{"id":1853,"date":"2018-02-11T08:36:59","date_gmt":"2018-02-11T08:36:59","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1853"},"modified":"2021-05-30T09:50:51","modified_gmt":"2021-05-30T09:50:51","slug":"parasha-teruma-todos-participamos-en-la-construccion-del-mishkan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parasha-teruma-todos-participamos-en-la-construccion-del-mishkan\/","title":{"rendered":"PARASHAT TERUM\u00c1: Todos participamos en la construcci\u00f3n del Mishk\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p>Tendemos a pensar en el Tabern\u00e1culo como un espacio intimidante, un basti\u00f3n de jerarqu\u00eda y exclusividad. Gobernado por sacerdotes nacidos para servir como tales, y gravado con un tumulto de reglas, no era de f\u00e1cil acceso para los israelitas comunes. Su santidad militaba en contra de cualquier espontaneidad o alejamiento de la norma. Y sin embargo, su construcci\u00f3n exhibi\u00f3 un impulso profundamente popular.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/teruma\u0301-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1854 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/teruma\u0301-2-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"147\" height=\"221\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/teruma\u0301-2-200x300.jpg 200w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/teruma\u0301-2.jpg 512w\" sizes=\"auto, (max-width: 147px) 100vw, 147px\" \/><\/a>El material para la construcci\u00f3n de la instituci\u00f3n se recogi\u00f3 bas\u00e1ndose en regalos dados voluntariamente por todas las gamas de la poblaci\u00f3n israelita. Se puede concebir, entonces, que si los israelitas se hubieran negado a contribuir, el santuario, s\u00edmbolo de la presencia de Dios en el campamento, nunca hubiera existido. Lo que me llama la atenci\u00f3n es la ausencia absoluta de coerci\u00f3n. Dios no hizo que Mois\u00e9s exigiera un impuesto especial, sino que simplemente le hizo pedir contribuciones individuales: \u201cHabla a los hijos de Israel para que Me traigan una ofrenda: de todo hombre cuyo coraz\u00f3n le mueva, tomar\u00e9is ofrenda para M\u00ed\u201d (\u00c9xodo 25:2).<\/p>\n<p>Y realmente trajeron ofrendas, con tanta exuberancia y desprendimiento que los encargados del proyecto le rogaron a Mois\u00e9s detener la campa\u00f1a: \u201c<em>El pueblo trae m\u00e1s de lo necesario para el desempe\u00f1o de la obra que el Se\u00f1or ha mandado hacer<\/em>\u201d (\u00c9xodo 36:5). El dise\u00f1o del Tabern\u00e1culo vino de lo alto, pero los materiales para hacerlo vinieron de abajo, ofrecidos libremente, sin rastro de apremio. La creaci\u00f3n del espacio sagrado requiri\u00f3 del consentimiento de aquellos a quienes les servir\u00eda. La santidad no se puede fabricar ni imponer frente a la disensi\u00f3n masiva. La clave para traer a Dios al centro de una comunidad de fieles es el compromiso personal de cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p>Rab\u00ed Tarf\u00f3n, quien siendo un ni\u00f1o alcanz\u00f3 a ser testigo del culto del sacrificio en el Segundo Templo, ense\u00f1\u00f3 la importancia de esta percepci\u00f3n en una sensible lectura de nuestro pasaje: \u201cEl trabajo ha de celebrarse, Dios no expondr\u00eda Su presencia sobre Israel hasta tanto no hubieron trabajado, tal como dicen las Escrituras: \u2018<em>Y Me har\u00e1n un santuario, y Yo habitar\u00e9 en medio de ellos<\/em>\u2019 (\u00c9xodo 25:8)\u201d. En otras palabras: \u201cLo que f\u00e1cil llega, f\u00e1cil se va.\u201d Lo que nos llueve del cielo sin esfuerzo pierde r\u00e1pidamente su significado. Aunque los milagros abundaron en el desierto, el Tabern\u00e1culo no se construy\u00f3 por mandato divino. La participaci\u00f3n profunda de todos los israelitas en su construcci\u00f3n, como donantes y como artesanos, no solo expres\u00f3 su consentimiento al principio sino que tambi\u00e9n reforz\u00f3 su compromiso al final. El trabajo crea valor.<\/p>\n<p>En el mismo tenor, Rab\u00ed Sime\u00f3n ben Eleazar, dos generaciones despu\u00e9s, observ\u00f3 que ni siquiera a Ad\u00e1n se le permiti\u00f3 comer nada del nuevo mundo de Dios hasta que no lo hubo mejorado con su propia labor. De nuevo, la percepci\u00f3n fluye a partir de una lectura cuidadosa del texto. La secuencia de la narraci\u00f3n va derecha al grano. Primero, \u201cY tom\u00f3 el Se\u00f1or Dios al hombre, y lo puso en el Jard\u00edn del Ed\u00e9n, para que lo labrase y lo guardase.\u201d Y solo despu\u00e9s las Escrituras prosiguen su relato: \u201c<em>Y el Se\u00f1or Dios mand\u00f3 al hombre, diciendo: \u2018De todo \u00e1rbol del jard\u00edn podr\u00e1s libremente comer<\/em>\u2019\u201d (G\u00e9nesis 2:15-16). O sea que, para apreciar algo en su totalidad, debemos trabajar por ello. Nuestro destino es completar el trabajo de la creaci\u00f3n, convertir el trigo en pan o las uvas en vino, no porque Dios sea limitado sino porque nosotros los humanos lo somos. Tenemos demasiada propensi\u00f3n a menospreciar y descartar aquello que no hemos logrado con el sudor de nuestra frente. (Ambos midrashim aparecen en Avot deRab\u00ed Natan, edici\u00f3n Schechter, 44-45.)<\/p>\n<p>Otro midrash sobre nuestra parash\u00e1 alaba las virtudes de la participaci\u00f3n. La primera dependencia del Tabern\u00e1culo en construirse fue el Arca, donde se guardar\u00edan las tablas de los Diez Mandamientos y se hospedar\u00eda la presencia de Dios. A diferencia de las instrucciones dadas para todas las dem\u00e1s dependencias, que le fueron dirigidas \u00fanicamente a Mois\u00e9s en la segunda persona singular, las instrucciones para el Arca iban dirigidas a todo el pueblo, y por lo tanto emitidas en tercera persona plural (el imperativo plural): \u201cHar\u00e1n, pues, un arca de madera de acacia\u201d (\u00c9xodo 25:10). Aqu\u00ed, como a menudo sucede, una peque\u00f1a anomal\u00eda nos lleva a una idea grande. Un maestro palestino posterior, Rab\u00ed Yehud\u00e1 bar Shalom, profundiz\u00f3 en el significado de la diferencia. En contraste con la mesa (25:23) y el altar (27:1), que simbolizaban la monarqu\u00eda (la riqueza y el poder de la realeza) y el sacerdocio, respectivamente, el arca, con su palabra divina encarnada, simbolizaba la extensi\u00f3n completa de la Tor\u00e1. De aqu\u00ed que Dios le dijera a Mois\u00e9s: \u201cDeja que todos vengan a participar en la elaboraci\u00f3n del arca, para que todos puedan alg\u00fan d\u00eda merecer la corona de la Tor\u00e1\u201d (Shmot Rab\u00e1, 34:2).<\/p>\n<p>Mientras que la monarqu\u00eda y el sacerdocio estaban restringidos por la descendencia, la Tor\u00e1 definitivamente no lo estaba. Ella les daba la bienvenida a todos aquellos que se sintieran impulsados a abrazarla. Con la p\u00e9rdida de la soberan\u00eda pol\u00edtica y la destrucci\u00f3n del Templo, la centralidad de la Tor\u00e1 transform\u00f3 al juda\u00edsmo en una meritocracia espiritual. Pero la apropiaci\u00f3n requiere de iniciativa, compromiso y persistencia. La participaci\u00f3n en la vida de la Tor\u00e1 es lo que convierte la propiedad o derecho en salvaci\u00f3n. Y por extensi\u00f3n, apoyar las instituciones comunitarias jud\u00edas que emanan de ella a trav\u00e9s de ejemplos repetidos de auto sacrificio, tambi\u00e9n asegura una de sus inimitables bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tendemos a pensar en el Tabern\u00e1culo como un espacio intimidante, un basti\u00f3n de jerarqu\u00eda y exclusividad. Gobernado por sacerdotes nacidos para servir como tales, y gravado con un tumulto de reglas, no era de f\u00e1cil acceso para los israelitas comunes. Su santidad militaba en contra de cualquier espontaneidad o alejamiento de la norma. 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