{"id":2915,"date":"2022-06-23T12:22:15","date_gmt":"2022-06-23T12:22:15","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=2915"},"modified":"2022-06-23T12:22:15","modified_gmt":"2022-06-23T12:22:15","slug":"parashat-shelaj-leja-el-peligro-de-hipotecar-la-mirada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-shelaj-leja-el-peligro-de-hipotecar-la-mirada\/","title":{"rendered":"PARASHAT SHELAJ LEJA: el peligro de hipotecar la mirada"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cEl r\u00edo que hac\u00eda una vuelta detr\u00e1s de nuestra casa era la imagen de un vidrio blando que hac\u00eda una vuelta detr\u00e1s de casa. <\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s pas\u00f3 un hombre y dijo: -esa vuelta que hace el r\u00edo por atr\u00e1s de tu casa se llama ensenada. <\/em><\/p>\n<p><em>No era ya la imagen de una culebra de vidrio que hac\u00eda una vuelta detr\u00e1s de casa. Era una ensenada. <\/em><\/p>\n<p><em>Me parece que el nombre empobreci\u00f3 la imagen.\u201d <\/em><\/p>\n<p>Manoel de Barros, poeta brasilero s XX<\/p>\n<p>Eleg\u00ed esta semblanza de este poeta brasilero para darle pie al comentario de Parashat Shlaj Lej\u00e1, conocida fundamentalmente por el relato de la fracasada misi\u00f3n exploratoria a la tierra de Israel y su posterior consecuencia; toda esta generaci\u00f3n estar\u00e1 condenada a no llegar a la tierra de la promesa.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2916 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"136\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim-300x169.jpg 300w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim-1024x576.jpg 1024w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim-768x432.jpg 768w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hameraglim.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Una parash\u00e1 que no concluye con este episodio sino con la mitzv\u00e1 de usar titziot en las puntas de las ropas.<\/p>\n<p>Y todo esto tiene un denominador com\u00fan; la mirada.<\/p>\n<p>Vayamos por partes:<\/p>\n<p>La misi\u00f3n es ir a explorar la tierra. Un jefe por cada una de las tribus. Mosh\u00e9 incluso les indica en qu\u00e9 prestar atenci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u201cSubid all\u00e1 al N\u00e9guev y a la regi\u00f3n monta\u00f1osa, y ved la regi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 es? \u00bfLas personas que la habitan son fuertes o d\u00e9biles, pocas o muchas? \u00bfEl pa\u00eds en el que habitan es bueno o malo? \u00bfLos pueblos en los que viven son abiertos o fortificados? \u00bfEl suelo es rico o pobre? \u00bfEst\u00e1 arbolado o no? Y esfu\u00e9rcense por traer algo del fruto de la tierra. Ahora pas\u00f3 a ser la temporada de las primeras uvas maduras<\/em>.\u201d Bemidbar 13: 17-20<\/p>\n<p>Hab\u00eda mucho por mirar en esta nueva tierra que pronto ser\u00eda su hogar.<\/p>\n<p>Pero como en el relato del comienzo, cuando la mirada se narra pasan muchas cosas.<\/p>\n<p>As\u00ed lo dice bellamente Jorge Luis Borges en el comienzo de su cuento Ulrica: <em>\u201cMi relato ser\u00e1 fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual<\/em> <em>es lo mismo.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Mi primera reflexi\u00f3n se queda ac\u00e1. En la conciencia que debemos adquirir de c\u00f3mo transformamos lo que vemos en un relato; cu\u00e1nto de ello contiene la imagen y cu\u00e1nto nos contiene a nosotros.<\/p>\n<p>Y esto es lo que les pas\u00f3 a los que fueron a explorar la tierra. Vieron lo mismo. Pero esas im\u00e1genes estuvieron atravesadas por todo lo que convirti\u00f3 a esas im\u00e1genes en dos relatos diversos. Unos volvieron desesperados por la imposibilidad de acceder a eso que vieron. Otros vinieron entusiasmados por la oportunidad de recuperar esas tierras.<\/p>\n<p>Mismas llanuras, mismos montes, mismas ciudades, mismos frutos, mismos pobladores\u2026 dos relatos distintos.<\/p>\n<p>Pero la mirada tiene en esta parash\u00e1 otras funciones.<\/p>\n<p>Sigamos escuchando a los diez jefes de tribus que se autoconvenc\u00edan de su desgracia:<\/p>\n<p><em>\u201cTambi\u00e9n vimos all\u00ed gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y \u00e9ramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y as\u00ed les parec\u00edamos a ellos.\u201d<\/em> Bemidbar 13: -33<\/p>\n<p>Vieron personas, se sintieron empeque\u00f1ecidos al verse a s\u00ed mismos en relaci\u00f3n a los pobladores de la tierra, y adem\u00e1s agregaron c\u00f3mo cre\u00edan que eran vistos.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 la mirada no s\u00f3lo es un relato de lo que creen haber visto, ni s\u00f3lo una comparaci\u00f3n con lo que ven de ellos mismos, sino que les atribuyen a las miradas de los dem\u00e1s, un contenido.<\/p>\n<p>Ovadia Sforno (Italia s XVI) se pregunta c\u00f3mo llegaron a esta \u00faltima conclusi\u00f3n; c\u00f3mo accedieron a saber c\u00f3mo eran mirados si no interactuaron con ellos, y responde lo siguiente<\/p>\n<p><em>\u201cEllos no se molestaron en hacernos da\u00f1os porque pensaron que no represent\u00e1bamos una amenaza.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Una construcci\u00f3n que nace de una concatenaci\u00f3n de certezas que creen comprender a partir de lo que ven sus ojos, pero que realmente no lo es.<\/p>\n<p>Atentos a las operaciones de la mirada y sus diferentes usos en el relato, los sabios de la \u00e9poca talm\u00fadica que dividieron la Tor\u00e1 en secciones- parashot, decidieron no quedarse ac\u00e1 con este desarrollo, sino que adicionaron la porci\u00f3n que habla de la obligaci\u00f3n de usar tzitziot- flecos en las puntas de las ropas (flecos que luego se reubicar\u00e1n en las puntas del talit-manto ritual) Y \u00bfpor qu\u00e9? Le\u00e1moslo:<\/p>\n<p><em>\u00abHabla a los israelitas, e instr\u00fayelos para que tanto ellos como sus descendientes se pongan unos flecos en las puntas de sus mantos, y para que aten a los flecos de cada punta un cord\u00f3n de p\u00farpura violeta. Ustedes llevar\u00e1n esos flecos, y al verlos se acordar\u00e1n de todos los mandamientos del Se\u00f1or. As\u00ed los pondr\u00e1n en pr\u00e1ctica, y no seguir\u00e1n los caprichos de su coraz\u00f3n y de sus ojos que los arrastran al desenfreno. As\u00ed se acordar\u00e1n de cumplir mis mandamientos, y ser\u00e1n santos para su Dios. Yo soy el Se\u00f1or, su Dios, que los hice salir de Egipto para ser su Dios. Yo soy el Se\u00f1or, su Dios\u00bb.<\/em> Bemidbar 15:39-41<\/p>\n<p>Y todo esto comienza a tener sentido.<\/p>\n<p>La mitzv\u00e1 de los flecos en las ropas no es bendecirlos, no es vestirlos, no es anudarlos sino es mirarlos. \u201cAl verlos se acordar\u00e1n\u2026\u201d Por eso se determin\u00f3 que no se usa manto ritual por la noche, justamente por la imposibilidad de ver en la oscuridad.<\/p>\n<p>Cada ma\u00f1ana al levantarnos y envolvernos con nuestro talit renovamos nuestro compromiso y responsabilidad con la mirada. Porque de ella depende c\u00f3mo ser\u00e1 nuestro d\u00eda.<\/p>\n<p>En estos tiempos tan exacerbadamente visuales, en los que todo debe mostrarse y todo queda expuesto al an\u00e1lisis y repetici\u00f3n hasta el hartazgo; nos han cegado la mirada y nos hicieron creer tantas veces que el relato es la imagen. Y cuando no podemos mirar con nuestros propios ojos y tercerizamos el relato de la realidad en los \u201cexploradores\/esp\u00edas\u201d de turno, nos quedamos empeque\u00f1ecidos, debilitados y temerosos.<\/p>\n<p>As\u00ed le pas\u00f3 al pueblo de Israel. Arrastrados por la operaci\u00f3n del lenguaje de diez jefes de tribus con actitud destituyente, se llenaron de miedos, de odios, de im\u00e1genes relatas de una tierra que a\u00fan sus ojos no hab\u00edan tenido la posibilidad de mirar.<\/p>\n<p>La Tor\u00e1 cuenta que hab\u00edan tra\u00eddo frutos que eran tan bellos y grandes que tuvieron que cargarlos con una rama sostenida por los hombros de dos personas. Tambi\u00e9n nos cuenta que tanto los diez como los otros dos que estaban convencidos de que era una tierra bendita, dijeron que era una tierra que manaba leche y miel. Y, sin embargo, la desaz\u00f3n le gan\u00f3 a la ilusi\u00f3n y la rabia a la cordura. Todos en masa se abalanzaron contra Mosh\u00e9, y sin poder comprender sus argumentos, prefer\u00edan volver al Egipto esclavizador que intentar la nueva y prometida realidad en libertad. Porque la desesperaci\u00f3n nos hace tomar decisiones err\u00f3neas, a veces fatales, desde donde luego es dif\u00edcil recuperarse, como individuos y como sociedad.<\/p>\n<p>Ante este cuadro desesperante, la Tor\u00e1 te propone un entrenamiento de tu propia mirada y de confianza en ti mismo. Son tus ojos, cada d\u00eda, los que deben narrar las im\u00e1genes con las que se topan y decidir qu\u00e9 hacer con lo que est\u00e1n viendo.<\/p>\n<p>Hipotecar la mirada es dejarles a los agoreros de turno que te manejen la tranquilidad y la inteligencia.<\/p>\n<p>Una generaci\u00f3n completa se perdi\u00f3 en el desierto a causa de este fat\u00eddico suceso. No hay libertad sin libre-mirada ni libre-pensamiento. No hay libertad sin autonom\u00eda para decidir sobre lo que vemos, vivimos y anhelamos. La tierra de la promesa se pobl\u00f3 con aquellos que se animaron a salir de esta trampa.<\/p>\n<p>Que esta lecci\u00f3n nos ayude a transitar esta \u00e9poca en la que todo parece poder mirarse, pero, en definitiva, vemos tan poco.<\/p>\n<p>Shabat Shalom<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl r\u00edo que hac\u00eda una vuelta detr\u00e1s de nuestra casa era la imagen de un vidrio blando que hac\u00eda una vuelta detr\u00e1s de casa. Despu\u00e9s pas\u00f3 un hombre y dijo: -esa vuelta que hace el r\u00edo por atr\u00e1s de tu casa se llama ensenada. 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