{"id":2680,"date":"2021-10-22T07:50:39","date_gmt":"2021-10-22T07:50:39","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=2680"},"modified":"2021-10-22T07:50:39","modified_gmt":"2021-10-22T07:50:39","slug":"parashat-vaiera-recuperar-al-itzjak-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-vaiera-recuperar-al-itzjak-de-la-historia\/","title":{"rendered":"PARASHAT VAIER\u00c1: Recuperar al Itzjak de la historia"},"content":{"rendered":"<p><br \/>\nSer jud\u00edo no es pertenecer a la clase de los seres jud\u00edos, ni desplegar en el ser una parcela de sustancia jud\u00eda, ni ser uno mismo una sustancia o una cosa cuya presencia total fuese, precisamente, la judaicidad.<br \/>\nSer jud\u00edo no es ser una cosa entre otras cosas.<br \/>\nTampoco es tener una creencia entre otras creencias.<br \/>\nNo. Ser jud\u00edo\u2026 es, en primer lugar, reflejarse a s\u00ed mismo como jud\u00edo y actuar luego como uno se refleja.<br \/>\nEl ser jud\u00edo es un acto y ese acto es el efectivo despliegue de un reflejar.<br \/>\nAs\u00ed define el ser jud\u00edo maravillosamente el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Robert Misrahi en su libro \u00abLa Condici\u00f3n reflexiva del Hombre Jud\u00edo\u00bb.<br \/>\nSer jud\u00edo es un acto que se despliega despu\u00e9s de una reflexi\u00f3n.<br \/>\nY estos d\u00edas son de profunda reflexi\u00f3n.<br \/>\nY me gusta pensar la palabra reflexi\u00f3n, no como una mera actividad intelectual.<br \/>\nSino como la consecuencia de un reflejo.<br \/>\nEn qu\u00e9 nos reflejamos.<br \/>\nEn qui\u00e9n nos reflejamos.<br \/>\nQui\u00e9nes son nuestros modelos, los que iniciaron este colectivo que llamamos pueblo jud\u00edo.<br \/>\nToda esta introducci\u00f3n no es m\u00e1s que un intento de volver a enfrentarme a la lectura de la Tor\u00e1 de esta ma\u00f1ana. Una lectura que por un lado nos hace pensar de nuevo en nuestros or\u00edgenes. Vamos a leer una vez m\u00e1s el momento m\u00e1s tr\u00e1gico de nuestro patriarca Abraham, el primero que marca una huella en nuestra definici\u00f3n como jud\u00edos.<br \/>\nUna lectura que no es un nuevo relato, porque cuando leemos la historia de otro, nos buscamos a nosotros mismos en la trama. Necesitamos hablar de nosotros. Pensarnos a nosotros y tomar decisiones.<br \/>\nLa historia es conocida. Pero bien vale volver a leerla.<br \/>\nLos personajes: Abraham, su hijo Itzjak, la voz de Dios y un carnero.<br \/>\nEl motivo aparente: la prueba de fe.<br \/>\nAbraham es puesto a prueba por Dios, quien lo manda a entregar a su hijo en holocausto.<br \/>\nMe da escozor siquiera pronunciar estas palabras juntas: fe, Dios, hijo, holocausto.<br \/>\nPero tenemos que nombrarlas.<br \/>\nEn una carta a su amigo Robert Klopstock escrita en 1921 Kafka escribe: \u201cHe reflexionado mucho sobre Abraham,\u2026 \u00e9l desde antes ya ten\u00eda todo, desde su infancia fue conducido a ello. Si \u00e9l ya ten\u00eda todo y sin embargo deb\u00eda ser conducido m\u00e1s arriba, algo ten\u00eda que serle arrebatado, al menos en apariencia; esto es consecuente y no es ning\u00fan salto.\u201d<br \/>\nAbraham ten\u00eda todo. Fue preparado para todo. Sab\u00eda que era el primero. Y quiz\u00e1s no entendi\u00f3 que primero no es \u00fanico. El primero es un n\u00famero ordinal, que expresa un orden dentro de una sucesi\u00f3n. Hay primero, porque vendr\u00e1 el segundo\u2026 Si no, hubiera sido el uno, y no el primero. Pero eso, \u00e9l parece no haberlo escuchado.<br \/>\nEn nuestras plegarias cada vez que nos conectamos con Dios, decimos Adonai, Eloheinu veElohei Avoteinu, Elohei Abraham, Elohei Itzjak veElohei Iaakov.<br \/>\nEloheinu-Dios nuestro, de cada uno cuando lo dice, pero a su vez en plural.<br \/>\nY Dios de nuestros patriarcas veElohei Avoteinu: Abraham, Itzjak y Iaakov.<br \/>\nNo es el pueblo de Abraham. No somos el pueblo de Abraham. Somos el pueblo de una simiente que va pariendo generaciones que dicen: Dios nuestro. Dios de cada uno, para cada uno y para todos al mismo tiempo.<br \/>\nAbraham como tantos con aspiraciones de ser los \u00fanicos, est\u00e1 dispuesto a que se le arrebate lo m\u00e1s preciado. Porque a veces las cimas nos exigen los despojos m\u00e1s crueles, que en definitiva jam\u00e1s se recuperan.<br \/>\nVuelvo a Robert Misrahi. \u00c9l define al pueblo jud\u00edo como nacionalidad moviente. Nacionalidad moviente \u2013porque para ser parte de este pueblo tendremos que hacer una opci\u00f3n manifiesta en contra de la aked\u00e1\u2013 de la atadura, de la fijaci\u00f3n, de la rigidez, de la sujeci\u00f3n&#8230; en contra de lo que com\u00fanmente se llam\u00f3: sacrificio. \u00c9l quiere fijar la historia en su persona. Y para eso, inmoviliza \u2013creo yo no sin dolor y sin perplejidad\u2013 a quien representa el movimiento, lo que viene: a su hijo. Nacionalidad moviente es una manera maravillosa de entendernos como pueblo, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n como padres. Una pertenencia que habilita el movimiento, el pensamiento, la interpretaci\u00f3n. Somos pueblo porque el carnero apareci\u00f3 delante de los ojos de Abraham<br \/>\ny porque la voz de Dios le orden\u00f3 que no sacrificara a su hijo,<br \/>\ny porque desat\u00f3 a Itzjak de los le\u00f1os<br \/>\ny porque desde all\u00ed, tenemos el mandato \u00e9tico de hacer o\u00edr nuestras voces en contra de cualquier sacrificio, de cualquier privado de su libertad de ser.<br \/>\nItzjak es un personaje particular. Lleva el nombre de la verg\u00fcenza. S\u00ed, de la verg\u00fcenza. Y paso a explicarlo: Su madre, anciana, al enterarse que ahora se decid\u00eda que ella tendr\u00eda un hijo, r\u00ede de verg\u00fcenza, de incomodidad. Toda su vida dese\u00f3 un hijo. Se someti\u00f3 a la escena m\u00e1s humillante como darle a su marido a otra mujer con quien tuvo un hijo que ella no pudo prohijar. Sufri\u00f3 la deshonra de la infertilidad para las mujeres de su \u00e9poca. Y cuando la vida se estaba apagando, llega la noticia de este hijo, que nuevamente la pondr\u00eda en boca de todos: una anciana, teniendo un hijo, que no puede criar, con quien no puede jugar y a quien no ver\u00e1 crecer\u2026 Itzjak, el nombre que lleva la risa de una madre que ten\u00eda verg\u00fcenza de tenerlo.<br \/>\nEl sacrificio de Itzjak comienza all\u00ed, con la verg\u00fcenza. Su nombre es la risa hecha carne, como dice Kafka. Porque ese hijo, que la hizo re\u00edr, la hizo re\u00edr de verg\u00fcenza. Quiz\u00e1s por eso Abraham no titubee a la hora de verlo atado a los le\u00f1os\u2026 quiz\u00e1s esa presencia no ten\u00eda espacio en sus vidas, quiz\u00e1s no entendieron para qu\u00e9 \u00e9l hab\u00eda llegado a la historia\u2026<br \/>\nProbablemente no nos animemos a pensar en estas categor\u00edas. Pero a veces sucede.<br \/>\nEn nombre del mandato, de la misi\u00f3n, abandonamos lo que nos perturba, aunque sean nuestras propias creaciones. Somos m\u00e1s r\u00edgidos de lo que reconocemos. M\u00e1s implacables y obtusos de lo que decimos de nosotros mismos.<br \/>\nY esta historia nos confronta a estas rigideces inconfesables.<br \/>\nAhora no hay le\u00f1os, ni hachas, ni voces del cielo que aparentemente nos hablen. Pero s\u00ed hay en nuestras realidades, las m\u00e1s cercanas y las m\u00e1s aparentemente lejanas diferentes Itzjakim que encarnan la exclusi\u00f3n, la extranjer\u00eda, el desplazamiento\u2026<br \/>\nItzjak fue quiz\u00e1s el primero que sinti\u00f3 que no encontraba refugio.<br \/>\nItzjak no es el primer refugiado.<br \/>\nNinguno de los que caminan en la incertidumbre es un refugiado.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 trampa macabra la del lenguaje! Si fueran refugiados, habr\u00edan encontrado refugio, protecci\u00f3n y dignidad. Y hoy en d\u00eda nombramos refugiados a quienes no consiguen refugio\u2026<br \/>\nItzjak camina con su padre, quien no lo puede albergar en su territorio, sin saber a d\u00f3nde. Y pregunta, sin obtener respuesta. \u00bfA d\u00f3nde vamos? Algo terrible est\u00e1 sucediendo. Pero se le ha quitado hasta el derecho de saberlo. Su padre elude a la pregunta y responde: Dios proveer\u00e1.<br \/>\nQuiero enfrentar a Abraham y decirle personalmente que jam\u00e1s repetir\u00e9 esa frase:<br \/>\n\u2014Dios proveer\u00e1.<br \/>\nPorque es una manera mentirosa de decir: no asumo mi responsabilidad, no me involucro con tu pena, la fatalidad no depende de mis actos\u2026<br \/>\nDios proveer\u00e1 es la mejor manera de inventar un Dios que nos quita responsabilidades.<br \/>\nItzjak representa, a los desclasados, los sin voz, los que deber\u00e1n inmolarse para que otros se mantengan c\u00f3modamente en sus espacios de poder y prestigio. Itzjak representa a todos los que quedan expuestos al l\u00edmite de su humanidad.<br \/>\nTenemos que conectarnos no s\u00f3lo con nuestros propios dolores sino que la existencia individual de cada uno tiene sentido, cuando uno responde tambi\u00e9n por otros Itzjakim que muchas veces no tienen ni siquiera un carnero que los salve de un fin miserable.<br \/>\nNuestras vidas no son lineales.<br \/>\nNo tenemos un solo papel en la historia.<br \/>\nA veces somos Abraham, conscientes de nuestro lugar de privilegio, con aciertos y errores,<br \/>\nA veces Itzjak, esperando que alguien nos ubique en un relato y sin poder expresarnos.<br \/>\nA veces el carnero, como las oportunidades delante de nuestros ojos que no todo registran.<br \/>\nY a veces cumplimos el papel del \u00e1ngel, aquel que viene con su voz a salvar a los enmudecidos por la historia.<br \/>\nOjal\u00e1 que podamos elegir el mejor papel para transitar el tiempo de la historia que nos toca construir.<br \/>\nShabat Shalom,<br \/>\nRabina Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser jud\u00edo no es pertenecer a la clase de los seres jud\u00edos, ni desplegar en el ser una parcela de sustancia jud\u00eda, ni ser uno mismo una sustancia o una cosa cuya presencia total fuese, precisamente, la judaicidad. 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