{"id":296,"date":"2014-01-12T13:55:20","date_gmt":"2014-01-12T13:55:20","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=296"},"modified":"2020-08-03T21:18:54","modified_gmt":"2020-08-03T21:18:54","slug":"296","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/296\/","title":{"rendered":"Sho\u00e1: \u00abEl \u00faltimo de los injustos\u00bb, documental de Claude Lanzmann"},"content":{"rendered":"\n<p>Es un documental pero empieza como las canciones, a punto de que rompa a llover en el and\u00e9n de una estaci\u00f3n de tren medio desierta. Un gran cartel azul rel\u00e1mpago anuncia vigorosamente que estamos en Bohu\u0161ovice, en la Rep\u00fablica Checa, pero a su vera Claude Lanzmann se pregunta si \u00aben el mundo de hoy\u00bb \u2014y cuidado que no dice \u00abhoy\u00bb, sino \u00aben el mundo de hoy\u00bb\u2014 alguien sabe siquiera d\u00f3nde queda esta peque\u00f1a localidad. Al cineasta y director de la revista Les Temps Modernes desde la muerte de Beauvoir se le notan los a\u00f1os. Tiene el franc\u00e9s ralentizado y la presencia atortugada aunque conserva pese a su edad, como se dice en estos casos, el mismo genio que cuando dirigi\u00f3 Shoah en 1985, seguramente el mayor y m\u00e1s celebrado reportaje sobre el holocausto que jam\u00e1s se ha hecho.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Claude-Lanzmann-izda-y-Benjam\u00edn-Murmelstein-en-1975.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-454\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Claude-Lanzmann-izda-y-Benjam\u00edn-Murmelstein-en-1975.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Claude-Lanzmann-izda-y-Benjam\u00edn-Murmelstein-en-1975.jpg 1024w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Claude-Lanzmann-izda-y-Benjam\u00edn-Murmelstein-en-1975-300x196.jpg 300w\" alt=\"Claude Lanzmann (izda) y Benjam\u00edn Murmelstein, en 1975\" width=\"395\" height=\"259\" \/><\/a><br \/>\nEn El \u00faltimo de los injustos, el documental que estrena en Espa\u00f1a el pr\u00f3ximo 10 de enero, Lanzmann habla de nuevo sobre el exterminio pero sobre todo de Benjamin Murmelstein, el rabino vien\u00e9s y uno de los Judenr\u00e4te \u2014los Presidente de Consejo jud\u00edos designados en los guetos por los nazis\u2014 a quien sus correligionarios primero y la propia historia despu\u00e9s acusaron de colaboracionismo y monstruosidad. Por eso empieza en Bohu\u0161ovice, que aunque pocos caigan en la cuenta fue donde los nazis perpetraron no su mayor atrocidad num\u00e9rica, pero s\u00ed una de las peores en t\u00e9rminos po\u00e9ticos. \u00abEntre noviembre de 1941 y la primavera de 1945, ciento cuarenta mil jud\u00edos desembarcaron en este mismo and\u00e9n\u00bb, reprocha Lanzmann a los espectadores olvidadizos, que son pr\u00e1cticamente todos. \u00abO fueron desembarcados, mejor dicho, para ser conducidos a Theresienstadt o, como a\u00fan la llaman los checos, Terezin: la ciudad que Hitler le hab\u00eda regalado a los jud\u00edos\u00bb.<br \/>\nTheresienstadt no es como Austwitz, Majdanek o Dachau. No ilustra el horror cuantitativo que somos capaces de ejecutar, sino que devuelve refleja una imagen incluso peor, la de su cualidad endiablada. Si esta peque\u00f1a ciudad fortificada no se conservase fosilizada como museo, a lo mejor ni siquiera creer\u00edamos lo que ocurri\u00f3 en ella. Hasta 1941 no ten\u00eda m\u00e1s fama que el preso m\u00e1s c\u00e9lebre de su c\u00e1rcel, Gavrilo Princip, acusado de asesinar al archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungr\u00eda y de desatar formalmente la Primera Guerra Mundial. Ese a\u00f1o, sin embargo, la propaganda alemana comenz\u00f3 a anunciar que el Reich hab\u00eda transformado esta ciudad en una colonia jud\u00eda, un \u00abgueto modelo\u00bb \u2014en palabras de Adolf Eichmann\u2014 donde acoger junto a sus familias a los ancianos y enfermos que no pudiesen participar en la Segunda Guerra Mundial.<br \/>\nComo atestigua El \u00faltimo de los injustos con filmaciones originales de la campa\u00f1a propagand\u00edstica, el despliegue hasta incluy\u00f3 una pel\u00edcula, Der F\u00fchrer schenkt den Juden eine Stadt \u2014El F\u00fchrer regala una ciudad a los jud\u00edos\u2014, en la que un apresurado locutor chill\u00f3n de los de la \u00e9poca cantaba las excelencias de este peque\u00f1o para\u00edso que las im\u00e1genes ilustraban ideal, ut\u00f3pico y rebosante de vida. Los j\u00f3venes jugaban al f\u00fatbol, los mayores al ajedrez y las mujeres paseaban con sus hijos por las calles de Theresienstadt, y todos acud\u00edan por la tarde a charlas sobre arte y ciencia celebradas en c\u00e1lidos centros comunitarios, protegidos de la Guerra que infectaba el mundo y liberados por fin de la represi\u00f3n contra los de su clase que se viv\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os en las calles de Alemania. Si los campos de concentraci\u00f3n y exterminio nazis se comparan frecuentemente con los modernos mataderos industriales, Theresienstadt podr\u00eda compararse con uno que adem\u00e1s presentase por fuera el aspecto de Disneylandia. Por esa raz\u00f3n muchos pasaron por su propia voluntad bajo el umbral de su puerta, pese a que rezase, como en Auschwitz, Arbeit macht frei \u2014\u00abEl trabajo os hace libres\u00bb.<br \/>\n\u00abEn Alemania corri\u00f3 el rumor de que se hab\u00eda concedido una ciudad a los jud\u00edos con aguas termales, con hoteles y pensiones\u00bb, escribi\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s el propio Benjamin Murmelstein en su libro Terezin, il ghetto modelo di Eichmann. \u00abDicho lugar id\u00edlico acoger\u00eda a cualquiera que por su edad o por haber resultado inv\u00e1lido en la guerra no estuviera capacitado para trabajar. Las organizaciones jud\u00edas estaban autorizadas a redactar contratos para conceder alojamiento vitalicio en ese spa de Terezin a cambio de renunciar a todas sus propiedades y dirigirlas al fondo de Eichmann\u00bb.<br \/>\nPero Theresienstadt, por supuesto, no era el par\u00e9ntesis prometido contra los horrores del mundo, sino un campo de concentraci\u00f3n. Uno equipado con cuatro hornos crematorios donde la muerte, seg\u00fan Murmelstein, \u00abno atacaba a sus v\u00edctimas por sorpresa sino m\u00e1s bien de forma ralentizada, como una fiera decr\u00e9pita y desdentada. No her\u00eda: ara\u00f1aba, dejaba pudrir\u00bb. El rabino, que fue el \u00fanico Judenrat que sobrevivi\u00f3 a Theresienstadt y que pas\u00f3 dieciocho meses en la c\u00e1rcel acusado de contribuir al asesinato sistem\u00e1tico de sus fieles, tambi\u00e9n especific\u00f3 sobre el campo que \u00aben la atm\u00f3sfera abrasadora del verano, invadidos por los piojos y saturados por un hedor sofocante, uno pod\u00eda encontrar en el suelo, sobre sus propios excrementos, a profesores universitarios, inv\u00e1lidos, condecorados de guerra, conocidos industriales y otros muchos que se hab\u00edan llevado su documentaci\u00f3n para probar que hab\u00edan fundado escuelas, financiado hospitales, creado becas de estudios y ocupado funciones honorables\u00bb. Es un pasaje que el propio Claude Lanzmann lee en el documental mientras la c\u00e1mara muestra las im\u00e1genes de la fortificaci\u00f3n, hoy conservada como museo.<br \/>\nEn 1975, absuelto de los cargos y exiliado en Roma, Murmelstein explic\u00f3 a Lanzmann su supervivencia judicial despu\u00e9s de que el Ej\u00e9rcito Rojo liberase Theresienstadt en 1945 compar\u00e1ndose con Sherezade, la cuentista de las Mil y una noches que consegu\u00eda evitar que el sult\u00e1n la ejecutara dejando cada noche una historia inconclusa. \u00abYo sobreviv\u00ed porque ten\u00eda que contar un cuento\u00bb, le confes\u00f3 al franc\u00e9s ante la c\u00e1mara. \u00abTen\u00eda que contar el cuento del para\u00edso de los jud\u00edos, Theresienstadt\u00bb. Lanzmann grababa por aquel entonces entrevistas para su monumental Shoah \u2014un trabajo que tard\u00f3 una d\u00e9cada en completar\u2014, pero finalmente no incluy\u00f3 el testimonio de Murmelstein, que muri\u00f3 en 1989. Shoah duraba casi diez horas y en \u00e9l ten\u00eda lugar casi cualquier particular acontecido en el holocausto, de lo que se deduce que muy buenas razones ten\u00eda Lanzmann para dejar aparte al controvertido Judenrat. Son las mismas por las que hoy lo recupera y le consagra su propia pieza. Tras la muerte del rabino ha comprendido, dice, que no tiene derecho a guardarse para s\u00ed sus valiosas palabras.<br \/>\nPorque las palabras de Murmelstein tienen valor, de eso no cabe duda, y no solo porque el papel de los Presidentes de Consejo durante el holocausto siga siendo objeto de pol\u00e9mica. En El \u00faltimo de los injustos, por ejemplo, el de Theresienstadt se sorprende por que el tribunal que conden\u00f3 a muerte a Adolf Eichmann en 1962 lo encontrase culpable solo participar activamente en la soluci\u00f3n final, pero no de involucrarse en hechos singulares como la Noche de los cristales rotos. El antiguo rabino, que confiesa sin miedo haber colaborado con el que fue responsable de la log\u00edstica del holocausto durante m\u00e1s de siete a\u00f1os, denuncia que aquella noche hist\u00f3rica, la del 9 al 10 de noviembre de 1938, vio con sus propios ojos a Eichmann, cuando no era a\u00fan teniente coronel de las SS, abandonar Stadttempel \u2014la Gran Sinagoga de Viena\u2014 con una palanca en la mano, despu\u00e9s de participar f\u00edsicamente en el destrozo del edificio. Documentada ahora con fotograf\u00edas por la pieza documental, la de Stadttempel es una historia que tambi\u00e9n nos cont\u00f3 el \u00fanico hijo del rabino, Wolf Murmelstein, cuando fue entrevistado en Jot Down.<br \/>\nNo es lo \u00fanico que Murmelstein le reprocha a Gideon Hausner, el fiscal durante el proceso judicial al que fue sometido Eichmann tras ser descubierto por el Mossad en Buenos Aires. Tambi\u00e9n que en su libro Justice in Jerusalem pintase a los Judenr\u00e4te \u2014como \u00e9l mismo o como el c\u00e9lebre Chaim Rumkowski, el Presidente del Consejo jud\u00edo del campo de Lodz\u2014 como \u00abherramientas, marionetas\u00bb de los nazis, una acusaci\u00f3n que acab\u00f3 por reverberar el trabajo filos\u00f3fico de Hannah Arendt a ra\u00edz tambi\u00e9n de aquel proceso. Es por supuesto de lo que va El \u00faltimo de los injustos y la raz\u00f3n por la que este documental oscuro, brillantemente hilado y acertadamente calmado, se hace pertinente incluso cuando han pasado casi siete d\u00e9cadas desde el terror y parece que ya todo est\u00e1 contado. En particular en lo que concierne a los Presidentes de Consejo jud\u00edos, clasificados por la historia convencional como basura colaboracionista. Murmelstein fue el \u00fanico conocido que sobrevivi\u00f3 a los campos y durante treinta a\u00f1os, hasta su entrevista con Lanzmann, se neg\u00f3 a hablar sobre su papel en la planificaci\u00f3n del exterminio de los jud\u00edos.<br \/>\nNo revelaremos aqu\u00ed, porque ser\u00eda traicionarlo, en qu\u00e9 pormenores confes\u00f3 haber participado este anciano ni a qu\u00e9 t\u00e9rminos llegan sus explicaciones en los materiales de 1975 que compila El \u00faltimo de los injustos, que se estrena el pr\u00f3ximo 10 de enero en salas de cine y simult\u00e1neamente en internet \u2014en las plataformas Yomvi y Filmin\u2014. Sirva para hacerse una idea el concepto metaf\u00f3rico que defiende Murmelstein de la vilipendiada condici\u00f3n de los Judenr\u00e4te como \u00e9l. \u00abLe dir\u00e9 algo fundamental sobre la tarea del Presidente de Consejo\u00bb, le espeta a Lanzmann en un momento de la cinta. \u00abEl Presidente del Consejo estaba en posici\u00f3n de ser una marioneta, pero hasta esta marioneta deb\u00eda actuar de forma que su posici\u00f3n le permitiera influir en el curso de las cosas. Nadie lo entend\u00eda ni deb\u00eda entenderlo. De lo contrario, se habr\u00eda llegado a la sangre\u00bb.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Poster-El-ultimo-de-los-injustos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-452\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Poster-El-ultimo-de-los-injustos.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Poster-El-ultimo-de-los-injustos.jpg 595w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Poster-El-ultimo-de-los-injustos-211x300.jpg 211w\" alt=\"Poster&quot;El ultimo de los injustos&quot;\" width=\"291\" height=\"412\" \/><\/a><br \/>\nAutor: Rub\u00e9n D\u00edaz Caviedes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un documental pero empieza como las canciones, a punto de que rompa a llover en el and\u00e9n de una estaci\u00f3n de tren medio desierta. 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