{"id":278,"date":"2013-12-01T13:07:41","date_gmt":"2013-12-01T13:07:41","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=278"},"modified":"2020-07-08T07:37:31","modified_gmt":"2020-07-08T07:37:31","slug":"la-tesis-de-hannah-arendt-sobre-la-banalidad-del-mal-50-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/la-tesis-de-hannah-arendt-sobre-la-banalidad-del-mal-50-anos-despues\/","title":{"rendered":"La tesis de Hannah Arendt sobre \u00abla banalidad del mal\u00bb, 50 a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"\n<p>Los libros memorables de la polit\u00f3loga Hannah Arendt son dos: su obra cumbre \u00abLos or\u00edgenes del totalitarismo\u00bb (1951) y su gran derrumbe: \u00abEichmann en Jerusal\u00e9n\u00bb (1963).<\/p>\n<p>El primero la transform\u00f3 en una celebridad durante los a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda; constituye un magistral rastreo de las tiran\u00edas del siglo XX y de c\u00f3mo \u00e9stas da\u00f1aron a la civilizaci\u00f3n Occidental y a la esencia misma del ser humano. Un da\u00f1o as\u00ed es precisamente producido por su segundo libro, que atenta de por s\u00ed contra la dignidad humana.<\/p>\n<p>La tesis de Arendt sobre el totalitarismo es que \u00e9ste es una novedad sin precedentes, montada por los sistemas nazifascista y comunista, en base de la ficci\u00f3n pol\u00edtica y del terror. Hitler y Stalin compartieron el uso de la ideolog\u00eda (a partir de la lucha de razas o de clases) para modificar brutalmente las estructuras de la sociedad y generar una homogeneidad social controlada en todos sus aspectos.<br \/>\nLa equiparaci\u00f3n de esas dos vertientes, usualmente consideradas contrapuestas, ya hab\u00eda sido anunciada por Friedrich Hayek. Arendt lo complement\u00f3 mostrando c\u00f3mo se generan masas obedientes, c\u00f3mo la propaganda fue el medio de comunicaci\u00f3n totalitario con el mundo libre, y c\u00f3mo el factor esencial para gobernar fue el terror.<br \/>\nEl libro comienza con una secci\u00f3n titulada \u00abAntisemitismo\u00bb, sin ofrecer al respecto explicaciones: el uso y abuso de la judeofobia eran otro sustrato del totalitarismo.<br \/>\nArendt sab\u00eda del nazismo no s\u00f3lo por los libros. Hab\u00eda estudiado filosof\u00eda en la Universidad de Marburg bajo Mart\u00edn Heidegger, con quien, a pesar de las simpat\u00edas nazis del profesor, mantuvo un romance fugaz pero significativo.<br \/>\nEn los comienzos del poder nazi, Arendt contribuy\u00f3 con la Organizaci\u00f3n Sionista Alemana presidida por Kurt Blumenfeld. Arrestada por la Gestapo, logr\u00f3 escapar a Par\u00eds, donde trabaj\u00f3 para inmigraci\u00f3n de j\u00f3venes jud\u00edos a \u00c9retz Israel; de all\u00ed fue a EEUU, donde fue contratada para un proyecto llamado \u00abReconstrucci\u00f3n Cultural Jud\u00eda\u00bb.<br \/>\nUna vez famosa gracias al primer libro, se produjo un inesperado evento que cambi\u00f3 el foco de su dedicaci\u00f3n, y motiv\u00f3 una de las pol\u00e9micas m\u00e1s virulentas que recuerde el mundo intelectual.<br \/>\nAdolf Eichmann fue capturado por el Mossad en Buenos Aires (11-5-60) y llevado a un ejemplar juicio en Israel. De este modo, un Estado jud\u00edo soberano, en nombre del pueblo jud\u00edo, enjuiciaba en Jerusal\u00e9n al m\u00e1ximo ejecutor de la \u00abSoluci\u00f3n Final\u00bb. Pocos eventos podr\u00edan competir con \u00e9l en intensidad y emoci\u00f3n.<br \/>\nEl proceso vino a complementar los juicios de N\u00faremberg \u2013en los que la Sho\u00e1 casi no hab\u00eda ocupado lugar\u2013, y facilit\u00f3 que la magnitud de \u00e9sta penetrara en la conciencia del mundo. Este logro se debi\u00f3 en buena medida al brillante desempe\u00f1o del fiscal Guid\u00f3n Hausner, quien puso el \u00e9nfasis en los testimonios de las v\u00edctimas. M\u00e1s de cien de ellas se sucedieron durante meses, con sus desgarradores relatos acerca de inconcebibles atrocidades.<br \/>\nArendt propuso al New Yorker ser enviada como corresponsal para cubrir el hist\u00f3rico juicio, y permaneci\u00f3 un tiempo en Israel. Eichmann fue ejecutado (1-6-62) en la \u00fanica ocasi\u00f3n en que el Estado hebreo aplic\u00f3 la pena de muerte.<br \/>\nEl corolario de la corresponsal\u00eda de Arendt fue la publicaci\u00f3n de su libro, muy difundido y detestado: \u00abEichmann en Jerusal\u00e9n\u00bb (1963), en cuyo subt\u00edtulo acu\u00f1\u00f3 el degradante concepto de \u00abla banalidad del mal\u00bb. (Seg\u00fan el reciente libro de D\u00e9bora Lipstadt sobre el juicio a Eichmann, Arendt cre\u00f3 el concepto a\u00fan antes de llegar a Jerusal\u00e9n).<br \/>\nEn s\u00edntesis, sostiene Arendt que la maquinaria genocida nazi hab\u00eda sido una mera aberraci\u00f3n oficinesca. Los asesinos, m\u00e1s que s\u00e1dicos o psic\u00f3patas, hab\u00edan sido personas comunes enredadas en una enorme burocracia.<br \/>\nEfectivamente, la l\u00ednea de defensa de Eichmann (como la de los jerarcas juzgados tres lustros antes en N\u00faremberg) fue que \u00abcumpl\u00eda \u00f3rdenes\u00bb.<br \/>\nEl problema de Arendt es que crey\u00f3 a pie juntillas en la pose de Eichmann, y por ello lo present\u00f3, no como un infame, sino como un funcionario incapaz de pensar. El mal ser\u00eda banal, porque resulta de frases pegadizas y f\u00e1cilmente internalizadas socialmente, que terminan impidiendo que la gente piense.<br \/>\nNo sorprende que Mario Vargas Llosa, quien suele asociarse a las agresiones contra el pueblo jud\u00edo, lleg\u00f3 a opinar en un reciente art\u00edculo en \u00abEl Pa\u00eds\u00bb (peri\u00f3dico espa\u00f1ol de gran tirada), que \u00abtodo hombre com\u00fan y corriente, en ciertas circunstancias, puede convertirse en un Eichmann\u00bb.<br \/>\nLa biograf\u00eda novelada de Arendt \u00abUna mujer admirable\u00bb (1985), de Arthur Cohen, recoge ingeniosa y cr\u00edticamente el inapropiado uso del adjetivo \u00abbanal\u00bb para definir los peores cr\u00edmenes de lesa humanidad. Tambi\u00e9n la reciente pel\u00edcula alemanaHannah Arendt (2012), dirigida por Margarethe von Trotta, ronda en torno de la \u00e1cida pol\u00e9mica.<br \/>\nPara Arendt, Eichmann no habr\u00eda sido un monstruo moral sino m\u00e1s bien un payaso. Ni siquiera era judeof\u00f3bico; era \u00abaterradoramente normal\u00bb y \u00abnunca se dio cuenta de lo que hac\u00eda\u00bb.<br \/>\nCuriosamente, los inesperados villanos del reporte de la Arendt son el \u00abhistri\u00f3nico\u00bb fiscal Hausner y los cuerpos administrativos de jud\u00edos que los nazis hab\u00edan obligado a establecer. A estos \u00abConsejos\u00bb Arendt presenta como colaboracionistas con su propio asesinato.<br \/>\nMarie Syrkin, una de las cr\u00edticas del libro, concluye: \u00abDespu\u00e9s del texto, el \u00fanico que sale mejor parado de los que entr\u00f3, es el acusado.\u00bb<br \/>\nLa feroz controversia que sigui\u00f3 a la publicaci\u00f3n tuvo dos partes: en la revista Partisan Review, y en un panel organizado por la revista Dissent coordinado por su editor Irving Howe.<br \/>\nSeg\u00fan \u00e9ste, lo que m\u00e1s chirr\u00eda del libro de Arendt es el desprecio con el que trata al fiscal y a los testigos, desde un pedestal de suprema arrogancia intelectual para descalificar al hombre israel\u00ed \u00ab\u00e1spero e inculto\u00bb.<br \/>\nEn el mismo tono despectivo Arendt descalific\u00f3 m\u00e1s tarde a quienes criticaron su libro en numerosos medios estadounidenses y europeos.<br \/>\nLa denuncia del fraude<br \/>\nUno de los primeros en arremeter contra la \u00abbanalidad del mal\u00bb fue el juez cat\u00f3lico Michael A. Musmanno, quien se pregunt\u00f3: \u00abArendt sostiene que Eichmann fue mal juzgado, mal representado, mal entendido, y v\u00edctima de la mala suerte. \u00bfNo es eso simpatizar con \u00e9l?\u00bb<br \/>\nEn ese contexto, es arduo no volver a recordar el amor\u00edo de Arendt con Heidegger, de quien Emanuel Levinas sentenci\u00f3 (en uno de sus discursos talm\u00fadicos) la dificultad de perdonarlo. Heidegger vivi\u00f3 durante tres d\u00e9cadas m\u00e1sdespu\u00e9s de la guerra, sin ning\u00fan acto de genuina contrici\u00f3n por su pasado. (Vale mencionar que Levinas introdujo el pensamiento heideggeriano en Francia). Arendt s\u00ed perdon\u00f3 cabalmente y testific\u00f3 a favor de Heidegger en una audiencia de desnazificaci\u00f3n.<br \/>\nMusmanno se pregunt\u00f3 tambi\u00e9n qu\u00e9 sentido ten\u00eda debatir con quien \u00abproclama salvajemente que los jud\u00edos deber\u00edan haber resistido a sus asesinos\u2026 \u00bfQu\u00e9 clase de mentalidad es la que aduce que estos hombres, mujeres y ni\u00f1os desnudos, ellos, deb\u00edan sobreponerse a sus asesinos, atestados de armas de fuego?\u00bb.<br \/>\nNorman Podhoretz agreg\u00f3 en Commentary: \u00abHicieron lo que hicieron, y eran lo que eran, y cada uno fue diferente. Nada de eso import\u00f3 con respecto al resultado final. Asesinos con el poder de asesinar se arrojaron sobre un pueblo indefenso, y masacraron a una buena parte. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hay para decir al respecto?\u00bb<br \/>\nEl gran criticado por Arendt, el fiscal Guid\u00f3n Hausner, de paso por Nueva York cuando se desat\u00f3 la pol\u00e9mica, supo enfrentar a Arendt: \u00abHay algunos historiadores, afortunadamente pocos en n\u00famero, que por una u otra raz\u00f3n, cruel y falsamente acusan a los jud\u00edos y a sus l\u00edderes de dejarse masacrar\u2026 Descaradamente distorsionan los hechos y la evidencia\u00bb.<br \/>\nOtra enojosa \u00abprueba\u00bb de Arendt fue que los informes psiqui\u00e1tricos de Eichmann lo diagnosticaron como normal. Respondi\u00f3 Gertrude Ezorsky que \u00abla \u00fanica certificaci\u00f3n requerida por la corte es si Eichmann era legalmente cuerdo para ser juzgado\u00bb (no si era \u00abnormal\u00bb), y que en una prueba psiqui\u00e1trica (omitida por Arendt) Eichmann fue diagnosticado como \u00abobsesionado con un impulso de matar insaciable y peligroso, que derivaba de su deseo de poder\u00bb.<br \/>\nEn suma, Eichmann no representaba la banalidad del mal sino la astucia del mal.<br \/>\nEl debate m\u00e1s amplio tuvo lugar en Partisan Review. El cr\u00edtico literario Lionel Abel se\u00f1al\u00f3 que en Rusia no hubo Consejos Jud\u00edos ni organizaciones (ya que \u00e9stas hab\u00edan sido destruidas por Stalin mucho antes del estallido de la guerra) y sin embargo cientos de miles de jud\u00edos fueron asesinados por los Einsatzgruppen. Si Arendt hubiera revisado esas matanzas, habr\u00eda debido abandonar su tesis.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hace Arendt con la feroz declaraci\u00f3n de Eichmann de que \u00absaltar\u00e9 a mi tumba riendo, por el hecho de que me da una satisfacci\u00f3n extraordinaria tener en mi conciencia la muerte de cinco millones de jud\u00edos\u00bb? La relativiza: \u00abEichmann padec\u00eda del vicio com\u00fan de la pedanter\u00eda\u00bb.<br \/>\nLa respuesta de Abel fue directa: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntas personas en la historia del mundo se jactaron de haber matado a cinco millones de personas?\u00bb<br \/>\nAun cuando notables autores como Raul Hilberg y Bruno Bettelheim salieron en defensa de Arendt, m\u00e1s numerosas y coherentes fueron las voces asqueadas por su tesis. Algunas librer\u00edas alemanas llegaron al extremo de boicotear el libro, y el parisino \u00abLe Nouvel Observateur\u00bb public\u00f3 dos p\u00e1ginas de cartas tituladas \u00ab\u00bfEs Hannah Arendt nazi?\u00bb.<br \/>\nEl mentado Norman Podhoretz escribi\u00f3 un ensayo titulado \u00abEstudio sobre la perversidad de la brillantez\u00bb, en el que se refiere a la supuesta falta de judeofobia en Eichmann: \u00abEl hombre en una esquina que hace chistes feos sobre los jud\u00edos es un antisemita, pero no lo es Adolf Eichmann, quien envi\u00f3 a varios millones de ellos a la muerte. Esto no nos revela nada sobre la naturaleza del totalitarismo\u00bb.<br \/>\nPor su parte, la amiga de Arendt, Mary McCarthy, agrav\u00f3 el debate cuando arguy\u00f3 en defensa de su compa\u00f1era que los comentarios hostiles ven\u00edan de jud\u00edos, y los favorables de no-jud\u00edos, salvo algunas excepciones.<br \/>\nEn los casos de no-jud\u00edos en contra de Arendt, como el del diputado laborista Richard Crossman, McCarthy se\u00f1al\u00f3 (como si debiera despertar sospechas) que Crossman hab\u00eda viajado varias veces a Israel (de vacaciones), y remat\u00f3 el ardid con una referencia al sionismo bajo el ep\u00edteto de \u00abSoluci\u00f3n Final jud\u00eda\u00bb.<br \/>\nMcCarthy tuvo un socio en Dwight MacDonald, ex editor del Partisan Review, quien opin\u00f3 que \u00ablos cr\u00edticos hostiles escriben m\u00e1s como jud\u00edos que como cr\u00edticos\u00bb y lleg\u00f3 a ironizar que \u00abno-jud\u00edos como Crossman y Musmanno podr\u00edan denominarse Semitas Honorarios\u00bb. (Salteaba la obvio judeidad de la propia Arendt).<br \/>\nFinalmente, en 1965 fue publicado un libro demoledor de 400 p\u00e1ginas, enteramente dedicado a refutar a Arendt, bajo el t\u00edtulo de \u00abY lo torcido se enderezar\u00e1\u00bb (met\u00e1fora tomada del cap\u00edtulo 40 de Isa\u00edas).<br \/>\nSu autor, Jacob Robinson, muestra en cada rengl\u00f3n de Arendt que estaba errada en sus cinco opiniones: en cuanto a Eichmann, en cuanto al Derecho internacional, en cuanto a los l\u00edderes jud\u00edos, en cuanto a la resistencia jud\u00eda, en cuanto al colaboracionismo. Equivocada en todo, Hannah Arendt era un fraude.<br \/>\nCuando el historiador Walter Laqueur public\u00f3 una recensi\u00f3n positiva al libro de Robinson, Arendt respondi\u00f3 duramente, insinuando que hab\u00eda una campa\u00f1a mundial en su contra, que inclu\u00eda \u00abal Gobierno de Israel y a algunas poderosas organizaciones jud\u00edas\u00bb. Laqueur repuso: \u00abPuedo asegurarle que los Sabios de Si\u00f3n a\u00fan no est\u00e1n persigui\u00e9ndola\u00bb.<br \/>\nTambi\u00e9n el epistolario de Arendt durante el juicio, la revela como una personalidad contradictoria y compleja, rayana en el racismo. A su amigo Karl Jaspers escribi\u00f3: \u00abArriba los jueces, lo mejor de la juder\u00eda alemana. Y debajo de ellos los fiscales, galizianos aunque a\u00fan europeos. Todo es organizado por una fuerza policial que me pone la piel de gallina, hablan s\u00f3lo hebreo y parecen \u00e1rabes\u2026 obedecer\u00edan cualquier orden. Y afuera est\u00e1 la masa oriental, como si uno estuviera en Estambul u otro pa\u00eds medio asi\u00e1tico. Adem\u00e1s, muy visibles en Jerusal\u00e9m, los jud\u00edos de flecos y caftanes, que hacen la vida imposible para toda la gente razonable de aqu\u00ed\u00bb.<br \/>\nAdicionalmente, una c\u00e9lebre amistad de Arendt se termin\u00f3 debido a la pol\u00e9mica: la que la hab\u00eda unido al acad\u00e9mico Guershom Scholem, quien la acus\u00f3 de \u00abutilizar un lenguaje despiadado, un tono frecuentemente despectivo y malicioso\u00bb. Se trataba de la aniquilaci\u00f3n de una tercera parte del pueblo jud\u00edo, y el tono de arrogancia de Arendt era inimaginablemente inapropiado. Por ejemplo, en una edici\u00f3n temprana del libro (posteriormente corregida) Arendt se refer\u00eda al rabino alem\u00e1n Leo Baeck como \u00abel F\u00fchrer jud\u00edo\u00bb. Para Scholem, el uso del t\u00e9rmino nazi en este contexto era suficientemente revelador de una actitud insultante.<br \/>\nHoy, 65 a\u00f1os despu\u00e9s de la tesis, la banalizaci\u00f3n arendtiana de la maldad resulta degradante. No s\u00f3lo para el pueblo jud\u00edo, sino para la humanidad en su conjunto.<\/p>\n<p>Autor: Gustavo D. Perednik. Fuente: Mensuario Identidad, Uruguay<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los libros memorables de la polit\u00f3loga Hannah Arendt son dos: su obra cumbre \u00abLos or\u00edgenes del totalitarismo\u00bb (1951) y su gran derrumbe: \u00abEichmann en Jerusal\u00e9n\u00bb (1963). El primero la transform\u00f3 en una celebridad durante los a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda; constituye un magistral rastreo de las tiran\u00edas del siglo XX y de c\u00f3mo \u00e9stas da\u00f1aron &#8230; <a title=\"La tesis de Hannah Arendt sobre \u00abla banalidad del mal\u00bb, 50 a\u00f1os despu\u00e9s\" class=\"read-more\" href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/la-tesis-de-hannah-arendt-sobre-la-banalidad-del-mal-50-anos-despues\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La tesis de Hannah Arendt sobre \u00abla banalidad del mal\u00bb, 50 a\u00f1os despu\u00e9s\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-278","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-antisemitismo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=278"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/278\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}