{"id":681,"date":"2016-06-02T08:18:30","date_gmt":"2016-06-02T08:18:30","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=681"},"modified":"2020-08-03T21:39:52","modified_gmt":"2020-08-03T21:39:52","slug":"la-corona-de-jerusalem-tanaj-reeditado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/la-corona-de-jerusalem-tanaj-reeditado\/","title":{"rendered":"La Corona de Jerusal\u00e9m (Tanaj reeditado)"},"content":{"rendered":"\n<p>Resulta sorprendente observar cu\u00e1n poco inter\u00e9s existi\u00f3 hasta la pasada generaci\u00f3n por publicar en hebreo la Biblia o <i>Tanaj<\/i>, el nombre que se suele dar en hebreo al Libro de los Libros y que es una sigla compuesta de las iniciales de <i>Tor\u00e1<\/i> (Pentateuco), <i>Neviim<\/i> (Profetas) y <i>Ketuvim<\/i> (Hagi\u00f3grafos).<\/p>\n<p>La primera biblia hebrea impresa fue publicada en Italia en 1488 por Yehosh\u00faa Shlom\u00f3 Soncino, patriarca de una renombrada familia de editores jud\u00edos, a los 40 a\u00f1os de la invenci\u00f3n de Gutenberg y 15 a\u00f1os despu\u00e9s de que vieran la luz los primeros libros hebreos tipografiados. Esa edici\u00f3n constaba de apenas 200 \u00f3 300 ejemplares y se tiene constancia de que el renombrado erudito Johannes Reuchlin pag\u00f3 seis ducados por una copia que adquiri\u00f3 en Roma en 1492, en una \u00e9poca en que el sueldo de un funcionario era de unos cinco ducados anuales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/jerusalem-crown.jpg\" rel=\"attachment wp-att-1410\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1410\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/jerusalem-crown.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 605px) 100vw, 605px\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/jerusalem-crown.jpg 605w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/jerusalem-crown-227x300.jpg 227w\" alt=\"Jerusalem Crown\" width=\"230\" height=\"304\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los libros hebreos impresos hasta aquel entonces comprend\u00edan sidurim (libros de oraciones), tratados de leyes religiosas como el Turim, de Yaacov ben-Asher, y algunos libros de la Biblia, como los Salmos y el Pentateuco, que los jud\u00edos le\u00edan a diario, as\u00ed como los Profetas y los llamados Cinco Rollos (Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiast\u00e9s y Ester) con traducci\u00f3n y comentarios. Se sabe tambi\u00e9n de una biblia hebrea impresa en Espa\u00f1a antes de la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos en 1492. A comienzos del siglo XV\u00a0aparecieron otras dos ediciones de la Biblia hebrea, en un formato reducido que hoy llamar\u00edamos de bolsillo, impresas en hermosos tipos peque\u00f1os por Guershom Soncino, sobrino de Yehosh\u00faa Shlom\u00f3. Despu\u00e9s, no aparecieron biblias hebreas impresas por jud\u00edos durante largo tiempo.<\/p>\n<p>El bibli\u00f3grafo Eliezer Goldschmidt se refiri\u00f3 a este sorprendente desinter\u00e9s en un art\u00edculo sobre las ediciones de la Biblia hebrea, en el cual rechaz\u00f3 la tesis que afirma que \u00e9sta no se imprimi\u00f3 por la dificultad de la tarea, o bien porque no exist\u00eda inter\u00e9s en hacerlo debido a la abundancia de manuscritos disponibles. En apoyo de su posici\u00f3n cit\u00f3 la rareza de los manuscritos b\u00edblicos de la \u00e9poca, que se conservaron preciosamente durante generaciones.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de que tal vez los editores jud\u00edos quisieran ahorrarse las enconadas discusiones -que siguen hasta la fecha- sobre cu\u00e1l era la versi\u00f3n correcta de la Biblia (aunque hoy en d\u00eda se est\u00e1 llegando gradualmente a una versi\u00f3n aceptada por todos) no resulta convincente, como lo demuestra el hecho de que no se abstuvieran de imprimir partes del texto b\u00edblico. La verdadera explicaci\u00f3n quiz\u00e1s sea que hasta los tiempos recientes del retorno a Israel, los jud\u00edos consideraron el estudio de la Biblia o Ley escrita, como secundario frente al del Talmud o Ley oral. A\u00fan hoy, no existe estudio met\u00f3dico de la Biblia en las yeshivot ultraortodoxas.<\/p>\n<p>De 1500 a 1600, la impresi\u00f3n de la Biblia por jud\u00edos ces\u00f3, pese a que en toda Europa hab\u00edan surgido talleres tipogr\u00e1ficos jud\u00edos, que publicaban numerosos libros. Por otra parte, varios editores cristianos se dedicaron activamente a imprimir biblias hebreas, recurriendo para ello a los servicios de ayudantes jud\u00edos como cajistas, correctores y redactores, que muchas veces se mencionan en la introducci\u00f3n a la correspondiente obra (como era usual en aquel tiempo, en el que se ten\u00eda m\u00e1s respeto que hoy a los artesanos de la tipograf\u00eda). Estos impresores cristianos realizaron una labor cuidada y hermosa, y sus ediciones de la Biblia hebrea fueron aceptadas por los jud\u00edos. Es posible que por esta raz\u00f3n los impresores jud\u00edos sintieran poco incentivo por emprender la impresi\u00f3n de la Biblia o, como se la llamaba entonces, los veinticuatro, aludiendo al hecho de que consta de 24 libros.<\/p>\n<p>A partir del siglo XVII, impresores jud\u00edos publicaron biblias hebreas principalmente en Amsterdam, que hab\u00eda desplazado a Venecia como capital europea de la imprenta, y tambi\u00e9n en el Imperio Otomano, pero su producci\u00f3n no puede compararse con la de los impresores cristianos en t\u00e9rminos de tipograf\u00eda y est\u00e9tica.<\/p>\n<p>En el siglo XVI, las ediciones m\u00e1s importantes de la Biblia en hebreo fueron: la llamada Biblia Rab\u00ednica (conocida en hebreo como Mikraot Guedolot), publicada en Venecia en 1516-1517 por la famosa editorial de Daniel Bomberg; una versi\u00f3n con traducci\u00f3n latina publicada en Basilea por Sebastian M\u00fcnster; una edici\u00f3n de alto nivel tipogr\u00e1fico impresa en Par\u00eds en 1539-1540 por Robert Estienne, utilizando tipos de hermosa traza dise\u00f1ados por el artista Le B\u00e9; y la espl\u00e9ndida Biblia Regia de Amberes, editada por Benito Arias Montano por encargo del rey Felipe II e impresa por Cristophe Plantin en 1569-1572.<\/p>\n<p>Una menci\u00f3n especial merece El\u00edas H\u00fctter, de Nuremberg, que a finales del siglo XVI, public\u00f3 la llamada Biblia hueca, as\u00ed denominada por un curioso experimento que realiz\u00f3 en ella destacando en cada palabra del texto las tres letras de la ra\u00edz hebrea en letra usual, de trazo lleno, y utilizando para las dem\u00e1s letra de trazo hueco. H\u00fctter public\u00f3, adem\u00e1s, otro libro con el t\u00edtulo de Kubos, que se propon\u00eda ofrecer un mapa de las ra\u00edces tril\u00edteras de todas las palabras b\u00edblicas. El libro consta de 22 p\u00e1ginas, una por letra del alefato hebreo, cada una de ellas distribuida en 22 columnas de 22 l\u00edneas. En los cruces de las l\u00edneas y columnas apropiadas, aparecen las ra\u00edces correspondientes. Este libro peculiar ten\u00eda el prop\u00f3sito de ayudar a los estudiosos, tanto cristianos como jud\u00edos, a investigar la etimolog\u00eda y significado de las palabras b\u00edblicas.<\/p>\n<p>Dignas de menci\u00f3n son tambi\u00e9n las biblias publicadas en Venecia por los editores Bragadin, Justiniani y de Gara, que fueron reproducidas en numerosas ediciones posteriores, a veces sin alteraci\u00f3n y otras veces con algunos cambios.<\/p>\n<p>Las ediciones de la Biblia hebrea que mejor conocen los israel\u00edes son las publicadas a partir del siglo XIX\u00a0por las Sociedades B\u00edblicas misioneras brit\u00e1nicas, y que pueden considerarse muy aceptables. Las primeras fueron revisadas por el erudito jud\u00edo Me\u00edr Letteris (1800-1871) y aparecieron inicialmente en Londres en 1852.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 esta labor, para la Sociedad B\u00edblica Inglesa, David Christian Ginsburg, un jud\u00edo converso al cristianismo, que se estableci\u00f3 en Inglaterra y consagr\u00f3 su vida a la revisi\u00f3n del texto b\u00edblico conforme a la Masor\u00e1 (las glosas incluidas en manuscritos antiguos para preservar el texto hebreo tradicional). Tambi\u00e9n aparecieron ediciones biling\u00fces, con el texto hebreo en una p\u00e1gina y la versi\u00f3n en lengua vern\u00e1cula del pa\u00eds correspondiente, en la de enfrente.<\/p>\n<p>Estas ediciones se publicaron en un n\u00famero de ejemplares mayor que ning\u00fan otro libro de la historia de la imprenta hebrea y quiz\u00e1s de la imprenta en general. Eran de buena calidad, de un formato c\u00f3modo y f\u00e1ciles de leer, impresas en papel fino pero fuerte y duradero, que pas\u00f3 a ser conocido como papel biblia, y encuadernadas en pasta con tapas resistentes y est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Con el tiempo, han sido aceptadas por todos, tanto jud\u00edos como cristianos. Las protestas y las prohibiciones que algunos rabinos han venido emitiendo de tanto en tanto desde su publicaci\u00f3n inicial, no han surtido efecto alguno. Estas biblias se siguen imprimiendo en centenares de ediciones, reproduci\u00e9ndose a veces por procedimientos fotogr\u00e1ficos sin indicar su origen.<\/p>\n<p>Una edici\u00f3n cient\u00edfica, que durante muchos a\u00f1os se consider\u00f3 como la m\u00e1s exacta, fue publicada de 1929 a 1937 por los investigadores alemanes Kittel y Kahle. Esta edici\u00f3n goza de merecida reputaci\u00f3n entre los investigadores b\u00edblicos, inclusive los eruditos jud\u00edos m\u00e1s estimados.<\/p>\n<p>Conviene mencionar aqu\u00ed una cuesti\u00f3n que ha preocupado desde siempre a los editores de biblias, a saber: poder basarse en un texto fidedigno. Dado el car\u00e1cter sagrado del libro, su texto debiera ser aceptado incondicionalmente, sin que hubiera discrepancias entre las versiones, pero no es \u00e9ste el caso. Lo cierto es que no hay discrepancias que alteren el significado b\u00e1sico del texto (en realidad, hay unas pocas excepciones; una de las m\u00e1s famosas se encuentra en una versi\u00f3n inglesa del siglo XVI, vulgarmente llamada la \u00abBiblia malvada\u00bb, en la que el impresor omiti\u00f3 por descuido el\u00a0\u00abNo\u00bb en el mandamiento \u00abNo fornicar\u00e1s\u00bb).<\/p>\n<p>En el caso del hebreo, existen diferencias entre los manuscritos antiguos y por ende tambi\u00e9n entre las ediciones impresas que se basaron en ellos. Lo que evit\u00f3 que las copias sucesivas de los manuscritos llevaran con el tiempo a grandes divergencias en el texto, y permiti\u00f3 conservar una versi\u00f3n pr\u00e1cticamente uniforme de la Biblia, fueron las glosas de la Masor\u00e1, que los escribas encargados de copiar el texto b\u00edblico se fueron transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los eruditos concuerdan hoy en d\u00eda en afirmar que la versi\u00f3n m\u00e1s exacta de la Masor\u00e1 y de la Biblia es la que preserv\u00f3 una familia de gram\u00e1ticos de Tiber\u00edades, los Ben-Asher. Sin embargo, aun entre los textos copiados por miembros de esta familia se encuentran variantes en los signos de vocalizaci\u00f3n y de entonaci\u00f3n, si bien en general las diferencias son leves.<\/p>\n<p>Uno de los Ben-Asher, Ahar\u00f3n Ben Mosh\u00e9, gui\u00f3 y revis\u00f3 escrupulosamente la labor del escriba que en el siglo 10 copi\u00f3 el <a href=\"http:\/\/mfa.gov.il\/MFA\/MFAES\/MFAArchive\/2000_2009\/2002\/Pages\/El%20Codice%20de%20Alepo%20y%20la%20Corona%20de%20Jerusalen.aspx\">C\u00f3dice de Alepo<\/a>, as\u00ed llamado porque durante siglos se conserv\u00f3 en esa ciudad de Siria. En nuestros d\u00edas, este manuscrito se suele designar como <strong>K\u00e9ter Aram Tzov\u00e1,<\/strong> donde K\u00e9ter significa corona y Aram Tzov\u00e1 es el antiguo nombre hebreo de Alepo (Siria). En ese c\u00f3dice se bas\u00f3 Maim\u00f3nides para escribir el cap\u00edtulo Hiljot S\u00e9fer Tor\u00e1 (Leyes [que rigen la confecci\u00f3n] de los rollos de la Tor\u00e1) de su renombrada obra Mishn\u00e9 Tor\u00e1, una amplia codificaci\u00f3n de la ley religiosa jud\u00eda, con lo cual otorg\u00f3 al C\u00f3dice de Alepo un prestigio sin igual.<\/p>\n<p>Maim\u00f3nides escribi\u00f3 un c\u00f3dice del que nos fiamos para corregir seg\u00fan \u00e9l los rollos de la Tor\u00e1, que es el conocido c\u00f3dice de Egipto, que consta de veinticuatro libros, que permaneci\u00f3\u00a0en Jerusal\u00e9m algunos a\u00f1os, y del que todos se fiaban ya que lo corrigi\u00f3 Ben-Asher, dedicando muchos a\u00f1os a perfeccionarlo. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, lo revis\u00f3 muchas veces\u00a0y en \u00e9l me bas\u00e9 para el rollo de la Tor\u00e1 que escrib\u00ed seg\u00fan todas las reglas.<\/p>\n<p>El C\u00f3dice de Alepo sufri\u00f3 graves da\u00f1os en los motines de 1947 contra los jud\u00edos de Alepo, durante los cuales se incendi\u00f3 la sinagoga en la que se conservaba. Le faltan unas 200 p\u00e1ginas, cuyo paradero se ignora, y que incluyen la mayor parte del Pentateuco. Lo que queda del manuscrito se conserva en el Instituto Ben-Zv\u00ed de Jerusal\u00e9m.<\/p>\n<p>Otros manuscritos de la Biblia hebrea o partes de ellos sirvieron de modelo, incluyendo la segunda edici\u00f3n de Mikraot Guedolot, impresa en Venecia por Daniel Bomberg en 1524-1525. Esa biblia se bas\u00f3 en una labor de comparaci\u00f3n minuciosa, realizada por Jacob Ben Hayim ibn Adoniyahu, entre muchos manuscritos sefard\u00edes (o sea procedentes de Espa\u00f1a o del Oriente Medio), a los que se ten\u00eda por m\u00e1s fidedignos que los askenaz\u00edes (procedentes de la Europa del este o del norte). Durante siglos, se consider\u00f3 a esta edici\u00f3n como el texto b\u00edblico impreso m\u00e1s exacto existente y se la acept\u00f3 como tal en toda la Di\u00e1spora, pese a que no est\u00e1 exenta de fallos.<\/p>\n<p>El sentimiento nacional que se reaviv\u00f3 entre los jud\u00edos en el transcurso del siglo XIX, y en mucho mayor grado despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n del Estado de Israel, fue la causa de que muchos desearan publicar una biblia hebrea jud\u00eda. En otras palabras, deseaban disponer de una edici\u00f3n revisada y corregida conforme a las fuentes jud\u00edas antiguas.<\/p>\n<p>Entre quienes consagraron sus esfuerzos a esta tarea estaba un erudito de origen italiano, el Prof. M. D. Cassuto, investigador de la Biblia y de la antiguas culturas del Oriente Medio, quien conjuntamente con A. S. Hartom y otros, edit\u00f3 el texto conocido como la Biblia de Jerusal\u00e9m, publicada en 1945, que incorpora numerosas enmiendas al texto de Guinsburg.<\/p>\n<p>Entre muchas otras biblias jud\u00edas publicadas desde entonces, merecen destacarse la de Kor\u00e9n, cuya primera impresi\u00f3n data de 1959-1962; una edici\u00f3n preparada por Aar\u00f3n Dot\u00e1n, conocida como la Biblia Ad\u00ed, que apareci\u00f3 en 1976; la biblia revisada por el rabino Mordechai Breuer conforme al texto y al m\u00e9todo del c\u00f3dice de Alepo, que vi\u00f3 la luz en los a\u00f1os 1977-1982; y un experimento interesante del Dr. Mosh\u00e9 Anat, que en 1970 public\u00f3 una biblia popular, en la cual los signos de puntuaci\u00f3n que agreg\u00f3 (que no existen en la Biblia hebrea) y la disposici\u00f3n que dio al texto, lo hacen mucho m\u00e1s comprensible, sin necesidad de comentarios.<\/p>\n<p>La biblia de Kor\u00e9n lleva el nombre del erudito e impresor Eliahu Kor\u00e9n, que vio en ella la obra central de su vida. Esta biblia se distingue por su exactitud, sus hermosos caracteres, que Kor\u00e9n dise\u00f1\u00f3 especialmente para este prop\u00f3sito. La primera edici\u00f3n, que se destin\u00f3 a bibli\u00f3filos, se imprimi\u00f3 en un papel especial con filigrana y constituye un modelo de buen gusto.<\/p>\n<p>Ha aparecido una nueva biblia hebrea, que fue presentada al p\u00fablico en la Feria Internacional del Libro, celebrada en Jerusal\u00e9n en abril del 2001. Esta edici\u00f3n se atiene escrupulosamente al texto del c\u00f3dice de Alepo establecido por el m\u00e9todo del rabino Breuer, y es m\u00e1s exacta que cualquier versi\u00f3n publicada hasta la fecha, seg\u00fan lo demuestra el hecho de que la patrocine la Universidad Hebrea de Jerusal\u00e9n. Para destacar su singularidad, la nueva biblia lleva el nombre de <strong><i>K\u00e9ter Yerushalayim<\/i><\/strong> (La Corona de Jerusal\u00e9n).<\/p>\n<p>Esta biblia es \u00fanica por el hecho de que el artista impresor Nahum Ben-Zv\u00ed, de quien parti\u00f3 la iniciativa de publicarla, se propuso crear una biblia que no s\u00f3lo fuera absolutamente fiel al texto del <strong>K\u00e9ter Aram Tzov\u00e1<\/strong> sino que tambi\u00e9n en su aspecto se le asemejara lo m\u00e1s posible.<\/p>\n<p>Efectivamente, el formato de la Corona de Jerusal\u00e9n es igual al del c\u00f3dice de Alepo y tambi\u00e9n lo es la compaginaci\u00f3n del texto a tres columnas, en lugar de una o dos como en las dem\u00e1s biblias impresas hasta la fecha. Esta disposici\u00f3n \u2013 que no habr\u00eda sido posible realizar sin las modernas herramientas de la inform\u00e1tica \u2013 no incluye los poemas del Pentateuco (El C\u00e1ntico del Mar, en \u00c9xodo 15 y el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s Escuchad, en Deuteronomio 32), ni tampoco los tres libros de car\u00e1cter po\u00e9tico de los Salmos, los Proverbios y Job, que requer\u00edan una configuraci\u00f3n especial del texto. \u00c9ste es un experimento que al parecer no tiene precedentes. Por una parte, debido a la disposici\u00f3n a tres columnas, las l\u00edneas son m\u00e1s cortas, lo que permite captarlas de una sola ojeada, avanzando en la lectura de arriba abajo, pero por la otra, se siente cierta dificultad al saltar del fin de una columna al principio de la siguiente. Ser\u00e1n los lectores quienes habr\u00e1n de juzgar.<\/p>\n<p>El <strong>K\u00e9ter Yerushalayim<\/strong> ha sido impreso utilizando una fundici\u00f3n especialmente creada para este fin por el m\u00e1s prol\u00edfico dise\u00f1ador de caracteres hebreos de nuestros d\u00edas, Zvi Nark\u00eds. La letra sigue la pauta sefard\u00ed, en la cual los trazos verticales y los horizontales son casi del mismo ancho, contrariamente al estilo askenaz\u00ed, donde los horizontales son relativamente m\u00e1s gruesos. Este dise\u00f1o se ajusta muy de cerca al de la caligraf\u00eda del <strong>K\u00e9ter Aram Tzov\u00e1<\/strong>, que es caracter\u00edstica de los manuscritos de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>El papel elegido es del tipo llamado papel biblia de color crema, sobre el cual se ha usado tinta ligeramente gris\u00e1cea (se ha a\u00f1adido algo de rojo y de amarillo al negro), con el prop\u00f3sito de crear un contraste suficiente pero no excesivo entre el fondo y el texto. El libro est\u00e1 empastado en una tela sedosa de color carm\u00edn, agradable a la vista y al tacto.<\/p>\n<p>Es l\u00e1stima que en un libro tan cuidadosamente elaborado, el editor no siguiera la costumbre de sus colegas de generaciones precedentes, indicando en el colof\u00f3n los nombres de todos aqu\u00e9llos que han participado en la publicaci\u00f3n, los autores de los programas inform\u00e1ticos utilizados, los impresores y encuadernadores, etc. Todos ellos merecen una menci\u00f3n honorable.<\/p>\n<p>Autor: Dan Yardeni. Fuente: Ariel<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta sorprendente observar cu\u00e1n poco inter\u00e9s existi\u00f3 hasta la pasada generaci\u00f3n por publicar en hebreo la Biblia o Tanaj, el nombre que se suele dar en hebreo al Libro de los Libros y que es una sigla compuesta de las iniciales de Tor\u00e1 (Pentateuco), Neviim (Profetas) y Ketuvim (Hagi\u00f3grafos). 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