PARASHAT TETZAVÉ: Cohen o Nabi (sacerdote o profeta)

A propósito de la parashá Tetsavé, el rab Sacks hace, la distinción entre las funciones del cohen y el nabí, a pesar de que algunos profetas, como Yejezkel, eran también sacerdotes.

1 – El papel del sacerdote era dinástico, el del profeta carismático. Los sacerdotes eran los hijos de Aarón. La paternidad no tenía importancia en el profeta. Los propios hijos de Moshé no lo eran.

2- El sacerdote llevaba ropas de oficio. No había uniforme oficial para el naví.

3- El sacerdocio era exclusivamente masculino; No así la profecía. El Talmud enumera a siete mujeres profetas: Sara, Miriam, Deborá, Janá, Abigail, Juldá y Ester.

4- El papel del sacerdote no cambió con el tiempo. Había un calendario anual preciso de sacrificios que no variaban de año en año. El profeta, por el contrario, no podía saber cuál sería su misión hasta que Dios se le revelara. La profecía nunca fue una cuestión de rutina.

5 – Como resultado, el profeta y el sacerdote tenían diferentes sentidos de tiempo. El tiempo para el sacerdote era lo que era para Platón: la “imagen en movimiento de la eternidad”, una cuestión de eterna recurrencia y retorno. El profeta vivió en el tiempo histórico. Su hoy no era lo mismo que ayer y mañana sería diferente de nuevo.

6 – El sacerdote era “santo” y por lo tanto separado del pueblo. Tenía que comer su comida en un estado de pureza, y tenía que evitar el contacto con los muertos. El profeta a menudo vivía entre el pueblo y hablaba un idioma que entendía.

7 – Las palabras clave para el sacerdote eran tahor, tamé, kodesh y jol: “puro, impuro, sagrado y secular”. Las palabras clave para los profetas fueron tzedek, mishpat, jesed y rajamim, “justicia, amor y compasión”. No es que los profetas estuvieran preocupados por la moral mientras los sacerdotes no lo eran. Los cohanim piensan en términos de un orden moral incrustado en la estructura de la realidad, a veces llamada una “ontología sagrada”. Los profetas tendían a pensar no de las cosas o actos en sí mismos, sino en términos de relaciones entre personas o clases sociales.

8 – La tarea del cohen fue el mantenimiento de los límites. Los principales verbos sacerdotales son lehavdil y lehorot, para distinguir una cosa de otra y aplicar las reglas apropiadas. Los sacerdotes daban juicios, los profetas advertencias.

9 – No hay nada personal sobre el papel de un cohen. Si uno – incluso un Sumo Sacerdote – era incapaz de oficiar en un servicio dado, otro podría sustituirlo. La profecía era esencialmente personal. Los sabios dijeron que “ningún profeta profetizó en el mismo estilo” (Sanedrín 89 a). Cada profeta tenía una voz distintiva.

10 – Los cohanim constituyeron el “establishment” religioso. Los profetas, al menos aquellos cuyos mensajes han sido eternizados en Tanaj, no eran el anti-establishment, crítico de los poderes.

Los roles del cohen y naví variaron con el tiempo.

Los cohanim oficiaban en el servicio del Templo. Pero también eran jueces. La Torá dice que si un caso es demasiado difícil de ser tratado por el tribunal local: “Vayan a los cohanim, a los levitas, y al juez que está en el cargo en ese momento. Preguntadles y ellos te darán el veredicto “(Devarim 17: 9).

Moshé bendice a la tribu de Leví diciendo que “enseñarán tus ordenanzas a Yaacov y tu Torá a Israel” (Devarim 33: 10), sugiriendo que también tenían un papel educativo.

Malají, un profeta del Segundo Templo, dice:

Porque los labios del cohen han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de H’ de los ejércitos.” (Malají 2: 7). El cohen era el guardián del orden social sagrado de Israel.

Shabat shalóm!

Rab Yerahmiel Barylka.