{"id":3784,"date":"2025-12-24T10:19:46","date_gmt":"2025-12-24T10:19:46","guid":{"rendered":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=3784"},"modified":"2025-12-29T10:35:13","modified_gmt":"2025-12-29T10:35:13","slug":"hermanos-en-bereshit","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/hermanos-en-bereshit\/","title":{"rendered":"Hermanos en Bereshit"},"content":{"rendered":"\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"img-responsive wp-post-image aligncenter\" src=\"https:\/\/tumeser.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dore-esau-y-jacob-726x340.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"94\" \/><\/p>\n<p><strong>La propuesta<\/strong>:<\/p>\n<p>Asumiendo un criterio patriarcal, tan demod\u00e9 en estos tiempos, se proponen algunas ideas en relaci\u00f3n al concepto de \u2018hermanos\u2019 que nos ofrece la Tor\u00e1, espec\u00edficamente en el libro de G\u00e9nesis. Un segundo criterio es que se usan como ejemplos solamente parejas de hermanos, que son las siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>Ca\u00edn y Abel<\/li>\n<li>Ismael e Isaac<\/li>\n<li>Esa\u00fa y Jacob<\/li>\n<li>Efra\u00edm y Manas\u00e9s<\/li>\n<\/ol>\n<p>El concepto de \u2018hermandad\u2019 est\u00e1 muy arraigado en el discurso jud\u00edo corriente. Asumiendo que todos venimos de los mismos tres padres (Abraham, Isaac, y Jacob) y las mismas cuatro madres (Sara, Rebeca, Lea, y Raquel), los jud\u00edos ser\u00edamos todos hermanos en el sentido m\u00e1s amplio y vago del t\u00e9rmino. Un t\u00e9rmino que a mi entender ha sido abusado cuando los jud\u00edos, en realidad y sin profundizar demasiado, estamos atravesados por divisiones muy profundas.<\/p>\n<p>Lo cual no sorprende si leemos G\u00e9nesis con esp\u00edritu cr\u00edtico (pero no destructivo) y nos damos cuenta que todo ya estaba planteado all\u00ed; no hay nada nuevo bajo el sol. La nuestra es una genealog\u00eda fis\u00edpara que determina, en cada divisi\u00f3n, una multiplicaci\u00f3n de nuevas realidades.<\/p>\n<p>El problema surge cuando nos resistimos a reconocerlas.<\/p>\n<p>Una vez reconocido este patr\u00f3n de conflicto constante es bueno tambi\u00e9n reconocer su evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.-\u00a0Ca\u00edn mata a Abel por celos ante el favoritismo de Dios hacia su hermano (G\u00e9nesis 4). No s\u00f3lo lo mata en un ataque de ira sino que pretende negar su responsabilidad y huir para siempre. Ca\u00edn dice entonces en la famosa frase: \u2018\u00bfAcaso soy el guardi\u00e1n de mi hermano?\u2019 La pregunta resuena hasta nuestros d\u00edas. La respuesta pol\u00edticamente correcta es \u2018s\u00ed\u2019, soy guardi\u00e1n de mi hermano; la respuesta del mundo real es que en muchos casos no llegamos a ese est\u00e1ndar y en otros tantos nuestro \u2018hermano\u2019 no es merecedor de nuestro desvelo.<\/p>\n<p>La respuesta m\u00e1s tr\u00e1gica es cuando volvemos a actuar como Ca\u00edn: Yigal Alon mata a Itzjak Rabin.<\/p>\n<p>2.-\u00a0Ismael es el hijo natural que hubiera cambiado la Historia. Nace sin milagro y sin drama con el \u00fanico fin de ser heredero de Abraham. Ser\u00e1 familia pero su madre, Hagar la egipcia, no lo ser\u00e1 jam\u00e1s. Nada que no conozcamos del folklore jud\u00edo: la madre extranjera que pare un hijo para la heredad. Cabr\u00eda preguntarse cu\u00e1l personaje tiene m\u00e1s fuerza: Hagar la egipcia o Rut la moabita; da la impresi\u00f3n que hasta no hace tanto, le percepci\u00f3n sobre Hagar era la prevalente.<\/p>\n<p>Isaac es el hijo del milagro. Un milagro tan absurdo (tan milagroso, valga la redundancia) que causa gracia. Sara es la primera en re\u00edrse cuando le anuncian su imposible embarazo; es la misma Sara que no duda en hacer echar a Hagar del seno familiar al desierto y la incertidumbre.<\/p>\n<p>Ismael e Isaac nunca llegan a conocerse ni entrar en conflicto. No se cruzan. Sus destinos son paralelos. Ambos est\u00e1n a punto de ser \u2018sacrificados\u2019 y ambos son salvados en el \u00faltimo instante por la intervenci\u00f3n divina. Aun con todo este paralelismo, el texto deja muy en claro cu\u00e1l es la genealog\u00eda que habr\u00e1 de seguir: la de Isaac. El manantial que brota en el desierto y salva a Hagar e Ismael es como Eneas escapando de Troya para fundar su propia \u00e9pica: otra historia.<\/p>\n<p>No hubo cisma entre Ismael e Isaac. No hubo nada. Son dos historias paralelas que al d\u00eda de hoy parecen no querer encontrar un punto de encuentro. L\u00edneas paralelas en el sentido m\u00e1s estricto.<\/p>\n<p>3.-\u00a0Lo de Esa\u00fa y Jacob es mucho m\u00e1s complejo. Son mellizos: Esa\u00fa nace primero y le sigue Jacob aferrado a su tal\u00f3n. Son producto de una aparente esterilidad de Rebeca (la Biblia insiste con los nacimientos milagrosos; el nacimiento milagroso culminante quedar\u00e1 fuera de la tradici\u00f3n jud\u00eda); el af\u00e1n de procrear en este caso se compensa por partida doble (eso que no hab\u00eda tratamientos en aquellas \u00e9pocas). Sin embargo, el parto ya viene \u2018de nalgas\u2019, como dir\u00edamos hoy: \u2018un pueblo prevalecer\u00e1 sobre el otro y el mayor servir\u00e1 al menor\u201d dice Dios en G\u00e9nesis 25: 23.<\/p>\n<p>Como Ca\u00edn y Abel, Esa\u00fa es cazador y n\u00f3made mientras que Jacob es pastor y hogare\u00f1o. Rebeca es mucho m\u00e1s sofisticada pero tal vez menos cruel que su suegra: no puede echar a su propio hijo, pero puede hacer prevalecer a su favorito. As\u00ed perge\u00f1a el enga\u00f1o a su marido que bendice a Jacob en lugar de Esa\u00fa. \u00c9ste, encolerizado, decide marcharse a buscar su suerte en otros parajes (sin bendici\u00f3n poco pod\u00eda hacer all\u00ed) y se transforma en el padre del pueblo de Edom (\u2018los colorados\u2019); se marcha prometiendo volver a vengarse.<\/p>\n<p>Entre tanto pasan veinte a\u00f1os. Jacob viaja a la casa de su t\u00edo Laban en Padan-aram en busca de esposa. No consigue una sino dos: la que no ama y la que ama. Quer\u00eda a Raquel pero recibi\u00f3 a Lea; por el amor de su vida debi\u00f3 trabajar siete a\u00f1os m\u00e1s. Finalmente vuelve a sus pagos en Cana\u00e1n para cumplir su destino con sus dos esposas y sus sirvientas, de cuyas cuatro surgir\u00e1n sus doce hijos que, en \u00c9xodo, se convertir\u00e1n en las tribus fundacionales de Israel naci\u00f3n. No s\u00f3lo trae descendencia; trae riqueza, parte de la cual es producto de un sofisticado enga\u00f1o a su t\u00edo. Jacob gana a\u00f1os pero no pierde las ma\u00f1as. Ni el miedo.<\/p>\n<p>El reencuentro de Jacob con Esa\u00fa representa el recelo ancestral de nuestro pueblo ante el extranjero. No que el extranjero no nos odie; pero no pocas veces es m\u00e1s el odio que tememos que el odio que recibimos. Tal es el caso de Esa\u00fa. Si hay <em>finales felices<\/em> en la Tor\u00e1, este ser\u00eda un top-5.<\/p>\n<p>Tal vez el recelo de Jacob, casi gen\u00e9tico (no por nada nace aferrado al tal\u00f3n de su hermano), es una de las razones de nuestra supervivencia como tradici\u00f3n, pueblo, y naci\u00f3n. Cuando nos sentimos demasiado seguros los reveses han sido tr\u00e1gicos, nos han puesto al borde de la extinci\u00f3n. Jacob, en todas sus maniobras previas al gran encuentro con Esa\u00fa, es al mismo tiempo el hermano astuto que rob\u00f3 una bendici\u00f3n y el paradigma de la prudencia bien entendida.<\/p>\n<p>4.-\u00a0De Efra\u00edm y Manas\u00e9s sabemos mucho menos en lo que respecta a su v\u00ednculo. Son personajes absolutamente funcionales al relato fundacional de Israel que comenzar\u00e1 en el libro de \u00c9xodo. Son hijos de Jos\u00e9 y una egipcia, Oznat (otra vez una extranjera) que, cuando Jacob bendice a sus hijos, decide incluirlos a ambos como tales y bendecirlos, en lugar de bendecir a Jos\u00e9, su padre. As\u00ed, se convierten en dos de las doce tribus que recibir\u00e1n tierras y heredad en la tierra prometida.<\/p>\n<p>En lugar de expulsar como en los casos de Ismael y Esa\u00fa, estos hijos criados fuera de la tradici\u00f3n de Abraham, Isaac, y Jacob, Sara, Rebeca, Lea, y Raquel, son integrados mediante la bendici\u00f3n del abuelo. Si bien Jacob no resiste la tentaci\u00f3n de hacer trampa y bendice al menor con su mano derecha y al mayor con la izquierda, los bendice a ambos.<\/p>\n<p>Tal vez por esto, o tal vez porque no sabemos de conflicto alguno entre ellos, a ellos hacemos referencia cuando bendecimos a nuestros hijos. El resto de la descendencia de Jacob ha quedado muy relegada en cuanto a m\u00e9ritos como para servir de bendici\u00f3n paradigm\u00e1tica atemporal. Mucho m\u00e1s sus antepasados, abuelos y bisabuelos, todos signados por el conflicto, el enga\u00f1o, y el impulso expulsivo. Efra\u00edm y Manas\u00e9s representan por un lado el af\u00e1n de dejar atr\u00e1s un pasado penoso (Manas\u00e9s) y por otro fructificar el futuro (Efra\u00edm).<\/p>\n<p>Dar\u00eda la impresi\u00f3n que seguimos insistiendo en ambos empe\u00f1os: construir memoria y futuro.<\/p>\n<p><strong>Las conclusiones<\/strong>:<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo Shabat estaremos finalizando el libro de G\u00e9nesis, \u2018Bereshit\u2019. A veces es buena cosa precisamente eso: volver al principio, a lo b\u00e1sico, a lo fundacional. G\u00e9nesis no abunda en preceptos (<em>mitsvot<\/em>), nombra s\u00f3lo cuatro: fecundar y multiplicarse; la circuncisi\u00f3n; honrar a los padres; y no comer el nervio ci\u00e1tico; sin embargo, abunda en relatos, drama, conflictos, opciones, y caminos tomados en aras de ciertos ideales.<\/p>\n<p>Los dos a\u00f1os que hemos dejado atr\u00e1s y el tiempo de incertidumbre que se abre ante nosotros son un buen momento para volver a revisar los relatos. Saber que cuando nos llamamos unos a otros \u2018hermanos\u2019, por ejemplo, est\u00e1 bueno saber a qui\u00e9n estamos honrando con ese t\u00edtulo o a qui\u00e9n estamos excluyendo: porque hay hermanos y hermanos. Y est\u00e1 escrito en la Tor\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La propuesta: Asumiendo un criterio patriarcal, tan demod\u00e9 en estos tiempos, se proponen algunas ideas en relaci\u00f3n al concepto de \u2018hermanos\u2019 que nos ofrece la Tor\u00e1, espec\u00edficamente en el libro de G\u00e9nesis. 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