Parashat Emor (Levítico 21-24)

Celebrar aun la contradicción


En la parashá de esta semana, Emor, entre varios temas, leemos acerca de los calendarios-las diversas fiestas judías y sus rituales. Uno de los períodos del año que se nos manda a que prestemos especial atención es en el que nos encontramos actualmente, el período de Sefirat HaOmer-la cuenta del Omer. La Torá nos dice que a partir del segundo día de Pesaj debemos contar siete semanas es decir cuarenta y nueve días. Al comienzo de este período se traía una ofrenda de grano, que consistía en una medida de cebada, llamada "omer". Cincuenta días después, al final del período, en la festividad de Shavuot, se traía otra ofrenda, llamada “shtei halejem”, los dos panes, hecha de trigo.
Este recuento de cincuenta días entre Pesaj y Shavuot, parecen claramente a ser una fiesta agrícola; una forma de agradecer a Dios, durante el período de la cosecha de cereales durante la primavera. Se comienza a contar el tiempo antes de que salga el grano de trigo; anticipando la buena cosecha. Tiempo y tierra, conteo y granos parecen ser las dimensiones que conforman el contenido del agradecimiento.
Sin embargo, los mismos días en los que aparentemente nos ligamos a la tierra y el tiempo, son los días que median entre una festividad histórica y otra: entre la rememoración de la salida de Egipto en Pesaj y la entrega de los diez mandamientos, en Shavuot. Los rabinos declararon que ese día, Shavuot, no sólo es una fiesta ligada a los granos, y el período de Omer cuarenta y nueve días no es sólo un período de anticipación de la cosecha y agradecimiento, sino que, además, éste es el período en el cual el pueblo judío, después de salir de Egipto, esperó llegar al Monte Sinaí y recibir la Torá.
Durante siglos, ésta fue la doble naturaleza del período de Omer: el aspecto agrícola y como la conexión a la recepción de la Torá.
Pero el contenido de estos días no se agota acá.
En el año 135 e.c. unos sesenta y cinco años después de la destrucción del segundo Templo por los romanos, los romanos aplastaron la rebelión encabezada por Shimón bar Kojba. Durante este período, el Talmud cuenta que los alumnos de Rabí Akiba, uno de los aliados de Bar Kojba, sufrieron una plaga, en la que miles de personas murieron. Esto ocurrió durante el período de Sefirat HaOmer. Como resultado, el pueblo judío volvió a cambiar la naturaleza de tramo de tiempo convirtiéndose este período en días de luto-no hay casamientos, no hay fiestas, ni siquiera cortes de pelo en la memoria de los alumnos de Rabí Akiba.
Pero la historia continuó:
El trigésimo tercer día del Omer, conocido como Lag Baomer- se celebra una fiesta de menor rango, porque en ese día la plaga de la que estábamos hablando, disminuyó. Por lo tanto, para la mayoría de las comunidades, el duelo se interrumpe. La plaga cesó.
Sin embargo esto no acaba acá:
Durante casi dos milenios, ésta fue la forma en la que el período de Omer se vivía, un tiempo triste, sin estridencias ni festejos. Después del 5 de mayo (5 de Yiar) de 1948, David Ben Gurion declaraba la independencia del Estado de Israel, también en el período de Sefirat HaOmer. Y esto provocó un dilema: Iom Hatzmaut, el día de mayor felicidad en Israel ¿se debe imponer sobre las costumbres de duelo del Omer?
Pero esto tampoco termina acá:
Diecinueve años después de aquel día del 1948, durante la Guerra de Seis Días, fue recuperada Ierushalaim, y a partir de esta fecha se agregó un nuevo evento celebrativo en el calendario: Iom Ierushalaim- Día de Jerusalén. Y nuevamente, esto sucedió durante el período de Omer.
Esto demuestra que los textos judíos, al igual que todos los textos, están sujetos a su lectura y a los contextos en los que son creados. Y la lectura depende del pacto que el lector hace con el texto y con la evocación del contexto.
El Omer es un caso testigo que nos desafía a posicionarnos delante del texto sin que éste nos nuble la visión. Porque con el correr del tiempo y de la circunstancia; no se perdió nada.
Respetar los matices,  las versiones, es inherente a nuestro pueblo y a nuestra sobrevivencia como pueblo. Podemos comentar, discutir, disentir, comprobar… no está en nuestras posibilidades ni tenemos permiso a destrozar la mirada del otro y anularla.
Esta apertura a la realidad de nuestra historia, esta disposición a notar y responder comunitariamente a los acontecimientos a medida que ocurren en el mundo real, a mi juicio, es una genialidad del pueblo judío.
Nos relacionamos con el tiempo en capas. Nuestros pasados, nuestros presentes, nuestros futuros, están todos aquí, con nosotros.
Nada antiguo se olvida; nada nuevo se ignora. Los lutos no dejan de doler. Las alegrías no dejan de ser festejadas. Nuevos eventos, a veces contradictorios, se incorporan a nuestra conciencia personal y comunitaria, porque estamos vivos y atentos a no dejar pasar los sentidos de la historia cuando éstos se presentan, sin borrar todo aquello que nos heredamos como legado y constituye nuestra esencia.
Shabat Shalom Rabina Silvina Chemen

 

 

Bosque Iatir y Gran Fiesta de la Cereza
Bosque Iatir y Gran Fiesta de la Cereza

La temporada de cerezas es muy corta viene y tiene lugar a finales de mayo, por lo cual es el momento ideal para celebrar esta gran fiesta de la "Cereza del Bosque" un festival en el que se pueden coger las cerezas directamente de los árboles, lo cual es una experiencia agrícola única para toda la familia. El festival se llevará a cabo el jueves y viernes 26 de 10 a 17hs y el 27.5 de 9 a 14 hs. y en esos dos días se podrá recolectar la fruta, que al final se puede llevar a casa. Este es un año especial debido al invierno muy frío, los árboles han producido mucho más. Unas 50 toneladas de cerezas rojas y dulces. Para llegar al Bosque que se halla en la franja Iatir, en “Waze” poner Yaar Iatir - Har Amasa. Más datos www.goyatir.co.il.
Las actividades ofrecidas son muy variadas: preparación de mermeladas. Conocer el pan en una tabun (manera drusa de hacer una pita), un taller para hacer colgantes con carozos y otras desafiantes y aventuradas. A la parte deportiva se une la empresa "Danny Bamidvar" que pone a servicio de los visitantes sus jeeps con paseos guiados, el omega, el parque de cuerdas, senderismo, círculos de tambores, talleres, etc. todo para niños, jóvenes y adultos. Todo ello con entrada muy accesible. Pero los deportes con tarifa aparte.
También estarán los agricultores y los artesanos en un mercado que ofrecerá los productos locales y de calidad: vinos, quesos, licores, chocolate, flores, arte y más. Durante el festival, los visitantes disfrutarán en la gran zona forestal de artistas callejeros, payasos, espectáculo de teatro para niños y otras sorpresas. Los participantes reciben cestas, pagando 35shékels por persona y 150 precio

familiar.

Bosque Iatir es un sitio que nos acerca a la agricultura bíblica, su nombre figura en la Biblia Joshua capítulos 21 y 14, se extiende por la ladera sur del Monte Hebrón. El paisaje colmado de curvas de cimas suaves, formadas por roca tiza a unos 800 mts. sobre el nivel del mar, es una zona de transición entre la vegetación de la planicie de la Arava, desértica y la foresta mediterránea.
La abundante cantidad de agua de lluvia anual permite que este sea el bosque más grande de Israel, que tiene una superficie de 30.000 dunas. Es un bosque mixto con árboles de todo tipo. Ideal para el cerezo, fruta que necesita una temporada de invierno largo y frío, que se cultiva en las tierras altas del país. El bosque se puede recorrer con circulación cómoda para vehículos familiares o por circuitos a pie. El visitante debe estar atento pues en cada tramo se pueden apreciar diferentes paisajes cada uno más hermoso que el anterior.
Otros sitios atractivos en Susya, donde se hallan los mosaicos auténticos méjor conservados del país, se puede visitar el estudio de Batia Rafael, para ver su arte o participar en talleres de mosaico y otras artesanías o simplemente disfrutar, impresionado y comprar productos de mosaicos únicos. En Susya está la Bodega Drimia, que ofrece degustación de vinos y un itinerario para descubrir los secretos de la producción del vino. O visitar el Centro Susya Hakduma, para experimentar la vida en el tiempo del Talmud. Es un centro de visitantes con una amplia gama de productos hechos en la región y una interesante película audiovisual proyectada en una antigua cueva. En este centro acaba de abrirse la cafetería Café Ronel.

Aurora

 

 

El Mosad recluta ciberexpertos con un acertijo informático
El Mosad recluta ciberexpertos con un acertijo informático

El servicio de espionaje israelí Mosad consiguió varias decenas de candidatos para su programa de ciberseguridad gracias a un difícil acertijo en los medios de comunicación que daba acceso a su página de recursos humanos y a una segunda prueba para los más expertos.

El reto, de varias fases y cada vez más complicado, fue difundido la semana pasada con la intención de buscar a expertos en informática capaces de descifrar los sistemas electrónicos más protegidos, y generó la curiosidad de más de 25.000 personas por todo el mundo, según el diario Yediot Aharonot.

De ellos, sólo unos cientos lograron descifrar el código inicial "32 d3 54 aa" de una tabla en sistema hexadecimal, comúnmente utilizado en informática y que conducía hasta la dirección DNS donde se realizaba la verdadera prueba.

"Buenos días agente C. Necesitamos tus aptitudes para una operación urgente de rescate", decía el texto de esta segunda fase, mucho más complicada.

"Uno de tus compañeros ha sido secuestrado por un grupo no identificado (…) La unidad de comunicaciones y

de información ha conseguido localizar la instalación donde se encuentra (pero) la unidad de rescate necesita tu ayuda para su apertura y poder buscar dentro al rehén", agregaba.
Varias decenas de candidatos -una cifra récord, según el medio- consiguieron "abrir" los protegidos dispositivos de la instalación y han sido reclutados por el Mosad desde que publicó la adivinanza el miércoles de la semana pasada.

Este original método de reclutamiento, que el Mosad utiliza por primera vez, ya había sido empleado por los servicios de espionaje británicos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando buscaba a expertos que pudieran descifrar los secretos del Enigma, la máquina de cifrado rotatorio empleada por los nazis en sus comunicaciones.

Uno de los participantes entonces en el concurso, el matemático y criptógrafo Alan Mathison Turing, logró descifrar los códigos nazis y con ello, según algunos historiadores, acortar en dos años la duración de la guerra.

En la actualidad, otros servicios de inteligencia e información del mundo emplean técnicas parecidas de reclutamiento, entre ellos el GCHQ británico, dedicado a la inteligencia de señales (SIGINT), que suele hacerlo por navidades. ■ EFE y Aurora

 

Consejo del día

Creer o decir: “valgo poco”, no es humildad, es carencia de correcta autoestima.
A veces además, es un instrumento empleado para manipular emocionalmente a otros.
No lleva al crecimiento ni al SHALOM, solamente a mayor oscuridad y dolor.

Humildad es tener conciencia de los recursos, de los potenciales y de las falencias personales.
Conocer y admitir todo lo que nos está formando, sombras y luces, fortalezas y debilidades.

Es un paso indispensable para aprender, para desaprender, para construir un mundo de SHALOM.
Porque, podremos usar todos los recursos a mano, así como también lo que tenemos dormido sin uso, en nuestra tarea y mejorar nuestra vida y la de nuestro entorno.
También podemos corregir nuestros defectos, y hasta usarlos como trampolín para alcanzar mayores grados de existencia.
Recuerda que siempre cuentas con el Eterno, aunque Él no hace por ti aquello que es tu deber hacer.

Pero, cuando una imperfección no puede ser eliminada ni reformada, aunque empleemos todo nuestro ingenio y trabajo, entonces es hora de dejar fluir la impotencia y no empecinarse negativamente. Aquello que deba ser, será; contigo o sin ti.

Estamos aquí para aprender, para acumular experiencias, para disfrutar de lo permitido en tanto nos apartamos de lo prohibido. Cuando lo hacemos, construimos SHALOM, por tanto ayudamos a convertir este mundo en un paraíso terrenal. La humildad es una de las herramientas irremplazables para lograrlo. ■ SerJudío

 

 

   


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