PESAJ

El mismo texto perturbador

La festividad de Pésaj, y su celebración nos convocan a una paleta de emociones muy amplia. Alegría, juego, conciencia, angustias… El Séder es un escenario por donde pasan diferentes climas. Sobre algunos nos detenemos, otros los pasamos por alto. A veces nos hacemos cargo de lo que decimos y otras jugamos a que sólo repetimos el texto de otros.
Quizás el momento más incómodo para mí es la mención de las plagas. Más allá de toda interpretación, más allá del mito o de la realidad histórica, más allá de los recursos que hacen de este momento, un juego para los niños, a mí las plagas me perturban. Quizás porque no me dé orgullo una libertad resultante de tanto dolor ajeno, quizás porque me molestan las justificaciones de por qué se merecía Egipto y su gente semejante devastación… lo cierto es que a la hora de tomar la copa de vino y quitar las 10 gotas mencionando cada plaga, no me siento bien. Y quizás no sea sólo por la evocación histórica. Quizás lo que duele es la presencia de las plagas hoy en día, y más aún la indiferencia con la que miramos a quienes sufren, no ya en Egipto sino delante de nuestros ojos.
Buscando materiales y recursos, para este año, encontré un texto redactado por la Comisión de Religious Action Center for Reform Judaism, que me inspiró a pensar un poco más qué me evoca la mención de las plagas.
Comencé escribiendo un texto para mi Séder familiar que luego decidí compartirlo con todos Uds.
Las diez plagas de desigualdad
En Pésaj mencionamos las diez plagas que cayeron sobre el pueblo egipcio. Miles de años más tarde, las plagas modernas de la desigualdad nos desafían a nuevas respuestas que permitan combatir estas injusticias. Ya no es Dios el que libera al pueblo oprimido y manda todo tipo de fenómenos que hacen sufrir a quienes cometieron atrocidades con el pueblo hebreo.
Ahora somos nosotros mismos, los humanos los que quitándole el nombre de “plagas”, nos desentendemos de lo que provocamos a los más vulnerables, a los más desprotegidos.
Al pensar en las antiguas plagas, tengamos en cuenta aquellos que todavía viven bajo el peso de las plagas modernas y registremos si nuestra verdadera libertad no depende de lo que nosotros decidamos hacer para que ellos también de una vez por todas puedan ser libres.

DAM- SANGRE:
Un sistema de justicia que infunde miedo y divide a las comunidades, un sistema que no es independiente e imparcial y no fomenta una sociedad igualitaria es la plaga de la sangre de hoy. Plaga que recuerda la violencia y la agitación, la sangre derramada e ignorada, cuando no hay justicia.

TZFARDEA-RANAS:
Del mismo modo que la plaga de ranas transformó las casas de los egipcios en condiciones inhabitables, la falta de vivienda digna horada la dignidad más básica de la vida. Hoy en día, ésa es la plaga de las ranas; las viviendas que contaminan y enferman por su precariedad, las de los sin techo, las de los que siempre viven invisibles, en las márgenes.

KINIM- PIOJOS:
La plaga de piojos hoy en día es la falta de acceso a sistemas de salud que permitan una calidad de vida. El acceso a la salud es igualmente imprescindible para todos. Hoy en día eso no sucede.

AROV- ANIMALES SALVAJES:
La plaga de los animales salvajes, es el flagelo de la violencia, del gatillo fácil, del fanatismo destructor. Una plaga que para muchos se ha naturalizado y que no garantizar la inviolabilidad de la vida y la seguridad de nuestras comunidades humanas.

DEVER- PESTE:
El hambre es la plaga que evoca la imagen de los animales caídos por la peste, en el antiguo Egipto. Familias, niños, comunidades que dependen de los sistemas de turno para un plato de comida. Desnutrición infantil, mamás que no tienen qué cocinarle a sus hijos. El “déver” de hoy.

SHJIN- SARNA:
Una enfermedad que se manifestaba en la piel. Hoy el “shjin” es una piel que no tiene quien la abrace, quien la sane. Viejos depositados en geriátricos, niños y jóvenes detrás de sus pantallas sin contacto con nadie, creyéndose acompañados. Soledades compartidas, y una piel sedienta de entrar en contacto con el otro.

BARAD- GRANIZO
Hoy el “barad” es la consecuencia del cambio climático, La alteración del clima provoca la plaga del granizo, de la inundación, y los que más la padecen con un impacto devastador son los mismos de siempre: los que viven en las márgenes precarias de nuestras sociedades.

ARBE- LANGOSTA:
Nuestra tradición habla fuertemente a la valoración de la dignidad esencial del trabajo y los trabajadores. Al igual que las langostas interrumpieron el trabajo y los recursos para los egipcios, hoy la plaga es la incertidumbre de poder mantener un trabajo, la precariedad de muchos a la hora de emplearse y el fantasma de perder aún lo poco que reciben.

JOSHEJ- OSCURIDAD:
La educación es la clave de la oportunidad y la prosperidad; y cuando la educación no es la prioridad, la igualdad en la sociedad no es un objetivo real. La plaga de la oscuridad nos hace registrar cuántos quedan escondidos, silenciados, y ni siquiera vistos, porque no les llega la luz de la información, del pensamiento crítico y del fortalecimiento de sus capacidades para ser quiénes ellos quieren y no contentarse con lo que la marginalidad los obliga.

MAKAT BEJOROT- LA MUERTE DE LOS PRIMOGÉNITOS
El drama y el dolor de la plaga de la muerte de los primogénitos no recuerdan el drama y el dolor de todos los que sufren la muerte; física o espiritual por negligencias y abandonos. La muerte de los primogénitos es hoy la muerte de lo primigenio, lo primero, lo indispensable, lo innegociable, que parece haber desaparecido en el fragor del exitismo, la competitividad y la injusticia.
Una gota por cada plaga de Egipto.
Y otra gota por cada compromiso que asumamos, desde nuestras pequeñas o grandes posiciones, para restituir la tierra de la promesa de la igualdad y la justicia social.
Ni la devastación ni la libertad vendrán del cielo.
Sino de la obra de nuestras manos y la sinceridad de nuestras conciencias.
¡Jag Sameaj!
Rabina Silvina Chemen