{"id":1200,"date":"2020-08-14T09:21:02","date_gmt":"2020-08-14T09:21:02","guid":{"rendered":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/?p=1200"},"modified":"2021-05-30T08:52:30","modified_gmt":"2021-05-30T08:52:30","slug":"parashat-ree-la-oportunidad-de-mirar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/parashat-ree-la-oportunidad-de-mirar\/","title":{"rendered":"PARASHAT RE\u00c9: la oportunidad de mirar"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201c\u2026 Hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba\u2026\u00a0<\/em><em><br \/>\nNo es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras.<\/em><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Ree\u0301.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1201 aligncenter\" src=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Ree\u0301-300x138.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"96\" srcset=\"http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Ree\u0301-300x138.jpg 300w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Ree\u0301-768x353.jpg 768w, http:\/\/sefarad-asturias.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Ree\u0301.jpg 870w\" sizes=\"auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/><\/a><br \/>\nTen\u00edan de por s\u00ed, pero no miraban. Los dioses primeros, los m\u00e1s grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qu\u00e9 o el porqu\u00e9 de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos.<br \/>\n\u00bfAcaso hab\u00edan dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues.<br \/>\nY entonces ah\u00ed se andaban los primeros hombres y mujeres caminando a los tumbos, d\u00e1ndose golpes y ca\u00eddas, choc\u00e1ndose entre ellos y agarrando cosas que no quer\u00edan y dejando de tomar cosas que s\u00ed quer\u00edan. As\u00ed como de por s\u00ed hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace da\u00f1o, y deja de agarrar lo que necesita y le hace mejor, que anda tropez\u00e1ndose y chocando unos con otros.<br \/>\nO sea que los hombres y mujeres primeros s\u00ed ten\u00edan ojos, s\u00ed pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que ten\u00edan los m\u00e1s primeros hombres y mujeres. Los hab\u00eda de todos los colores y de todos los tama\u00f1os, los hab\u00eda de diferentes formas. Hab\u00eda ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. S\u00ed, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero no miraban.<br \/>\nY as\u00ed se hubiera seguido todo hasta nuestros d\u00edas si no es porque una vez pas\u00f3 algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los m\u00e1s grandes, haciendo una bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de ma\u00f1ana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiesta y ah\u00ed nom\u00e1s se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro esc\u00e1ndalo y se par\u00f3 la m\u00fasica y se par\u00f3 el canto y pues tambi\u00e9n el baile se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qu\u00e9 se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se segu\u00edan tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y as\u00ed se pasaron un buen rato, entre choques, ca\u00eddas, mentadas y maldiciones.<br \/>\nYa por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses m\u00e1s grandes que todo el desbarajuste se hab\u00eda hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por d\u00f3nde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres m\u00e1s primeros no se miraron porque de por s\u00ed no miraban, pero preguntaron qu\u00e9 cosa es \u201cmirar\u201d. Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les hab\u00edan dejado claro para qu\u00e9 serv\u00edan los ojos, o sea cu\u00e1l era su raz\u00f3n de ser, su por qu\u00e9 y su para qu\u00e9 de los ojos. Y entonces explicaron los dioses m\u00e1s grandes a los hombres y mujeres primeros qu\u00e9 cosa era mirar, y los ense\u00f1aron a mirar.<br \/>\nAs\u00ed aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que est\u00e1 y que es otro y as\u00ed no chocar con \u00e9l, ni pegarle, ni pasarle encima, ni tropezarlo.<br \/>\nSupieron tambi\u00e9n que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su coraz\u00f3n.<br \/>\nPorque no siempre el coraz\u00f3n habla con las palabras que nacen los labios.<br \/>\nMuchas veces habla el coraz\u00f3n con la piel, con la mirada o con pasos \u00e9l habla.<br \/>\nTambi\u00e9n aprendieron a mirar a quien mira mir\u00e1ndose, que son aquellos que se buscan a s\u00ed mismos en las miradas de otros.<br \/>\nY supieron mirar a los otros que los miran mirar.<br \/>\nY todas estas miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la m\u00e1s importante que aprendieron es la mirada que se mira a s\u00ed misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a s\u00ed misma mirando y mir\u00e1ndose, que mira caminos y mira ma\u00f1anas que no \u00a0han nacido todav\u00eda, caminos a\u00fan por andarse y madrugadas por parirse.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed quiero comenzar mi comentario sobre parashat Re\u00e9; con una adaptaci\u00f3n del relato \u201cLa historia de las miradas\u201d del libro Los Otros Cuentos- relatos del subcomandante Marcos.<\/p>\n<p>Porque nuestra parash\u00e1 nos devuelve a pensar nuestro modo de mirar.<\/p>\n<p><em>Re\u00e9<\/em>&#8211; Mira\u2026As\u00ed comienza nuestra parash\u00e1.<\/p>\n<p>No como en el relato en el que la gente ten\u00eda ojos y no sab\u00edan mirar.<\/p>\n<p><strong>Ac\u00e1 la Tor\u00e1 es clara.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mir\u00e1 lo que ten\u00e9s delante.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Braj\u00e1 y Klal\u00e1<\/em><\/strong><strong>; bendici\u00f3n y maldici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s m\u00e1s all\u00e1 de la veracidad de este relato folcl\u00f3rico mexicano lo interesante es que para no chocarte con el otro, para no lastimarte ni lastimar, para no llevarte nada puesto, para no tomar lo que no es tuyo, para bailar tranquilo y tener la fiesta en paz, hay que decidir mirar lo que tienes delante.<\/p>\n<p>Y lo que hay delante es bendici\u00f3n y maldici\u00f3n. Hay logros y fracasos. Hay momentos de paz y turbulencia. Hay conquistas y tragedias.<\/p>\n<p><em>\u00abMira, hoy pongo delante de ti la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n\u00bb.<\/em> Ese fue el mensaje insistente de Mosh\u00e9 al final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>No son los hechos pasados los que podremos cambiar en algunas circunstancias. No es lo que pas\u00f3. Sino el por -venir. Lo que vendr\u00e1\u2026 est\u00e1 delante de ti, dice la Tor\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 sirven mirar?\u2026 para aprender a elegir qu\u00e9 hacer con lo que tenemos delante.<\/p>\n<p>C\u00f3mo percibes, c\u00f3mo quieres seguir caminando.<\/p>\n<p>Y eso depende de tus ojos.<\/p>\n<p>De no cerrarlos. Ni hacer la vista gorda.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s sea el tiempo del mundo en el que m\u00e1s horas nos pasamos mirando\u2026<\/p>\n<p>Miramos la tele.<\/p>\n<p>Miramos pantallas.<\/p>\n<p>Tocamos el vidrio y pareciera que con dos dedos agrandamos lo que vemos, s\u00f3lo con un movimiento hasta llegar al m\u00e1s m\u00ednimo de los detalles. Pero \u00bfpara eso sirven los ojos?, se preguntar\u00edan los primeros hombres y mujeres de nuestra historia\u2026 pregunta que nosotros ya no nos hacemos.<\/p>\n<p>Una vez le dijeron a Kafka \u201c<em>La condici\u00f3n previa de la imagen es la vista<\/em>\u201d y Kafka respondi\u00f3: \u201c<em>fotografiamos cosas para ahuyentarlas de la mente<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pareciera ser que los seres humanos a partir de todos los dispositivos con los que ocupamos nuestras miradas, estamos vaciando la mente de contenidos, ahuyentando vibraciones, expresiones, gestos, cercan\u00edas.<\/p>\n<p>Todo queda est\u00e1tico. Fijado.<\/p>\n<p>Atrapado en la pose en la que nos sacamos esa foto.<\/p>\n<p>Y la publicamos.<\/p>\n<p>Y muchos la retocan para quedar m\u00e1s est\u00e9ticos, menos gordos, menos viejos\u2026 menos vivos.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 extinguiendo el envejecer. El devenir.<\/p>\n<p>Es como si estuvi\u00e9ramos inventando otra vida fuera de la vida, aquella que por estar viva, florece y marchita, tiene luminosidades y sombras.<\/p>\n<p>Nos mostramos para que nos miren.<\/p>\n<p>Y dir\u00e1 un escritor coreano Byung Chul Han, que nos mostramos para que nos consuman. Y aunque parezca duro y provocativo; cu\u00e1ntos publican alguna imagen y desesperan esperando a ver cu\u00e1ntos \u201cme gusta\u201d tiene. Y si tienen muchos es un \u00e9xito. Y enti\u00e9ndase que \u00e9xito ac\u00e1 es gustar\u2026 gustar de una imagen fija, sin temperatura, sin contacto\u2026 y si nadie los mira sienten un rotundo fracaso. No me miran a trav\u00e9s de la pantalla\u2026 y siento que no existo.<\/p>\n<p>Pero los ojos est\u00e1n hechos para mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p>Este escritor trae una met\u00e1fora que es interesante: habla de la diferencia entre la peregrinaci\u00f3n y el turismo. Las peregrinaciones son modos de ir hacia un destino; son parte de un ritual, una tradici\u00f3n, con memoria, con identidad, hay un grupo de gente que va mancomunadamente a cierto lugar con un objetivo.<\/p>\n<p>El turismo en cambio es ese modo de estar sin estar. Picotear un lugar al que no volver\u00e1s, de donde publicar\u00e1s alguna imagen y correr\u00e1s para alcanzar a hacer todo lo que te recomendaron, desfilando sin detenerte ni un instante\u2026 y ya. Y con eso creemos que conocemos. Y sumamos millas\u2026kil\u00f3metros\u2026 vaya a saber qu\u00e9 sumamos en esa suma\u2026<\/p>\n<p>Y volvemos a nuestra parash\u00e1.<br \/>\n<em>Re\u00e9<\/em>\u2026mir\u00e1. Delante de vos, el encanto o el espanto.<\/p>\n<p>Date tiempo para diferenciarlo.<\/p>\n<p>Date silencios para meditarlo.<\/p>\n<p>Todo se muestra tanto que hemos perdido la capacidad de entender lo que vemos. Y de decidir qu\u00e9 mostramos. \u00bfSe muestra todo para que no vean nada? \u00bfMiramos hacia afuera todo el tiempo, como esp\u00edas en las vidas de los dem\u00e1s, para no mirar demasiado hacia adentro?<\/p>\n<p>El problema es que la ininterrumpida exhibici\u00f3n interconectada de hoy ha desembocado en una suerte de esclavitud obligatoria; trabajamos sin descanso para mostrarnos y mirar, mostrarnos y mirar\u2026<\/p>\n<p>Estamos a d\u00edas de comenzar el mes de Elul que para m\u00ed siempre es una puerta, una posibilidad.<\/p>\n<p>En este tiempo de pandemia en el que casi nos parece impertinente hablar de Teshuv\u00e1- (\u00bfno basta con el aislamiento y la angustia que tenemos que revisar nuestros errores?) nos hemos confrontado a la pregunta sobre nuestros modos de mirar\u2026<\/p>\n<p>Porque nos pasamos horas mirando una pantalla y esperando ser vistos por otros.<\/p>\n<p>Porque vemos en los medios lo que ellos quieren que percibamos.<\/p>\n<p>Porque ya no distinguimos entre virtualidad y realidad.<\/p>\n<p>Todo esto no nos exime de revisar qu\u00e9 hacemos con nuestras miradas.<\/p>\n<p>Algunos quedar\u00e1n fijados a la mirada hacia el pasado. Y nada bueno puede pasar si no decidimos mirar hacia delante.<\/p>\n<p>Otros podr\u00e1n darse cuenta de cu\u00e1ntas veces tienen los ojos abiertos y no miran, est\u00e1n en casa sin estarlo, escuchan sin escuchar\u2026<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s nos descubramos con miradas llenas de prejuicios, de sospecha, de intranquilidad\u2026<\/p>\n<p>Algunos se mirar\u00e1n s\u00f3lo a s\u00ed mismos como si el alrededor no existiera. Y otros mirar\u00e1n s\u00f3lo afuera porque la cita con uno mismo sigue siendo postergada\u2026<\/p>\n<p><em>Re\u00e9<\/em><\/p>\n<p>Un verbo en imperativo<\/p>\n<p>Es imperioso volver a mirar con nuestros ojos.<\/p>\n<p><em>Re\u00e9<\/em><\/p>\n<p>Un verbo en singular.<\/p>\n<p>Mira.<\/p>\n<p>Nadie puede mirar por ti.<\/p>\n<p>Nadie puede decidir c\u00f3mo es la realidad que tienes ante tus ojos, por ti.<\/p>\n<p>Nadie tiene derecho a forzarte la mirada, y por tanto, tu decisiones, tus acciones, tus v\u00ednculos, tu libertad.<\/p>\n<p>Mira.<\/p>\n<p>Hacia adelante.<\/p>\n<p>Aunque a veces sientas que no tienes a d\u00f3nde ir.<\/p>\n<p>Que ya no vale la pena.<\/p>\n<p>Mira.<\/p>\n<p>Delante de cada uno, hay encanto y espanto.<\/p>\n<p>Que este tiempo de dificultad nos habilite la profundidad.<\/p>\n<p>Shabat shal\u00f3m,<\/p>\n<p>Rabina Silvina Chemen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026 Hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba\u2026\u00a0 No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. 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