Shabat Shminí shel Pesaj, el Shabat del octavo día de Pesaj
La mesa tendida, todo el año
Pesaj está concluyendo y con él se cierra todo el ciclo de preparaciones y realizaciones con las que celebramos la festividad. Pesaj es una fiesta de familia, de casa, de búsqueda de nuevos significados. Lo que de una u otra manera está siempre presente es la Keará. Aún con agregados, con innovaciones, con diferentes tradiciones, los alimentos nos traen a la conciencia pilares fundamentales de lo que significa elegir la libertad.
La Keará nos dio  la posibilidad de contar la historia de la liberación a partir de los sabores y los recuerdos.
Este año, como todos los años hicimos lo que nos manda la Hagadá: Bejol dor vador, en cada generación debemos vernos a nosotros mismos como si hubiéramos salido de Egipto. Volvimos a salir, fuimos nosotros los que salimos, los que lloramos, los que ofrendamos, los que celebramos en nuestros cuerpos la bendición de ser libres.
Por eso la Keará no puede quedarse ni en un relato del pasado, ni sólo en la festividad de Pesaj. Bejol dor vador, en cada generación, la libertad tuvo otro color, la esclavitud, su matiz, lo agridulce, su evocación, y todo lo elaborado en estos días no puede guardarse en un cajón cerrado hasta el año siguiente.
Les propongo que hagamos de los significados de la Keará, una inspiración cotidiana y un compromiso con cada paso que demos, ahora que volvimos a proclamarnos libres.
Nos llevaremos el significado del Zroa, del hueso de pollo o de carne asado que conmemora la ofrenda dada por las familias de los hijos de Israel antes de salir de Egipto. Nos llevaremos el Zroa, que en hebreo significa brazo, aludiendo a la fortaleza de Dios, “bizroa netuiá”, con la que el Creador liberó a su pueblo. Nos llevaremos el símbolo que representa la ofrenda y el agradecimiento por la salida por un lado y a su vez, la fortaleza para lo que se emprende. Porque no sólo en Pesaj sino durante todo el año deberemos registrar los momentos previos, las sensaciones, lo que se abandonamos, aún cuando nos habíamos acostumbrados al sufrimiento, para fortalecer nuestras capacidades de sostenernos en el nuevo escenario. Porque  no es sólo por la fuerza. Ni tampoco sólo por el designio divino. Ambas se necesitan para ser libres. El misterio y el cuerpo. Para no desaparecer en el fuego, ni agotarnos con las primeras brazadas.
También nos llevaremos el significado de Beitzá, el huevo asado. Del símbolo de las ofrendas que se daban en Pesaj durante el tiempo del Beit Hamikdash. Pero no sólo es un recuerdo. Beitzá es el símbolo de la tenacidad y la convicción. Cuando uno sabe a dónde quiere ir, los obstáculos fortalecen, las inclemencias son desafíos que nos hacen más persistentes. Es también la idea de que la vida y las oportunidades de libertad son circulares. No hay líneas que terminen en un abismo. Cada recaída puede ser un nuevo comienzo cargado de esperanza.
Y aunque quisiéramos, el año también deparará momentos de amargura, para los que precisaremos recurrir a las enseñanzas del Maror en la festividad de Pesaj: Hierbas amargas. Recuerdo de la amargura, de los ojos que estallaron en llanto, en un ritual en el que lo amargo comparte su espacio con el dulce del Jaroset. Porque la libertad no es monocromática. Hay expansiones y cerrazones. Hay climas, tensiones, apuestas, retrocesos. El Maror nos enseña a no negar lo que duele, a no acostumbrarnos a lo que duele, a hacerle lugar en la vida porque sólo así se elabora lo que nos atraganta. El Maror que en Pesaj evocó la amargura de la esclavitud de otros es una autorización para registrar la nuestra. Con otros nombres y otras sutilezas.

Y junto con el maror nos llevaremos el Jaroset; un alimento dulce, que toma lo más sabroso de la naturaleza para aliviarnos la amargura en nuestros paladares. En nuestras casas explicamos que evoca el color de los ladrillos. Nos “comimos” las pirámides construidas bajo opresión y tortura porque no queremos edificar nada más bajo condiciones de miedo y amenaza. Pero paradójicamente, el Jaroset es la representación en la boca del poema de amor y deleite: el Shir Hashirim, el Cantar de Cantares. Un beso. El goce. La presencia de la pulsión de vida en la evocación del dolor. Es difícil pensar la libertad alejada del amor. La dulzura del amor combate los resquicios de amargura y dolor. Nos llena de fuerza. Nos alienta a seguir. Por eso, cuando tengamos el Jaroset delante de nosotros deberemos elegir su significante. O preferimos la argamasa de la indignidad o apostamos al deleite del sabor y el disfrute. La libertad se juega en esta decisión.
También nos llevamos a la vida las enseñanzas del Karpas: Una verdura con la que comenzamos el ritual de la comida del Seder. Algunos creen que representa la primavera, época que se inicia en el hemisferio norte. Otros aducen que es una imitación de las comidas aristocráticas de la época, que comenzaban ingiriendo verduras. Karpas. Es el símbolo de la naturaleza que anticipa nuestra celebración de libertad. Una naturaleza que sucede, crece, se nutre, se siembra y vuelve a crecer, como un ciclo virtuoso de confianza y esperanza. Un ritual cargado de contenido: remojamos la verdura en agua con sal porque hasta la naturaleza llora cuando no podemos o no sabemos ser libres, como lo manda la ley del universo. Nos llevamos el Karpas como un desafío: renacernos, como los ciclos de la tierra, pactar con el vigor y la fuerza interior que nos hace mirar al cielo, romper la cáscara de nuestras semillas y brotar lo mejor de nosotros.
También tenemos entre nuestras manos al Jazeret, en general una lechuga, también asociada con el maror- la amargura. Sin embargo estamos hablando de una amargura diferente; que no depende del opresor sino de nuestro propio acostumbramiento. Comimos Jazeret, un alimento que comenzó dulce, pero que en su centro albergaba la realidad más amarga. Nos llevamos para nuestra vida un elemento que simboliza la resignación, la aceptación de un dolor del que creemos que no merecemos liberarnos o quizás, la comodidad que esclaviza, la falta de coraje que esclaviza, la cobardía que esclaviza. Para recordarnos que la tentación de lo conocido, el autoconvencimiento de no poder estar mejor siempre nos tiene reservado un corazón amargo.
Y por último, aunque no seamos conscientes de ello, todo el año nos llevamos un trozo de Matzá con nosotros. El pan de la esclavitud y a su vez, el pan de la libertad. Porque la libertad no se ejerce fuera de nosotros sino que es el vínculo que ejercemos con lo que tenemos en nuestras manos. La Matzá, como símbolo de pan sin leudar  nos recuerda cuánto tenemos que trabajar para no tentarnos a dejar de ser nosotros mismos tal como somos. Es un compromiso de renunciar al jametz- eso que nos hace ser y ver quienes no somos. La Matzá es el símbolo del pan de la celeridad, de no perder las oportunidades cuando las puertas se abren, de no poner excusas para no salir, porque todo nutre cuando el horizonte es la promesa.

Con este espíritu de conciencia sobre nuestro ritual y sobre todo sobre nuestra responsabilidad de vivir lo que decimos, nos deseo a todos un hermoso y fructífero año de libertad.
Shabat Shalom Rabina Silvina Chemen

 

 

Presenta el festival de la “Canción del Mar”
Presenta el festival de la “Canción del Mar”

En el Teatro Guivataim se lleva a cabo la novena edición del festival titulado "Canción del Mar", un festival de música y cultura judía, que es ya una tradición en esa ciudad y se produce en conjunto con el Ayuntamiento de Guivataim. Este año el Festival ofreció un programa de 12 montajes musicales que son en realidad fusiones exclusivas de artistas. En el evento se realizaron además conferencias y debates sobre temas de actualidad. Como en años anteriores cuenta con la participación de muchos cantantes populares que dejan de lado el estilo “pop” y se dedican a una especie de música popular litúrgica muy amena. Dirección artística de Avihay Yarom, productor Avi Schubert. Entre el 24 y el 26 en el Teatro Givataim.
"Canción del Mar", es un festival de música y cultura judía en el Teatro Guivataim, que se ha convertido en una tradición en esta ciudad y es una iniciativa conjunta del Ayuntamiento y del Teatro Guivataim, con asistencia de varios cuerpos públicos. Durante los cuatro días del Festival se ofrece un programa de montajes musicales y conferencias.

Se proyectaran películas israelíes que tocan diversos aspectos de la cultura judía e israelí. Es un festival que ofrece una plataforma para artistas y creadores de diversos estilos, contemporáneo y clásico. Además, este año se ofrece espacio para artistas jóvenes para fomentar la creatividad cultural judía en el seno de jóvenes que acaba de empezar.
El festival se abre con un show muy colorido con Shlomo Gronich y el coro Sheva, también estarán los nombres más destacados de la música local. Nurit Hirsch, galardonada con el Premio Israel de la canción Hebrea traerá sus mejores canciones. Hanan Ben Ari, con sus grandes éxitos de estilo espiritual, Ora Barnes y Habaklauot, con las chicas salvajes en un show innovador de música rock and roll y jazz judíos.
Nurit Galron, con sus mejores éxitos, invita al Ensamble Nigun Jerusalén un conjunto especial y fascinante que combina lo oriental y lo occidental de la música antigua y la contemporánea. Rakefet Amsalem invita a Shlomo Bar, un montaje que es un encuentro musical emocionante de la poesía femenina y la composición étnica de Andalucía. ■ Aurora

 

 

 

Mujeres que escaparon del Holocausto tienen una alta tasa de suicidio
Mujeres que escaparon del Holocausto tienen una alta tasa de suicidio

Las mujeres que escaparon de Europa y llegaron al Israel pre-estatal durante el Holocausto son tres veces más propensas a cometer suicidio que las mujeres que sobrevivieron al Holocausto en su totalidad y llegaron a Israel sólo después de la Segunda Guerra Mundial, según un estudio reciente.
La investigación, realizada en la Universidad de Haifa y recientemente publicada en la revista PLoS One, también muestra que estas mujeres son 4.6 veces más propensas a quitarse la vida que las mujeres que vinieron de Europa antes del Holocausto.
Setenta y un años después de que los campos de exterminio fueran liberados, los investigadores todavía están tratando de documentar y comprender los efectos psicológicos de los sobrevivientes del Holocausto. El estudio fue realizado por el Prof. Stephen Levine y el Prof. Itzhak Levav del Departamento de Salud Mental Comunitaria de la universidad en conjunto con el Ministerio de Salud, el Ministerio del Interior y la Oficina Central de Estadísticas. Se utilizan los datos de más de 220.000 hombres y mujeres que nacieron en Europa entre 1922 y 1945 y emigraron a Israel hasta 1966.
Los datos para los hombres y las mujeres no mostraron mucha diferencia en las tasas de suicidio entre los que vivieron el Holocausto en su totalidad y los que vinieron a Israel antes de que comenzara el Holocausto. Sin embargo,

los que llegaron a Israel cuando el Holocausto todavía estaba en su apogeo eran 1,7 veces más propensos a cometer suicidio que los que habían llegado antes de la guerra.
Las diferencias se hicieron más agudas cuando se hicieron los cálculos separados para cada sexo. Entre los hombres, se vio después, que hubo poca variación en las tasas de suicidio entre los tres grupos, pero entre las mujeres, las diferencias fueron dramáticas.
Los investigadores también intentaron determinar si la edad en que las mujeres vivieron el Holocausto afectó su riesgo de suicidio más tarde en la vida. Ellos encontraron que las mujeres que habían tenido 13 años de edad o más durante el Holocausto eran 2,4 veces más propensas a cometer suicidio que sus compañeras que vivieron en Israel durante la duración de la guerra.
Dado que el Holocausto fue una compleja red de acontecimientos, procesos y traumas que se vivieron de manera diferente por diferentes personas, dependiendo de donde vivían en Europa cuando se desarrolló la guerra, es difícil sacar conclusiones de la investigación del comportamiento basado en las estadísticas. Sin embargo, un estudio basado en 220.000 sujetos, más de 115.000 de ellos mujeres, indica claramente que las mujeres que huyeron de los horrores nazis antes del final de la guerra eran más propensas a quitarse sus propias vidas que incluso aquellas mujeres que experimentaron la guerra en su totalidad. ■ Aurora

 

 

Agradecemos a nuestra querida "Pili" por la donación de libros...

Agradecemos enormemente a nuestra querida javerá que, en nombre y memoria de Jaime Einstein (z"l), nos donó algunos de sus libros.

Tenerlos con nosotros en nuestra gran colección y biblioteca será un honor y nos hará sentir más cerca de Jaime y su memoria.

Los atesoraremos con mucho recelo! Todá rabá javerá!