{"id":3751,"date":"2025-11-06T19:00:51","date_gmt":"2025-11-06T19:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=3751"},"modified":"2025-11-06T19:00:51","modified_gmt":"2025-11-06T19:00:51","slug":"parashat-vayera-2025-historias-de-familias-de-ayer-y-por-que-no-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-vayera-2025-historias-de-familias-de-ayer-y-por-que-no-de-hoy\/","title":{"rendered":"PARASHAT VAYER\u00c1 2025: Historias de familias, de ayer y por qu\u00e9 no de hoy\u2026"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3752 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera-233x300.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"261\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera-233x300.jpg 233w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera-794x1024.jpg 794w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera-768x990.jpg 768w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Vayera.jpg 931w\" sizes=\"auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nace Itsjak en la vejez de sus padres. Es circuncidado.<\/p>\n<p>Sar\u00e1 siente cierta verg\u00fcenza y la mirada de su entorno que se reir\u00e1 de ella: por eso el nombre de su hijo, Itsjak.<\/p>\n<p>Mientras tanto en esa casa Itsjak no era el \u00fanico ni\u00f1o. Exist\u00eda otro hijo; Ishmael. El hijo de la esterilidad de Sar\u00e1 cuando quer\u00eda ser madre. Y el mandato de hacerlo padre a su esposo que hizo que le entregara a Hagar, su criada para parir ese hijo que su vientre no pod\u00eda.<\/p>\n<p>Pero ahora, al tener un hijo propio, la presencia de Ishmael en el hogar de Sar\u00e1 molesta tanto como la presencia de su madre, Hagar, la egipcia. As\u00ed que nos topamos con una escena dif\u00edcil de alojar en nuestra comprensi\u00f3n: Sar\u00e1 exige que sean echados al desierto la madre y el hijo: Hagar e Ishmael. Y esto es tan incomprensible como la reacci\u00f3n de Abraham que, sin mencionar palabra, los sube sobre un burro con pan y agua como provisiones y los echa a andar\u2026sin proferir ninguna palabra.<\/p>\n<p>Ser\u00eda por lo menos insuficiente quedarnos con la literalidad de esta narraci\u00f3n. Entendiendo que es un texto que nos ha constituido en nuestro devenir como pueblo. Que posee huellas indelebles de nuestros antepasados y que nace de un entretejido complejo al que me quisiera referir hoy. Entretejido que, si no lo desenmara\u00f1amos, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en \u00e9l.<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez comienza su novela <em>Vivir para contarla<\/em> diciendo: \u201cLa vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la que uno recuerda y c\u00f3mo la recuerda para contarla.\u201d \u00a0Y yo podr\u00eda decir que las narraciones que nos constituyen no son s\u00f3lo el relato de aquellos que lo que vivieron sino nuestra propia lectura que le da significado a lo que est\u00e1 escrito.<\/p>\n<p>Ese v\u00ednculo extra\u00f1o, desigual y conflictivo de Abraham, Sar\u00e1 y Hagar se desarrolla en un contexto particular.<\/p>\n<p>Abraham, el elegido para comenzar una nueva y definitiva p\u00e1gina en la historia de la humanidad debe producir descendencia. Dios se lo habr\u00eda prometido: \u201c\u2026 como las estrellas del cielo, as\u00ed ser\u00e1 tu descendencia\u201d.<\/p>\n<p>Su esposa Sarai, la misma que abandon\u00f3 todo porque entendi\u00f3 que la aventura que encaraba Abram era digna de ser acompa\u00f1ada, no puede cumplir con el designio divino. Ella es culpable de no poder alojar en su vientre la promesa del cielo y sobre todo la trascendencia de su marido.<\/p>\n<p>Y all\u00ed se somete a una escena, -entiendo yo como mujer-, dif\u00edcil de tramitar. Entregar a alguien que est\u00e1 bajo tu mando y transformar la promesa de Dios en realidad. As\u00ed le dice esta mujer a su marido:<\/p>\n<p>\u201c<em>Ve y acu\u00e9state con mi sierva; quiz\u00e1 yo pueda tener hijos por medio de ella<\/em>.\u201d (Bereshit- Genesis 16:2) \u201c<em>Ulai iban\u00e9 mimena<\/em>\u201d. Quiz\u00e1s yo pueda tener hijos -iban\u00e9- pero tambi\u00e9n podr\u00edamos entenderlo como: quiz\u00e1s me pueda construir yo a trav\u00e9s de ella. Quiz\u00e1s pueda recuperar este lugar de dignidad que el contexto en el que vivimos me ha quitado por la verg\u00fcenza de ser est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Pero Sarai no puede. No puede. Su altruismo no pudo con sus entra\u00f1as. No puede vivir esa denigraci\u00f3n. Ella, la esposa en un segundo plano.<\/p>\n<p>Porque su hombre tiene su lugar social asegurado con otra, extranjera, que no es su compa\u00f1era de vida, que no dej\u00f3 su tierra, su familia y sus costumbres como ella lo hizo\u2026 y tiene que renunciar a todo porque el mandato es que el marido tiene que dejar descendencia para trascender en la historia.<\/p>\n<p>Y cuando digo Hagar la extranjera, f\u00edjense que muchos creen que Hagar no es su nombre, sino que es la manera de decir Haguer- el extranjero. Sin nombre propio.<\/p>\n<p>Y cuando ella no aguanta m\u00e1s y se lo comunica a su esposo \u00e9l le responde: \u201c<em>He aqu\u00ed tu sierva en tus manos, haz con ella como mejor te parezca.<\/em>\u201d (Bereshit- G\u00e9nesis 16:6)<\/p>\n<p>La deja sola, nuevamente con su bronca, quiz\u00e1s con su desamor, su desatenci\u00f3n, llena de rabia para hacer con \u201cla otra\u201d lo que ella quiera.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda al principio, los textos son entretejidos, narraciones de una \u00e9poca. Entretejido que, si no lo desenmara\u00f1amos, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en ellos.<\/p>\n<p>Los textos cl\u00e1sicos se ocupan de ensalzar a Sar\u00e1 sobre la figura de Hagar. Por supuesto. Tenemos que defender a los nuestros sea como sea.<\/p>\n<p>El Midrash en Bereshit Raba cita a Rab\u00ed Shim\u00f3n bar Yohai que dice que Hagar era la hija del fara\u00f3n. Y que su padre el fara\u00f3n mismo habr\u00eda dicho: mejor que mi hija sea una criada en esta casa que una ama en otra casa. (Bereshit Raba 45:1)<\/p>\n<p>Y el mismo midrash dice en nombre de Rab Huna que Rab\u00ed Meir dijo que Abraham deb\u00eda ten\u00eda dos mujeres: una para gozar y otra para parir. Una permanece hermosa, Sar\u00e1 y otra se afea. Y no s\u00f3lo eso, sino que Sar\u00e1 delante de las mujeres de la nobleza a Hagar la llamaba \u201cla desgraciada\u201d.<\/p>\n<p>Interpretaciones de una \u00e9poca que debemos conocer, aunque siento que no podremos quedarnos all\u00ed, insisto, en una polarizaci\u00f3n creada en nosotros por un texto y sus interpretaciones posteriores.<\/p>\n<p>Hagar ser\u00e1 arrojada al desierto con su hijo. Ambos ser\u00e1n salvados por Dios y lejos de Abraham tendr\u00e1n una buena vida. De hecho, Hagar es la primera mujer en toda la Tor\u00e1 a la que Dios le habla\u2026 un dato para recordar\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, esta historia produjo distancias y separaciones. De su padre con su hijo. De un hermano con el otro. De un hombre con la madre de su hijo. De una mujer con la otra.<\/p>\n<p>Me fui m\u00e1s adelante para revisar qui\u00e9nes pudieron reencontrarse y f\u00edjense: Itsjak e Ishmael se encuentran nuevamente cuando entierran a su padre en Mearat Hamajpela.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los hijos de Itsjak e Ishmael vuelven a unirse cuando Esav, hijo de Itsjak toma por esposa a Mahalat la hija de Ishmael, es decir la segunda generaci\u00f3n tambi\u00e9n redime esa separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y si bien la Tor\u00e1 no lo cuenta hay un midrash en <em>Pirkei derabi Eliezer<\/em> que dice que despu\u00e9s de tres a\u00f1os, Abraham fue a ver a su hijo Ishmael, despu\u00e9s de jurarle a Sar\u00e1 que, no descender\u00eda del camello en el lugar donde habitaba Ishmael. Que s\u00f3lo quer\u00eda mirarlo. Y si bien no se encontraron porque \u00e9l no estaba en la casa, al volver su esposa le cont\u00f3 que su padre hab\u00eda venido y cuenta el midrash que la casa de Ishmael se llen\u00f3 de todas las cosas buenas de las diversas bendiciones. Es decir que hay quienes creen o necesitan creer que ese padre volvi\u00f3 a su hijo, aqu\u00e9l que en nuestra lectura de hoy dejar\u00e1 ir impiadosamente.<\/p>\n<p>Y hay un reencuentro m\u00e1s. Recordemos que cuando Sar\u00e1 muere Abraham vuelve a casarse con una mujer llamada Ketura. Y nuestros jajamim van a decir que Ketura es Hagar porque su aroma era tan hermoso como el del ketoret- el incienso perfumado.<\/p>\n<p>As\u00ed que con el devenir del tiempo tambi\u00e9n -para la interpretaci\u00f3n cl\u00e1sica- Abraham vuelve a quien dej\u00f3 ir, la madre de su primer hijo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si se dieron cuenta. Casi todos los protagonistas de esta historia y sus generaciones se reencuentran.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Sar\u00e1 y Hagar no vuelven a encontrarse m\u00e1s. Ni en el Tor\u00e1 ni en ning\u00fan midrash posterior.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 una brecha irreconciliable en las lecturas de este texto. Hoy somos nosotros los que lo estamos leyendo y necesitamos entender qu\u00e9 les pas\u00f3 a estas dos mujeres, presionadas por un sistema en el que sus cuerpos eran determinados por las reglas que reg\u00edan la honorabilidad de los varones.<\/p>\n<p>Un hombre sin hijos era una afrenta.<\/p>\n<p>Una mujer est\u00e9ril era la causante de la deshonra de su marido.<\/p>\n<p>Un sierva mujer no puede negarse a acostarse con quien le mandan.<\/p>\n<p>Una ama que sufre no puede aguantar que su esclava sea mejor que ella.<\/p>\n<p>Un entretejido siniestro que dej\u00f3 atrapadas a estas dos mujeres en una historia que las conden\u00f3 a cada una a una vereda opuesta, cuando no fueron ellas las que generaron este lugar social denigrado y humillante, tanto para una como para con la otra.<\/p>\n<p>Hoy les voy a traer otro midrash.<\/p>\n<p>Un midrash moderno que se hace cargo de esta escena desde una perspectiva compleja, no lineal, contextualizada en una historia que resuena hasta nuestros d\u00edas. Lo escribi\u00f3 la rabina Lynn Gotlieb, la primera rabina mujer del Movimiento Renewal en los Estados Unidos. Y lo hizo en forma de poema. Un poema que lo llam\u00f3 con una palabra en \u00e1rabe; quiz\u00e1s para acercarse un poco m\u00e1s a esa egipcia y a su lenguaje. La que lo escribe figurativamente es Sar\u00e1 y la destinataria es Hagar a quien la llama mi hermana en \u00e1rabe: Ejti.<\/p>\n<p><em>Ejti<\/em><\/p>\n<p><em>Me duele no haberte llamado<\/em><\/p>\n<p><em>Por el nombre que te dio tu madre.<\/em><\/p>\n<p><em>Te dej\u00e9 de lado,<\/em><\/p>\n<p><em>te maldije con mi esterilidad y rabia<\/em><\/p>\n<p><em>Te llam\u00e9 \u00abel extra\u00f1o\u00bb \/ Ha-guer,<\/em><\/p>\n<p><em>como si fuera un pecado ser de otro lugar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ejti<\/em><\/p>\n<p><em>Me usaron para robar tu matriz,<\/em><\/p>\n<p><em>reclamar a tu hijo,<\/em><\/p>\n<p><em>como si fuera due\u00f1a de tu cuerpo y tu trabajo.<\/em><\/p>\n<p><em>Yo, a quien llaman \u201cla mujer que mira m\u00e1s all\u00e1\u00bb \/ Sar\u00e1,<\/em><\/p>\n<p><em>no pude presenciar mi propia ceguera.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero t\u00fa, hermana m\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>viste \u00e1ngeles<\/em><\/p>\n<p><em>hiciste milagros en el desierto,<\/em><\/p>\n<p><em>recibiste bendiciones divinas de un dios,<\/em><\/p>\n<p><em>Quien dej\u00f3 de hablarme.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00f3lo al final<\/em><\/p>\n<p><em>cuando presenci\u00e9 a mi hijo peque\u00f1o gritar<\/em><\/p>\n<p><em>bajo el cuchillo de su padre,<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00f3lo entonces<\/em><\/p>\n<p><em>me di cuenta de nuestro sufrimiento com\u00fan<\/em><\/p>\n<p><em>y grit\u00e9: \u00ab\u00a1Abraham, Abraham, ret\u00e9n tu cuchillo!\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>Mi voz trompete\u00f3 en el silencio.<\/em><\/p>\n<p><em>de mi pecado<\/em><\/p>\n<p><em>Perd\u00f3name Ejti<\/em><\/p>\n<p><em>por el pecado de la negligencia,<\/em><\/p>\n<p><em>por el pecado de abuso,<\/em><\/p>\n<p><em>por el pecado de la arrogancia.<\/em><\/p>\n<p><em>Perd\u00f3name, Ejti,<\/em><\/p>\n<p><em>por el pecado de no saber tu nombre.<\/em><\/p>\n<p>Este conmovedor midrash escrito en poema relata el dolor inconfesable de la teshuv\u00e1 de Sar\u00e1 que qued\u00f3 atrapada en ese rol social impuesto. Sar\u00e1 entender\u00e1 a Hagar cuando -de acuerdo con este imaginario relato- presencia a su marido intentando sacrificar a su hijo y detr\u00e1s de los arbustos simulando la voz de los \u00e1ngeles grita que detenga su cuchillo.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto habr\u00edan necesitado estas mujeres comprender juntas el contexto que las llev\u00f3 a desplegar la peor versi\u00f3n de s\u00ed mismas, con todo el sufrimiento y todo el costo.<\/p>\n<p>Para esto nos sirve principalmente la lectura semanal de la Tor\u00e1: para visitar los sucesos del pasado y tomar decisiones en nuestro presente. As\u00ed se redime el tiempo, porque nosotros hacemos de lo que pas\u00f3 un gesto de redenci\u00f3n. Y por eso me quiero quedar con la voz de Sara que retumba hoy dentro de m\u00ed; Ejti- hermana m\u00eda. Fuimos ambas v\u00edctimas de un sistema que nos separ\u00f3 a nosotros y a nuestras descendencias por siempre jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Seguimos eligiendo lecturas de vencedores y vencidos, de puros y descartables\u2026 Seguimos desoyendo clamores que nos unir\u00edan si la meta no fuera la victoria en detrimento del otro. Si pudi\u00e9ramos pronunciar m\u00e1s veces la palabra hermano en lugar de condenar cualquier tipo de otredad como el chivo que debe asumir las culpas.<\/p>\n<p>Como vieron poco hemos aprendido de las grandes lecciones que nos ofreci\u00f3 la historia\u2026 seguiremos insistiendo.<\/p>\n<p>De ese estoy segura. Nadie quebrar\u00e1 mis ganas y mi predicamento de trabajar por una humanidad que elija salvarse del odio a trav\u00e9s del amor y el respeto.<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nace Itsjak en la vejez de sus padres. Es circuncidado. 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