Vaietzé (Génesis 28:10-32:3)
Salir al Mundo

El mensaje de esta parashá es evidente a partir de su nombre: "vaietzé", "y salió". Iaakov salió al mundo. Sin embargo, él no eligió salir al mundo: su hermano Esav lo estaba persiguiendo para matarlo y Iaakov no tuvo otra opción más que escapar.
Personalmente, creo que hay en el mundo judío dos actitudes opuestas. Tal vez un enfoque comenzó como una reacción ante el otro, pero ninguno representa el ideal de la perspectiva judía.
Existe el enfoque que dice que el judío debería encerrarse en un ghetto y nunca aventurarse hacia fuera – sin importar las circunstancias – para evitar ser influido negativamente por el mundo exterior. Y está por otro lado la visión opuesta, la cual dice que el judío debería interactuar con el mundo exterior – sin importar las circunstancias – para evitar transformarse en un ser insular y extraño.
Como ocurre con todos los extremos, ambos enfoques están errados. El judaísmo verdadero se encuentra en el equilibrio entre éstos.
Un entorno carente de espiritualidad no es algo de lo cual un judío debería desear ser parte. Un ambiente como ese distrae y confunde. Sin embargo, existen momentos y lugares en los que sí debería hacerlo: para escapar del peligro, como en el caso de Iaakov, o para ganarse un sustento; para defender valores que le son importantes, o como en nuestra generación, para acercarse a otros y educar. Algunas veces nosotros, los judíos, debemos salir al mundo. Y debemos hacerlo en contra de nuestra voluntad, tal como lo hizo Iaakov. Pero de todas formas debemos hacerlo, al igual que Iaakov, con todo el corazón.
Para el judaísmo no hay nada malo en ser una persona insular, siempre y cuando al hacerlo no eludamos nuestras responsabilidades, y además, al igual que Iaakov, estemos listos para aventurarnos en el mundo si la situación lo requiere. Del mismo modo, no hay nada malo en participar del mundo, siempre que no se torne en un fin en sí mismo que difumine la distinción entre lo que es valioso y lo que no lo es.
Los extremos son siempre más cómodos y por eso nos atraen más. Pero para un judío, los extremos son improductivos. Únicamente el esfuerzo por encontrar el equilibrio es lo que allana el camino hacia una existencia con sentido.
(Escrito por Rab Shaul Rosenblatt)

 

"Arriba el Telón" en Suzanne Dellal

En el mes de noviembre se abre la vigésimo cuarta edición del evento danzante llamado "Arriba el Telón" (Haramat Masaj) un marco diseñado para permitir a los artistas independientes, no institucionalizados como grupos de trabajo, mostrar los estrenos de obras, estando completamente libres de aspectos logísticos y económicos que intervienen en la fase de producción: funcionamiento y el rendimiento, la comercialización, publicidad, relaciones públicas y otras.

Lo recomendamos muy especialmente porque como todos los años se trata de obras únicas y muy especiales de 20 minutos cada una, que se dividen en tres "Telones" y se presentan en funciones separadas. No son sólo atractivas para los que entienden de danza sino para el público en general. Es como descubrir un mundo nuevo. Además tiene un precio accesible de solo 60 shékels. Se puede ver cada telón con varias piezas exclusivas (hay descuentos). Se presenta del 14 de este mes al 23 (dos funciones de cada Telón) en el Centro Suzanne Dellal de Tel Aviv y del 25 al 27 en el Teatro Jerusalén.
Es una muy exitosa producción que desde hace 10 años cuenta con la colaboración del Festival Israel y de su director Iosi Talgan y el proyecto, que ha sido ideado por la División de Danza del Ministerio de Cultura, pero cuya iniciativa le corresponde a Nilly Cohen que ya terminó su muy fructífera función. Fue ella la que a través de los años logró convertir este evento y la danza de Israel en un foco de gran importancia en el mundo de la danza contemporánea de todo el mundo.
También este año se cuenta con dos directores artísticos, creadores profesionales cuya obra es de gran importancia en el panorama de la danza local y ellos a su vez también habían participado de Haramat Masaj hace muchos años que es el marco donde se inició su carrera.
Yoram Carmi (dirige el grupo Fresco), que cumple dos años en la función y Ronit Ziv, ya con cuatro años en la misma. Cada uno ha elegido, dirigido y acompañado a un grupo de jóvenes coreógrafos que presentan en Arriba el Telón su creación. De los 45 postulantes se eligieron ocho piezas que son las que se estrenan. Los artistas seleccionados por Carmi este año son: Idan Sharavi, Michael Gatman, Rachel Urdus y Nadar Rossano. Ronit Ziv eligió a Roy Assaf, Gil Carlos Harosh, Efrat Rubi y Odelia Koperberg.
Ronit Ziv, comentó que haciendo un análisis de la obra que surgió de Haramat Masaj, se enteró que muchas de las mismas se presenta con éxito en el exterior. Y al hablar de las piezas que se presentan en esta edición comenta que hay dos cosas para destacar. Una es el proceso de la pieza que al final resulta y se puede ver en el escenario. El otro es el proceso del diálogo interno del creador que no se ve pero influye en la pieza.


Este año los directores decidieron comenzar el proyecto con una reunión con todos los participantes para, a través del diálogo, enterarse de las ideas específicas de cada uno, y poder así elegir la tutoría. Carmi, dice que: "es importante hablar con cada uno de los creadores para enterarse más allá de lo que se ve en escena". Todo esto es el resultado de un anhelo de lograr que los coreógrafos y bailarines hallaran los nuevos formatos adecuados a sus ideas.
Reitera que sin duda este proyecto cambió el panorama de la danza local. Se tiene en cuenta que como la duración es de 20 minutos cada una, estos deben medirse con la limitación del tiempo.
Este año, además de los cambios en la dirección artística hubo talleres en los que participaron los coreógrafos, sobre temas de música, dramaturgia y diseño del espacio. El objetivo era reunir a los creadores para trabajar juntos para perfeccionar y reforzar el ser parte de una estructura que produce un evento artístico y ayudar a encontrar soluciones a los problemas que se enfrentan. Este año también se presenta una muestra de Neta Harari y Millie Barzilai donde muestran otra faceta que logra reflejar la visión artística y las diferentes técnicas.
En el Telón 1: Roy Assaf crea Girls, imágenes más nítidas de la feminidad en una danza de cinco bailarinas llenas de esplendor y gloria de ese sexo. Rachel Ardos en Hebel, opera siete hombres y es una obra inspirada en los siete pecados capitales. En el Telón 2: Michael Getman en In that View trata de la asociación íntima entre las formas oscuras, las preguntas, las personas, las miradas perfiladas, la acción, la intención, la contradicción. Idan Sharabi en Nishbar, descubre que existe el blanco y el negro y que tiene que decidir entre ambos. Nader Rossano en Asfalto, se pregunta si podemos volver adonde nos brindaron una limitación.
En el Telón 3, Gil Carlos Harosh en Deady, presenta una danza emocional y un grupo familiar tormentoso de tres personajes, un hermano y hermana, y madre. Efrat Rubin en "Karov" traza sus estructuras familiares con un secreto, dos gemelos idénticos, una mujer y un hombre con una máscara. Odelia Kuperberg en Acuarium trae a tres personajes que se unen para mantener la intensidad interna.

Berlín muestra niños judíos escondidos del terror nazi

 

Berlín acoge por primera vez una exposición que busca recuperar la memoria de cientos de niños judíos que trataron de escapar del terror nazi escondidos en la mismísima capital del III Reich.

La muestra, instalada en la sede de la cámara regional de la ciudad-estado de Berlín, es una detallista aunque humilde recolección de vidas a pinceladas, volcada en la microhistoria de aquellos menores que se vieron perseguidos por el nacionalsocialismo, de los pocos que sobrevivieron para contarlo y de los muchos que fueron asesinados.

Además, recupera el coraje de un puñado de alemanes también anónimos que poniendo su vida en riesgo en un contexto represor como pocos, el Berlín de principios de los años 40, escondieron y salvaron a sus vecinos y amigos judíos.

Compuesta por cinco columnas de base cuadrada, la iniciativa "Niños escondidos" trata de poner rostro a las frías estadísticas del holocausto.

Berlín, explican los organizadores, pasó de contar con una población de unos 165 mil judíos cuando Adolf Hitler llegó al poder en 1933 a menos de ocho mil después de la II Guerra Mundial, de los que cuatro mil estaban casados con no judíos, 1.900 eran sobrevivientes de los campos de concentración y 1.500 habían permanecido escondidos durante la guerra.

En total, se estima que más de un millón de niños judíos en toda Europa corrieron la suerte de Ana Frank y fueron víctimas del Holocausto.

La muestra relata, por ejemplo, el caso de Werner Foß, nacido en 1928, que tuvo que pasar a la clandestinidad junto a su familia después de que el 30 de noviembre de 1942, un judío empleado por la policía secreta nazi, la Gestapo, les reconociese que iban a ser deportados de forma inminente.

Fue en esa circunstancia cuando recibieron la ayuda de la alemana Helene von Schell, una amiga del padre, quien los acogió en su pequeño apartamento durante dos años hasta la entrada triunfal del Ejército Rojo en Berlín.
Otro de estos niños judíos, Zvi Aviram se quedó solo con 18 años, después de que sus padres fuesen capturados en sus puestos de trabajo el 27 de febrero de 1943 en la conocida como "Fabrik-Aktion" junto a otros siete mil hebreos y asesinados en el campo de exterminio de Auschwitz.

Aviram sobrevivió los dos años que quedaban hasta el final de la guerra cambiando repetidas veces de domicilio para no ser detectado.

Un caso especial que rescata esta muestra berlinesa es el de Reha Sokolow, hija de Ruth y Walter Abraham y nacida el 19 de enero de 1943, que fue uno de los últimos nacimientos de judíos que fueron comunicados a las autoridades nazis.

Maria Nickel, un ama de casa con dos hijos, facilitó documentación a Ruth y Walter Abraham evitando que fuesen detenidos, e incluso cuando la pequeña Reha enfermó gravemente la hizo pasar por su hija para que la atendiesen.

No corrió tanta suerte la familia de Ruth Horn a pesar de la ayuda del empresario Otto Weidt, que los escondió en una habitación en cuya puerta colocó un armario con falso fondo.

Sin embargo, el 14 de octubre de 1943 la familia Horn al completo fue capturada por la Gestapo y enviada a Auschwitz, donde poco después fue asesinada.

El mismo destino compartieron las pequeñas hermanas Ruth y Brigitte Süßmann, recoge la exposición, que murieron en este campo de exterminio en agosto de 1944 cuando sólo contaban con siete y cinco años respectivamente.

Su madre, Ruth, las había dejado bajo el cuidado de la alemana Elly Möler en la ciudad Weimar con la esperanza de salvarlas de las deportaciones.

Sin embargo, sólo ella, acogida por la comunista Luise Nickel en Berlín, viviría lo suficiente para ver la caída del régimen nazi.

La exposición, que abrió sus puertas el 22 de octubre, permanecerá en la sede de la cámara de Berlín hasta el 18 de noviembre. EFE

 

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