el tercero tres, así hasta el octavo día completar el encendido de ocho lámparas, más el “shamash” de cada día: 44.

Quitando el “shamash”, las luces de Januká propiamente son 36. En la Torá la “luz” es mencionada 36 veces.

¿Por qué incrementamos y no descendemos? Vamos de una a ocho, y no de ocho a una. En el Talmud (Shabat 21A) se dice: Maalín bekódesh, ve-en moridín (Talmud, Shabat 21A) “aumentamos en santidad y no disminuimos”. El texto del Talmud recoge la discusión entre Bet Shamai y Bet Hilel. Shamai dice que deben encenderse en orden descendente, Hilel ascendente (incrementando). ¿Por qué? ¿Por qué añadir y no restar?

Shamai es realista. La verdad es que vivimos en un mundo de expectativas que decrecen. El día en el que nacemos, empezamos a morir. Cada día nos acerca a nuestro último día. Shamai y Hilel debatieron sobre qué decir a la novia el día de su boda. Shamai opta por decir la verdad: si es bella, decimos eso, y si no, la describimos tal y como es. Hilel dijo: toda novia es hermosa a los ojos de aquellos que la aman el día de su boda. Hilel ve en cada día vivido mayor riqueza. Observa el paso del tiempo como enriquecedor, como progreso. La luz de Januká nos habla del potencial de cada uno para mejorar cada día. Llenar cada día de luz, y cada día incrementar la luz.

OCHO CANDELAS, ¿POR QUÉ NO SIETE?

El santuario se purificó el día 25 de Kislev. La celebración duró ocho días. Encontraron una botellita de aceite, sellada por el Kohén Gadol. Sólo para un día, pero el milagro fue que dicho aceite duró ocho días. (Talmud, Shabat 21A).

¿Por qué celebramos 8 días y no 7? ¿El primer día fue un milagro? Que hubiese aceite para el primer día no parece un milagro.

Pero lo hacemos así porque la naturaleza también es celebrada como milagro.

DIFERENCIAS ENTRE LA LUZ DE SHABAT Y LAS LUCES DE JANUKÁ

Alguien que no puede permitirse comprar candelas para Januká y para Shabat, escogerá comprar las de Shabat, porque esto es asunto de “shelom bayit” paz del hogar (Shulján Aruj, Oraj Jayím, 578:1). Antes la luz de Shabat era ESO, la luz de ese día, para utilizar. Sin ella, el hogar estaría a oscuras. Además se enciende en el corazón de la casa: la mesa alrededor de la cual sus moradores comen y festejan. Es una luz hacia dentro, y para utilizar.

En cambio la janukía mira hacia el exterior y no es para utilizar; la encendemos para todos los demás, junto a nosotros mismos. Ello debe llevarnos a la reflexión sobre qué necesidades debemos suplir primero en casos extremos: la nuestra y luego la de los demás, “pues si no estoy para mí, ¿quién está para mí?” decía Hilel.

OTRAS COSTUMBRES DE JANUKÁ

Durante los ocho días de Januká no se puede ayunar, ni tampoco decir “tejinot” (llamadas “tajanunim” entre los ashkenazim). Se recita Halel completo después de la “Amidá”. Se lee en Shajarit la Torá (Perashá de Nasó). En la bendición de “Hodaá” de la “Amidá”, y también en la “Birkat Hamazón” se inserta “Al hanisim”, “Por los milagros”, en relación a Januká.

Autor: Adi Cangado

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