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Festividades

Las siguientes festividades son días sagrados del calendario judío. En la Torá se mencionan siete: Pésaj, Shavuot, Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sukot, y Shmini Atzéret. En la diáspora se agregó a cada festividad (excepto Yom Kipur) un segundo día de fiesta ( Yom Tov Shení). Las leyes sabáticas que prohiben un trabajo creativo se aplican también en las fiestas bíblicas. Las fiestas post- bíblicas son: Januká, Purim, Tu Bishevat y Lag Baomer. Yom Haatzmaut (el día que se declaró el nacimiento del actual estado de Israel) y Yom Yerushalayim son dos fiestas modernas que están creando costumbres propias.

Rosh Hashaná

Rosh Hashaná es el año nuevo judío, en este día se predestina todos los hechos que ocurrirán durante el año. Por eso se conoce a Rosh Hashaná como Yom Hadín -El día del Juicio-, y nosotros rezamos y pedimos por un año bueno y feliz. En este día, según la tradición, fue creado el primer hombre: Adan. Rosh Hashaná abre el período de juicio decisivo y temerosos de los diez días de Yamim Noraim hasta Yom Kipur. Entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, el Juez Supremo decide el destino de cada ser humano. Son días de arrepentimiento e introspección, de balance de los actos y acciones realizadas, de plegaria y especial sensibilidad. En Rosh Hashaná, el Rey hace Su aparición como Juez, pero también como Padre misericordioso, que desea atraernos e inspirar en nosotros la voluntad de remediar nuestra conducta de tornar en Teshuvá (arrepentimiento o «regreso).

En el tercer libro de la Torá (Levítico Cap. XXIII- 25-26) se lee que «en el mes séptimo, al primero del mes, tendréis descanso, conmemoración al son de trompetas santa convocación…» y que en esa ocasión «… ningún trabajo servil habréis de hacer…». En el libro Bamidbar (Números XXIX), aparece nuevamente esta festividad («Os será día de tocar el Shofar»). Además de la Torá, tenemos una interesante fuente bíblica como el Libro de Nejemías VII que nos revela como fueron reemplazados los sacrificios de animales por plegarias.

El símbolo central de esta festividad es el Shofar (cuerno de carnero), que se toca en los servicios religiosos en la sinagoga, con toda la congregación de pie. Hay varios motivos por los cuales se toca el Shofar. uno es recordar al sacrificio de Abraham: cuando D«s le habló y le dijo que no sacrificara a su hijo Yitzhak «… entonces alzó Abraham los ojos y vio un carnero, que fue sacrificado» (Génesis XXII). Además, el tañido del Shofar tiene la misión de despertar al hombre para que reflexione sobre sus actos, pida perdón y mejore sus acciones. Ya se tocaba el Shofar en tiempo de los reyes cuando se coronaba un nuevo rey. El sonido del Shofar simboliza para el judío la aceptación de D«s como rey y creador, al recordar, justamente, la creación del mundo y del hombre y la soberanía de D«s.

Costumbres de Rosh HashanáEsta festividad permanece fuertemente arraigada en la tradición judía. En el hogar se destacan las comidas dulces como manzana y miel, para que el año que comienza sea dulce. Se come pescado, para que el pueblo se multiplique como los peces y especialmente una cabeza de pescado, para que el judío esté en la vanguardia de los hechos positivos. Se envían salutaciones especialmente preparadas a los amigos y familiares, deseando un año feliz. Es costumbre estrenar y preparar ropas nuevas. Muchos se acercan a algún río o fuente de agua, se vacían los bolsillos de migas y se pide ingresar al nuevo año libre de pecados y transgresiones. Esta costumbre se llama «Tashlij» (tirar). También es costumbre amigarse con las personas con las cuales se había reñido y pedir perdón. El saludo tradicional de Rosh Hashaná es, de acuerdo a la mística, «Leshaná tová tijatevu» («que sean inscritos para un buen año de vida». Rosh Hashaná, como toda fiesta judía, comienza en la víspera con el encendido de las velas, que consagran la fiesta. Tiene una duración de dos días, tanto en Israel como en la diáspora y se leen pasajes bíblicos especiales como el nacimiento de los patriarcas.

Nombres de Rosh Hashaná El nombre de «Rosh Hashaná» aparece así en fuentes talmúdicas, no bíblicas. En la Toráaparecen los nombres de «día del juicio» (Yom Hadin), «día de recuerdo» (Zijrón Terua) y «día del tañido del Shofar». en el Talmud aparece ya como «Rosh Hashaná».

Yom Kippur

Este es el día más sagrado del año para el pueblo judío. El 10 de Tishri según la Biblia es «un Shabat de descanso solemne» (Levítico. XXIII 24-32). Su origen se remonta a los tiempos bíblicos, cuando estaba en pie el Templo de Jerusalén. Día de carácter festivo y solemne de acuerdo con la Torá: Levítico XXIII 26-27- 28 «Ciertamente el día décimo de este séptimo mes (Tishri) será el día de las expiaciones, santa convocación os será y afligiréis vuestras almas y presentaréis ofrenda a D«s. Y no habréis de hacer ninguna clase de obra en este mismo día especial, porque es día de expiaciones para vosotros delante del señor vuestro D«s». Antes de estas palabras en Levítico XVI 30 ya trata la Torá del concepto de purificación de Yom Kipur: «Porque en este día haréis para ser purificados de todos vuestros pecados y quedaréis puros delante de D«s». Leemos en la Mishná Yonmá (cap. 8): «Dice Rabí Akivá: Sois dichosos, Israel, ved ante quien os purificáis y quien os purifica. Del mismo modo que la Mikvé (baño ritual) purifica a los impuros, así D ́s purifica a Israel». El hecho que Israel se halla vinculado a D«s permite la desaparición del pecado. Pues D«s, fuente de la perfección descarta toda imperfección y toda falta de aquellos que se unen a Él. Comprendemos entonces la comparación con la Mikvé que por su naturaleza no recibe jamás impurezas y purifica por consiguiente a aquellos que se sumergen en ella. Sin embargo, el perdón de Israel durante el día de Kipur sólo puede operarse si es precedido de la Teshuvá (del arrepentimiento y de la determinación de no reincidir). Es una Mitzva comer y beber la víspera de Kipur. Nuestros Sabios dijeron a este respecto que el que acompaña el 9 de Tishri con comidas en honor al día siguiente, el gran día de Kipur, es como si hubiese ayunado igualmente durante todo ese día. Se suele ir al cementerio la víspera de Kipur, como la víspera de Rosh Hashaná, para hacer rogativas invocando el mérito de los Tsadikim y multiplicar los actos de Tzedaka. Se recomienda hacer Tevilá (baño Ritual de purificación) la víspera de Kipur. Antes de comenzar la liturgia en el templo, se come la última comida de la víspera de Yom Kipur, llamada Seuda Mafseket, que marca el inicio del ayuno hasta el día siguiente, cuando oscurece y termina Yom Kipur.

El Yom Kipur, como toda festividad judía, comienza en la víspera, al caer de la tarde. Se acostumbra encender velas la víspera de Kipur, como para Shabat. El padre bendice a los hijos y se parte rumbo ala sinagoga. La primer plegaria con la que se inician las solemnidades y rituales es el Kol Nidré. Se abre el arca, se sacan todos los rollos de la Torá, que serán portados por notables de la congregacón y de pie se reza con esta plegaria una antigua melodía, cuyo origen se remonta a los primeros siglos de la Edad Media. Esta escrita en arameo y su significado es que todos los votos y promesas que el judío ha hecho durante el año y no ha podido cumplir, le sean perdonados por D«s. Las distintas lecturas de la Torá y de los profetas hablan en este mismo sentido como el libro de Yona (Jonás). A este profeta le suceden una serie de hechos que lo hacen recapacitar respecto al hombre, al arrepentimiento y a la piedad de D«s respecto de sus criaturas. Hay quienes se quedan toda las 24 horas en la sinagoga, otros se van a dormir a sus hogares y vuelven a la mañana siguiente para el servicio de Shajarit quedandose ya hasta finalizar Yom Kipur.

Todos los trabajos prohibidos en Shabat lo son también en Kipur. Quien viola el Kipur con trabajos prohibidos es pasible de la pena de Caret (corte del alma de su raíz Divina y muerte espiritual). Las abstinencias especificas de Kipur – aplicables a toda la duración de Kipur, de noche y de día – consisten en cinco prohibiciones: no se come ni se bebe nada y está prohibido bañarse, untarse aceites y perfumes, tener contacto sexual y por supuesto realizar cualquier trabajo.

Según la tradición se logra el perdón a través de la plegaria verdadera y auténtica, el arrepentimiento y la Tzedaká (caridad). De eso tratan las plegarias que se rezan y que se encuentran en el Majzor, libro de oraciones especial para Yamin Noraim, Rosh Hashaná y Yom Kipur. Muchas de las leyes y preceptos están minuciosamente explicados en el tratado de Yoma en el Talmud.

Hay que prolongar un poco el día de Kipur tanto a su salida como a su entrada. Al finalizar Yom Kipur se agrega una plegaria que no existe en ninguna otra festividad: Neilá, que significa cierre y alude al cierre simbólico de los portones del cielo. Comienza poco antes de la puesta del sol, y termina con la aparición de las estrellas. Es el punto culminante de Kipur con el cierre del Juicio Divino, y es evidentemente el momento en que los fieles se concentran más en su oración sienten un brío sincero de Teshuvá. Al final de las Selijot, se toca el Shofar, Tekiá que se completa después del Kadish por una Teruá Guedola marcando el final de Kipur. Ya de regreso en la casa, terminado el ayuno, se come en una atmósfera de verdadera alegría. La alegría de sentirse perdonado y purificado.

Enseguida después de la comida, se efectúa el primer trabajo de construcción de la Suká a fin de unir la Mitsvá de la Suká con la de Kipur.

Sukot

La celebración de Sukot comienza en la víspera del día 15 de Tishri y se prolonga a lo largo de 7 días en Israel y 8 en la diáspora. El 1° y 7° día son festivos, no se trabaja ni realiza ninguna tarea, al igual que en Shabat. Los días intermedios son llamados «Jol Hamoed» también son días festivos, pero se pueden realizar tareas. En la diáspora se agrega un día festivo, tanto al principio, como al final de la festividad.

De todas las fiestas del calendario hebreo, hay tres que tienen una particularidad en común, y ellas son: Pésaj, Shavuot y Sukot. A estas fiestas se las conoce como los shalosh regalim (las tres fiestas de peregrinación), pues en las épocas del Templo Sagrado, en estas fiestas existía la obligación de ascender hacia la ciudad de Yerushalayim. Estas tres fiestas, que en su origen están relacionadas con sucesos históricos determinados, tienen también una estrecha relación con las distintas etapas del trabajo de la tierra. Por ejemplo, en la fiesta de Pésaj recordamos la salida de la tierra de Egipto y siempre cae en la época de la cosecha de la cebada; en la fiesta de Shavuot recordamos la entrega de la Torá en el Monte Sinaí y es la época en la que se cosecha el trigo. Pero lo que todavía no está debidamente aclarado es lo que esta fiesta de Sukot viene a recordarnos.

La Torá nos ordena acerca de la fiesta de Sukot y nos dice: Levítico XXIII- 42-43 «en cabañas habitaréis por siete días, todo aquel que sea del linaje de Israel habitará en las cabañas»… «para que vuestras generaciones venideras sepan que en cabañas hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de Egipto»… La Torá dice claramente que la razón de esta fiesta es recordarnos que cuando salimos de Egipto D«s hizo para nosotros cabañas.

El precepto indica vivir en la suká (cabaña)- comer, beber y dormir los siete días de la festividad. En el tratado del Talmud «Suká» están especificadas las leyes, que se deben respetar al construirla: el tipo de paredes y de techo de ramas y cañas, que debe dar sombra pero viéndose el cielo por entre las ramas.

La festividad de Sukot tiene un estrecho vínculo con el ciclo anual agrícola, que se manifiesta en otro de los nombres de la fiesta : Jag Haasif (fiesta de la recolección de los frutos), que en el hemisferio norte coincide con el otoño. El campesino ha recolectado la cosecha y el año agrícola llega a su fin, terminando un ciclo de vida y trabajo.. Muchos son los motivos de alegría que rodean esta festividad, de ahí otro de los nombres que recibe en nuestras fuentes, Yman Simjateinu (tiempo de regocijo), es la única fiesta donde está escrito que el judío debe alegrarse: Deuteronomio XVI- 14 «…y te regocijarás en tu fiesta, tú y tu hijo…». El séptimo día de Sukot recibe el nombre de Hoshaná Rabá que significa «la gran salvación» y está señalado en la tradición judía como el día en el que queda definitivamente rubricado el veredicto de cada persona sometida a juicio en Yom Kipur (día del Perdón). En los círculos jasídicos esto motivó la tradición de realizar un Tiku Leil Hoshaná Rabá, dedicar la séptima noche de Sukot al estudio de la Torá.

La suká nos remite a reflexiones profundas sobre la precariedad de la propia existencia humana siendo también una fiesta de igualdad – tanto el rico como el pobre, deben trasladarse en esta fiesta a una frágil cabaña – el rico deja sus aposentos y comodidades de todo el año y por una semana vive lo que el humilde vive todo el año. Todos se sienten más solidarios en esta fiesta y, a través del «Sjaj» (ramaje en lugar de techo), se tiene un amplio horizonte para observar el cielo. Como hemos dicho a fiesta de Sukot tiene relación con la finalización de la recolección de toda la producción del campo, es decir, con el momento en el que se la almacenaba. En los días de la fiesta de Sukot debemos pensar en toda la benevolencia que tuvo y tiene nuestro Creador con nosotros todo el tiempo y en toda situación. Desde el Sukot pasado hemos disfrutado de Su bendición en el campo de lo económico, pues a pesar de que tal vez no nos fue tan bien como esperábamos, realmente hemos tenido la parnasáá (sustento) necesaria para alimentarnos obteniendo todas las necesidades vitales. Al referirnos a las necesidades vitales nos referimos a los alimentos básicos que nos permiten seguir con vida. Es verdad, tal vez hubiéramos preferido comer productos más caros, más deliciosos o de mayor calidad, quizas queríamos irnos de vacaciones a algún lado y no pudimos. Tal vez deseábamos cambiar el automobil. De hecho, puede ser que ya nos habíamos acostumbrado a todas esas cosas y esa era nuestra forma de vida. Pero a pesar de que es muy difícil desprenderse de lo que teníamos, debemos reconocer que si ahora estamos leyendo esto es porque gracias a D«s seguimos con vida, y sabemos que hay

muchas personas en el mundo que desgraciadamente murieron y mueren todo el tiempo porque realmente no tienen nada para comer. Es por eso que en la fiesta de Sukot debemos empequeñecernos y salir del lugar más seguro que tenemos, es decir nuestro hogar, para vivir durante los días de la fiesta en una suká. De esta manera expresamos la idea de que toda nuestra seguridad está basada en Él, y no en nuestro poder económico o en nuestro esfuerzo para conseguir las cosas. Cuando salimos de un lugar tan protegido de vientos, frío, calor y lluvias como lo es nuestro hogar para entrar a la suká, experimentamos una sensación de inseguridad, nos sentimos indefensos y desprotegidos, y es en ese preciso momento que debemos recordar a D«s, pues Él es la verdadera fuente de nuestra tranquilidad en todos los aspectos de la vida, y por eso debemos agradecerle.

Arbaat Haminin (Las cuatro especies) En Sukot se bendicen cuatro especies: la Torá no nos dice claramente cuáles son las cuatro especies que debemos tomar en la fiesta de Sukot, ya que la Torá simplemente dice: «Y tomarán para ustedes en el primer día el fruto de un árbol esplendoroso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces de río, y se alegrarán ante vuestro D«s siete día…» pero la Tradición Oral que recibieron Nuestros Sabios nos enseña que «el fruto de un árbol esplendoroso» es el fruto llamado «etrog» (cidra), las «ramas de palmeras» es el conocido «lulav», las «ramas de árboles frondosos», hace referencia al «hadás» (mirto), y los «sauces de río» son la especie conocida con el nombre de «aravá». A pesar de que la Torá nos enseña que la obligación de cumplir la mitzvá de las cuatro especies tiene lugar sólo en el primer día de la fiesta de Sukot, como dice la Torá: «Y tomarán para ustedes en el primer día…», Nuestros Sabios nos ordenaron que también debemos tomarlas durante los otros seis días de la fiesta, y es por eso que encontraremos que algunas leyes de los arbaat haminim son más estrictas en el primer día que en los otros seis, ya que como explicamos, en el primer día la obligación es más estricta al haber sido ordenada por la Torá. Para cumplir la mitzvá de las cuatro especies se deben tomar en total un lulav, tres hadasim y dos aravot – que se deben atar juntos, y además necesitamos un etrog.

Shmini Atzeret

Literalmente: «Octavo Día de la Asamblea». «Y en el octavo día tendréis reunión; no haréis ninguna obra servil» Números 29.35, así dice el texto de la Torá al refereirse a esta festividad. Es la fiesta del octavo día de Sukot que se celebra el 22 de Tishrei pero como una festividad separada. En el estado de Israel coincide con Simjat Torá, pero en la diáspora se celebra esta última al día siguiente. No rige más la obligación de habitar en la suká, por ejemplo. Pero como es día de reposo, tampoco nadie se da, en Shmini Atzéret, a la tarea de desarmar su cabaña, y así parecería que ella también sigue integrando los elementos de esta fiesta. Algunos siguen sirviendo en ella sus comidas principales, pero ya no dicen, al comienzo de las mismas, la bendición especial de Sukot.

Se pronuncia un ruego especial en esta festividad, Tefilat Haguéshem, la «Plegaria de la Lluvia», donde se pide a D«s abundante precipitación pluvial en el invierno que pronto está por iniciarse. Esta oración está integrada por varios párrafos poéticos en los cuales se repite frecuentemente la palabra máyím, «agua», el líquido cuya abundante provisión solicitamos al Cielo. Todo lo que dijimos hasta ahora, se refiere a Sheminí Atzéret tanto en Israel como en la diáspora. Pero éstas celebran un día más, un noveno día, Simjat Torá, el de la «alegría de la Torá». En el Estado de Israel, en cambio, las fiestas concluyen con Sheminí Atzéret, y todo lo que veremos ahora referido a Simjat Torá, en Israel lo hallamos incorporado a Sheminí Atzéret.

Simjat Torá (la alegría de la Torá) En nuestras sinagogas cada Shabat por la mañana leemos un fragmento de la Torá llamado Parashat. Para ello la Torá está dividida en 54 partes semanales o Parashot, y si los Shabatots disponibles durante el año no alcanzan habrá que leer en uno o varios Shabatots, dos Parashot juntas. En este día en la Diáspora, y en Shminí Atzéret, en Eretz Israel se concluye e inicia el ciclo anual de lectura de la Torá. Llegada la hora de la lectura bíblica, se extraen del Arca Sagrada todos los rollos de la Torá que la sinagoga tiene guardados allí, y se celebran con ellos siete Hakafot o «procesiones» por la sinagoga. Después se guardan todos en su lugar menos tres que quedan fuera para leer de ellos las parashots correspondientes: el primero para concluir la lectura anual de la Torá; el segundo, para iniciar un nuevo ciclo anual de la Torá, y el tercero, para leer del libro Números el detalle de los sacrificios festivos de la fecha. Se considera un gran honor entre los judíos acabar la lectura de la Torá o iniciarla de nuevo, y aquellos fieles a quienes les toca esta distinción, se los llama, respectivamente, Jatán Torá, el «novio de la Torá», y Jatán Bereshit. En Simjat Torá suelen ser llamados a la Torá los niños menores de 13 años cuando el resto del año sólo pueden ser invitados a ese honor los varones mayores de esa edad.

Januká

Se celebra el 25 de Kislev y dura ocho días. Es una festividad post-bíblica. Januká conmemora la victoria militar de los macabeos contra la ocupación greco-siria en el siglo IV a.e.c.. En la época del segundo Templo de Jerusalén, el imperio Griego – que gobernaba en la tierra de Israel – decretó varios leyes en contra del pueblo de Israel con la finalidad de anular su religión. Ellos prohibieron el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. A esto siguió el deseo de derrotar a los judíos también espiritualmente, profanando el Templo con la entronización de ídolos en los lugares mas sagrados para el judaísmo y destruyendo varias partes de él. Los griegos no dejaban opción a los pueblos conquistados y quisieron imponer su cultura y prácticas de idolatría a los judíos, prohibiéndoles cuidar el shabat, practicar la circuncisión o enseñar la Torá. Un grupo de judíos de la familia de los Jashmonaím, liderados por Matitiahu, hartos de tener que soportar tantas vejaciones y viendo peligrar el judaísmo se rebelaron contra los griegos. Matitiahu no era un político ni un militar, sino un kohen de la aldea de Modiín. Él y sus cinco hijos lideraron la rebelión combatiendo contra un ejército bien armado y numéricamente superior. Después de casi 20 años de lucha, obtuvieron tanto la libertad religiosa como la política. La reconquista y la liberación del Templo tuvieron lugar en el año 164 a.e.c. Fue entonces cuando tuvo lugar el milagro de Januká. El día 25 del mes de Kislev fue el día de dicha victoria. Ellos entraron al Templo y sólo encontraron allí un frasco de aceite puro que tenía el sello del Kohen Gadol (sumo sacerdote) y sólo alcanzaba para encender la menorá del Templo un sólo día. Sin embargo, con ese aceite la menorá permaneció encendida durante ocho día, hasta que machacaron olivas y extrajeron nuevamente aceite puro. Así nuestro Sabios de aquella generación decretaron que sean estos ocho día – a partir del 25 de Kislev – día de alegría y de alabanza, y que en ellos se enciendan luces durante ocho noches, para mostrar y difundir el gran milagro ocurrido. La palabra hebrea «janú» significa «descansaron» y el valor numérico de las letras kaf y he suma 25 (ya que en hebreo cada letra tiene un valor numérico, la letra kaf, 20 y la he, 5). Esta fiesta se llama Januká pues ellos descansaron (janú) despu&eacutes de muchas batallas contra los griegos, el 25 (kaf,he) del mes de Kislev.

Costumbres: En los hogares judíos se enciende el candelabro de 8 brazos especial para Januká, llamado «janukiá». Se empieza encendiendo una vela el primer día y se va encendiendo una vela más cada noche hasta culminar con todo el candelabro encendido en la octava noche de Januká. Cómo se Enciende:

La primera noche se enciende la vela que está en el extremo derecho de la janukia. La segunda noche se enciende primero la segunda vela de la derecha y luego la vela que está a su derecha , y así sucesivamente el resto de los días. Es decir que cada noche se agrega una vela y la vela que se agrega es la que primero se enciende. La primera noche antes de encender las velas se recitan tres bendiciones:-Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetsivanu lehadlik ner shel Januká (Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste encender la vela de Januká). -Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, sheasá nisim laabotenu baiamim hahem bazemán hazé (Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que hiciste milagros con nuestros padres en aquellos días en este tiempo). -Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, shehejeianu vekiemanu vehiguianu

lazemán hazé (Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que nos has hecho vivir, nos has mantenido y nos has hecho llegar hasta este tiempo).

Desde la segunda noche en adelante sólo se recitan las dos primeras bendiciones antes de encender la jakukiá.

Las luces de Januká deben ser encendidas en la puerta de entrada próxima a la calle, para difundir el milagro, pero si donde uno vive no tiene entrada directa desde la calle entonces las luces de Januká deben ser encendidas en la ventana que está orientada hacia la calle. Está prohibido tener provecho de la luz de las velas de Januká. Es por eso que además de encender el número de velas necesario, cada noche se debe colocar en la janukia una vela más llamada «shamash», y en caso de que alguién se olvide de la prohibición de la utilización de la luz de las velas de Januká, resultará que utilizó la luz del shamash y no la de las velas que tienen santidad.

Sobre el juego del sevivon (perinola) se comenta que en el príodo que los griegos prohibieron a los judíos estudiar Torá, tuvieron que hacerlo a escondidas y cuando los griegos se acercaban escondían los libros de estudio y jugaban con el sevivon. Sobre los cuatro lados del sevivon está escrito las iniciales de las palabras: Nes Gadol Haia Po – un gran milagro ocurrió aquí (en Israel) y en la Diáspora: Nes Gadol Haia Sham (allí), en cada lado una letra. Existen distintos tipos de juego que los niños realizan hoy en día en esta festividad con el sevivon

Januká es la victoria de los pocos contra los numerosos, la victoria de los débiles contra los poderosos. Januká es una fuente permanente de lucha contra los ídolos y la asimilación. Demuestra la vigencia de los valores y la cultura judía por la cual lucharon los macabeos.

Tu bi’Shvat

Es el «Año Nuevo de los Árboles», una festividad menor del calendario judío que se celebra el 15 de Shvat y marca el comienzo de la primavera en Eretz Israel. Cuando ha caído la mayoría de las aguas entonces los árboles frutales florecen y una nueva corriente de savia los revive después del invierno. A partir de este día comienza un nuevo año para la separación del diezmo del fruto de los árboles. Este día se toma en cuanta para la prohibición de recoger la fruta de un árbol en sus primeros tres años de vida. Es considerado un día festivo, en el cual no se ayuna ni se pronuncian oraciones de duelo. Los Ashkenazíes lo observan con la preparación de una seúda en la que se consumen 15 clases de frutos distintos, y algunos de estos deben de ser de la nueva estación. El «Keren Kaiémet LeIsrael» promovió en este día actividades con la reforestación, y por lo tanto los escolares de Israel participan en la plantación de árboles acentuando la necesidad de restauración y reconstrucción del hogar nacional judío.

 

Purim

Purim se celebra el 14 de Adar, cuando el año es embolismal se festeja en Adar II, y se conmemora la salvación milagrosa de nuestro pueblo durante su cautiverio en Persia bajo el reino del rey Ajashverosh (Asuero), cuando su ministro Hamaán, descendiente de Amalek el primer y gran enemigo de Israel, decreto, con el consentimiento del rey, la exterminación total de los judíos. Su nombre se debe a las suertes (Purim) que echó el ministro Hamán para fijar la fecha del exterminio de los judíos. La víspera el 13 de Adar es guardado como un día de ayuno menor, y es llamado «Taanit Ester», pues este fue el día señalado por Hamaán para la exterminación de todos los judíos, pero la reina Ester pidió a los judíos que ayunaran con ella y de esta manera revertir el decreto, además ese dí se reunieron para el ataque y lo proclamaron día de ayuno. Los judíos que vivian en Shushán continuaron luchando contra sus enemigos el 14 de Adar y no pudieron celebrar la victoria hasta un día más tarde, el 15. Por eso nuestros Sabios ordenaron que las ciudades fortificadas de Eretz Israel festejen Purim el día 15 de Adar en lugar del 14 de Adar. Existen cuatro mitzvot propias de Purim: – Lectura de Meguilat Ester (el libro de Ester), el cual relata los hechos acaecidos. Tanto hombres como mujeres deben escuchar la lectura de la Meguilá dos veces, la noche y el día de Purim. La Meguilá se debe leer en público para así poder propagar el milagro. – Mishloaj manot, regalo de alimentos de por lo menos dos tipos diferentes a amigos. – Matanot laevionim, donativos a los pobres, se debe de donar por lo menos a dos pobres. – Seúda Purim, el banquete de Purim, se debe celebrar por medio de una comida festiva con gran abundancia de vino en un ambiente de gran regocijo y alegria por el milagro acaecido. Aún el que no suele beber vino tiene que beber un poco en honor de Purim. Nuestros Sabios dijeron que se debe de beber en Purim hasta que no se sepa distinguir entre «maldito Hamaán» y «bendito Mordejai». Pero si una persona sabe que si bebe más de lo normal puede violar algún precepto o comportarse de forma vulgar es mejor que se abstenga de beber en Purim. Purim es una fiesta alegre. Se preparan dulces llamados «orejas de Hamán», que recuerdan el sombrero de tres puntas de Hamán. Se realizan representaciones de relatos de la Biblia como la misma historia de Ester. Purim en el renovado Estado judío es una fiesta colorida y alegre, al igual que en los países de la diáspora. Se recitan bendiciones especiales que aluden a la milagrosa salvación en tiempos antiguos.

 

Pésaj

La fiesta de Pesaj conmemora la liberación de los judíos sometidos a la esclavitud durante su estancia en Egipto. Es considerada la primera redención. Dios liberó a su pueblo, llevándolo de la opresión a la liberación, de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la libertad.

Los acontecimientos que llevaron al pueblo judío (entonces llamado «Bnei Israel (Hijos de Israel) a estas circunstancias están narrados en el segundo libro de la Torá, Éxodo (Shmot cap. VII, VIII, IX, X, XI). En efecto, los primeros capítulos de este libro describen la dura realidad de los hijos de Israel, esclavizados en Egipto. El nuevo faraón nada sabía de José (Iosef), aquel soñador hijo de Iaacov, que había salvado a Egipto del hambre. José interpretó los sueños del Faraón que ningún mago había podido descifrar: Las siete vacas flacas que se comían a las siete vacas gordas, las siete espigas flacas que se comían a las siete espigas saludables. «Es un solo sueño -dijo José-. Habrá en Egipto siete años de bonanza y abundancia, a los cuales seguirán siete años de sequía y pobreza. Lo que D’os prepara para Egipto se lo ha querido avisar al Faraón». Aquel faraón egipcio entendió el mensaje y nombró a José su consejero. Nadie movía un dedo en Egipto sin el consentimiento de José, quien mandó a construir graneros donde se depositaban cereales en los años de abundancia para los otros años de hambre que vendrían. Egipto se preparaba. José mandó a traer a sus padres y hermanos, con los cuales se reencontró después de dramáticas circunstancias. El Faraón los recibió asignándoles una zona la de Gosen, para que vivieran allí, pero pasaron los años, José murió, el rey de Egipto también murió y la familia de José, que «eran setenta almas» se multiplicó. Ahora eran cientos de miles y para el nuevo faraón entrañaban un peligro concreto. Así comienza el libro de Éxodo, cuando el Faraón decide esclavizar a los «Hijos de Israel» y da la orden a las parteras judías de matar a los hijos varones que nacieran. Las niñas podrían vivir (Éxodo I-14). Siguiendo con el relato bíblico, la Torá narra el nacimiento de Moisés (Moshé) y su lucha por liberar a los hijos de Israel de aquella terrible esclavitud por mandato divino. D’os le avisa a Moisés que sólo después de la última de las diez plagas que azotarían a Egipto (la muerte de los primogénitos egipcios), el Faraón accedería a liberar a los «Hijos de Israel».

EL SACRIFICIO PASCUAL

Los Hijos de Israel debían realizar un sacrificio del cordero pascual (Korbán ha pesaj) esa noche, la del 14 de Nisán, mes de la primavera. Cada familia debía sacrificar y comer un cordero. La manera de hacerlo está explicada en Éxodo XII («… asada, no dejarás que sobre…»). Así pues está relatada la salida de Egipto. El símbolo central de esta fiesta es la Matzá, pan ácimo o sin levadura, ya que al salir de Egipto de prisa, no tuvieron tiempo de esperar que el pan

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levara (fermentara). Así, después de 430 años de esclavitud, salieron los Hijos de Israel de Egipto, conducidos por Moisés hacia la tierra prometida.

El recordatorio de este acontecimiento viene narrado en Éxodo XII-17: «… guardareis la fiestas de los Ázimos (matzot) porque en este día saqué yo a vuestras huestes de la tierra de Egipto y observareis este día en todas vuestras generaciones por ley perpetua». Éxodo XII-18: «… en el mes primero (nisán) desde el decimocuarto día del mes por la tarde, hasta el vigésimo primero del mes por la tarde, comeréis matzot». Éxodo XII-19: «… durante siete días no han de hallarse levaduras en vuestras casas…»

Se conoce a esta festividad con su nombre bíblico “Fiesta de las Matzot” por ser este el símbolo central de esta festividad, como Jag ha Pesaj, nombre del cordero pascual, animal que había que sacrificar y comer en la víspera de la salida de Egipto. Pesaj significa saltar, ya que el ángel de la muerte saltó las casas de los Hijos de Israel en la décima plaga y mató solo a los primogénitos de los egipcios. También se conoce como Fiesta de la Primavera (Jag ha Aviv), ya que la salida de Egipto coincidió con el inicio de la primavera y como Zman Jerutenu (fiesta de nuestra libertad).

FUENTES BÍBLICAS

También se menciona esta fiesta en versículos del libro Levítico XXIII (Vaikrá) versículos 5, 6, 7 y 8. Este capítulo es una fuente básica para todas las festividades que menciona la Torá. Devarim (Deuteronomio) versículos 1 al 9: «… observarás el mes de Aviv (primavera) y celebrarás la pascua en honor al Señor, tu Dios… Porque en el mes de la primavera el Señor, tu Dios, te sacó de Egipto de noche…» (Deuteronomio XVI-1) «… por siete días comerás panes ázimos, pan de la aflicción, porque deprisa saliste de la tierra de Egipto, para que recuerdes el día que saliste de la tierra de Egipto, todos los días de tu vida…» (Deuteronomio XVI-3). Existen otras fuentes bíblicas en las que se menciona la liberación de Egipto, pero las mencionadas son las principales.

Se menciona también en el tratado «Pesajim» de la Mishná. La expresión máxima y festiva de Pesaj es en el hogar. Ni bien termina la fiesta de Purim, es decir justo un mes antes de iniciar Pesaj, ya comienzan los preparativos pascuales. En muchos hogares se limpiaba y reparaba todo lo estropeado, se pintaba la casa y se dejaba todo listo para la fecha señalada. Los que no tenían una vajilla especial para esta fiesta, purificaban (hacían kasher o apta) la de todos los días. Se preparan ropas nuevas que serán estrenadas la noche de Pesaj. Se repasan las costumbres, las leyes especiales y se organiza el «Seder» (cena festiva). Seder significa orden. Las velas marcarán el inicio de la fiesta. Sobre la mesa luce la Keará, bandeja especial donde se colocan los 7 elementos: Beitzá (huevo duro) simboliza la vida y el destino; pata de cordero o pollo

asado simboliza el sacrificio del cordero pascual; el «Jaroset» que es una mezcla de manzana, nueces y azúcar que recuerda el color de la arcilla, elemento utilizado por los hijos de Israel para construir pirámides y ciudades egipcias. Los demás elementos son el «Maror», el «Karpas» y el «Jazeret» (hierbas amargas), que recuerdan la amargura y sufrimiento de los antepasados, cuyas vidas esclavizadas eran duras y amargas. Pero el símbolo central es la matzá, el pan ázimo sin levadura, que recuerda aquellos días de tristeza y oscuridad. En la cena pascual el cabeza de la familia va leyendo la Hagadá (historia), que marca el orden de la cena, las bendiciones y las preguntas. Se relata la esclavitud en Egipto y la milagrosa redención. La tradición acentúa el precepto de la narración («… contarás a tus hijos que esclavo fuiste en la Tierra de Egipto y Dios te sacó de allí…»). Relatar, contar, narrar. Principio de transmitir la tradición a las generaciones venideras. La noche del Seder se presta especial atención a los niños, se los estimula a preguntar, a través de las cuatro preguntas tradicionales (Kushiot) y se realiza un juego, el Afikomán, para incentivarlos a que queden despiertos durante toda la cena, escuchen el relato de la Hagadá y participen activamente del festejo. Pesaj marca en la tradición judía un modelo de redención: la salida de Egipto, de la casa de la esclavitud, y el paso de ella a la libertad. Pero la redención completa (Guevlá shlema), que es la que esperamos aún, está personificada en la mística figura del profeta Elías, que es el que visita en la noche del Seder todos los hogares, en los cuales se prepara una copa especial de vino para él. Es el que de acuerdo a esta tradición mística traerá y anunciará la redención total, liberando a la humanidad de toda clase de esclavitud. La festividad de Pesaj forma una trilogía junto con la de Shavuot y Sucot, que son fiestas de origen bíblico y de peregrinación a Jerusalén, tal como lo relatan numerosos pasajes bíblicos como «… me alegré cuando me dijeron: iremos a la casa de Dios…».

En esta fiesta se intensifican las exigencias de pureza (kashrut). Se agregan cuidados especiales a los alimentos de Pesaj, llevando una etiqueta que los documenta como tales («Kasher Le Pesaj»). En vísperas de Pesaj se «kasherizan» (purifican) los utensilios, los hornos, frigoríficos y vajilla en general y se vacía la casa de todo producto que contenga Jametz. Esta costumbre se llama «Bedikat Jametz».

En Israel la fiesta dura 7 días, como está escrito en la Torá. El primero y el séptimo son festivos y no se realizan trabajos como en sábado. Los días intermedios -Jol hamoed- se trabaja con ciertas limitaciones. Se come matzá toda la semana y está prohibido comer cualquier clase de alimento que contenga Jametz (leudante). En la diáspora, a todas las festividades determinadas por la Torá se les agrega un día. Es el caso de Pesaj que dura ocho días fuera de Israel. Y se realizan dos sedarim (cenas festivas), la primera y la segunda noche.

MAOT JITIN (MATZÁ PARA LOS POBRES)

En todas las comunidades existen personas que se encargan de proveer matzot y vino a los más humildes, ya que ningún judío puede carecer de matzá en Pesaj. La comunidad organizada es responsable por el cumplimiento de este precepto central: a nadie le pueden faltar los elementos básicos en Pesaj.

MES DE NISÁN

Se considera al mes de Nisán festivo, justamente porque en él se festeja Pesaj. Por lo tanto, no se visitan los cementerios, ni se realizan ceremonias de recordación.

PESAJ SHEINI (SEGUNDO PESAJ)

Esta costumbre, en realidad un Din (ley), tiene vigencia aún hoy. Para las personas que por motivos de salud no hayan podido festejarlo en la fecha indicada, lo harán un mes después, el 14 del mes siguiente, en Iyar. Lo importante es que todo judío tenga la vivencia del Pesaj, la recuerde, la practique y la transmita.

SHIR HA SHIRIM (CANTARES)

Como queda dicho, Pesaj es una fiesta llena de símbolos. Un lugar importante ocupan las lecturas tradicionales que se leen en la sonagoga los días de Pesaj. A los relatos de la Torá y Profetas -Éxodo XV- se agrega el libro «Cantar de los Cantares», creación sublime de amor que se le atribuye al Rey Salomón. Narra el amor entre una joven pastora y su amado. La tradición mística -Cábala- encontró en esta Meguilá (rollo) una metáfora central: El amor entre la congregación de Israel (la novia) y su Dios (el amado) leyéndose en Pesaj, justamente por el contenido.

PESAJ EN LA HISTORIA JUDÍA

La fiesta de Pesaj despertó siempre alegría y expectativa en los círculos judíos. Pero tiene recuerdos dolorosos en distintos momentos de la historia. En la España inquisorial los judíos «conversos» o nuevos cristianos corrían serios riesgos. La persecución de la Iglesia en los siglos XIV y XV para con los judíos era violenta. Muchos manifestaban haber abrazado el cristianismo solo para salvar sus vidas de la hoguera y las torturas, pero secretamente seguían los preceptos judíos como el Shabat y Pesaj. En los sótanos seguían leyendo la Hagadá y transmitiendo las tradiciones pascuales. Esta fiesta tan sagrada para el judaísmo era usada por los enemigos para acusar a los judíos de toda clase de culpas. Algunas graves como las «Alilot dam», crimen ritual, duros días en los que los judíos eran acusados de crímenes en la víspera de Pesaj, aduciendo que se usaba la sangre para fines rituales. Esto motivó amargas persecuciones, «pogroms» y hasta un famoso juicio, al principio del siglo XX, en Kiev, Rusia: el juicio de «Beylis», donde se demostraron las falsedades de tan infundadas acusaciones. Al respecto se realizó la película «El hombre de Kiev». Otro hecho relevante en la historia judía más reciente es el Levantamiento del Ghetto de Varsovia, ocurrido el 19 de abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la máquina del racismo funcionaba a pleno rendimiento, aniquilando millones de personas en los campos de exterminio. En Varsovia, la noche de Pesaj, inspirados en las tradiciones ancestrales de libertad, los jóvenes organizaron esta rebelión histórica, como ejemplo para la humanidad.

Una fiesta tan arraigada en la tradición tiene sus expresiones en las distintas ramas del arte: Hagadot de Pesaj antiguas con ilustraciones artísticas muy valoradas por los coleccionistas de Judaica, cuadros de famosos artistas. Pero donde más prendió la fiesta de Pesaj es en la literatura de distintas épocas, generando cuentos, leyendas, canciones y poesías ambientadas en la Europa Oriental.

 

Yom Ha’azmaut

Es la fiesta nacional del Estado de Israel que conmemora la declaración de independencia del imperio británico, acaecida el 5 de Iyar de 5708 (14 de mayo de 1948).

El Gran Rabinato le dió carácter religioso y por ello se inicia con plegarias en recuerdo de los caídos en la lucha por alcanzar el sueño atesorado durante casi dos mil años: tener una patria en la tierra prometida de Israel.

Se realiza un acto solemne en el Monte Hertzl de Jerusaém y las calles y hogares de todo el pais se adornan con banderas celebrándose todo el día con cánticos y bailes.

 

Lag Baómer – 33 día del Omer

Es una fiesta menor (Moed katan) que conmemora un hecho histórico. Se conmemora entre Pesaj y Shavuot, el 18 del mes de Iyar, para recordar una victoria militar de los judíos contra el yugo romano, en los días de la cuenta del «Omer» (ver Pesaj). El día 33 en esta cuenta, los recuerdos tristes se dejan de lado: este un día de alegría. Según cuentan las fuentes históricas, los judíos, liderados militarmente por Bar Kojba, se rebelaron contra los romanos y, en una lucha desigual, lograron ese día una victoria sobre sus enemigos. El líder espiritual de la época era Rabi Akiba. Corría el Siglo II y florecían el estudio de la Torá y la Ley Oral. Los romanos oprimían a los judíos y no los dejaban practicar su religión siendo severamente castigado el estudio de la Torá. Diez de los líderes espirituales más prominentes fueron asesinados para que el pueblo viera una señal inequívoca de lo que el Imperio Romano se había propuesto hacer con la cultura judía. Así y todo, aún quedaban en la Israel ocupada focos de resistencia contra los romanos. El símbolo central de esta fiesta es el ARCO Y LA FLECHA. Los alumnos iban al bosque con arcos y flechas, simulando ir de caza para despistar a los romanos. En realidad, lo hacían para ir a estudiar la Torá en las cuevas, de boca de los grandes maestros de la época. También es costumbre encender fogatas, en recuerdo de las fogatas que se encendían en aquellos tiempos para avisar y como señal de que había estallado la rebelión contra los romanos. Según cuenta la tradición, Rabí Shimón Bar Iojai se escondió en una cueva, en Merón, junto a su hijo Elazar. Allí siguió estudiando la Torá y creó el «ZOHAR», libro básico de la mística judía. Durante 13 años padre e hijo permanecieron en la cueva, estudiando la Torá, dialogando y profundizando su interpretación. Comían frutos del bosque y tomaban agua del manantial. El renovador de la mística judía Rabí Itzjak Luria dio un nuevo contenido a esta fiesta homenajeando a Shimón Bar Iojao, que murió justamente en Lag Baómer.

Es tradición realizar casamientos en este día que interrumpe la tristeza de la cuenta del «OMER». Los festejos en las ciudades de Merón y en Tzafed (Tzafat), en Israel tienen especial brillo. En esta ciudad, al norte de Israel, entre las cuevas y las montañas, floreció el movimiento místico, la cábala. Aún hoy pueden observarse numerosas casas de estudio y sinagogas antiguas, una de ellas precisamente la de Rabí Itzjak Luria, llamado Hari hakadosh y uno de los líderes de este movimiento.

 

Yom Yerushalayim

Es una fiesta nacional en la que se conmemora la recuperación de la parte oriental de la ciudad de Jerusalém, acaecida el 28 de Iyar de 5727 (7 de junio de 1967) durante la Guerra de los 6 días.

Es un día muy importante para el pueblo judío dado que se consiguió reunificar la ciudad y acceder al Muro de los Lamentos, vestigio del II Templo. Este lugar es el centro de las plegarias judías en todo el mundo.

 

Shavuot

Shavuot (semanas) es la segunda fiesta de peregrinación que junto a Pesaj y Sucot era preceptivo visitar Jerusalém, cuando el templo existía, de acuerdo con lo escrito en Levítico XXIII-15. «…y contaréis siete semanas desde el día siguiente de la primera solemnidad pascual, día en la que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida» y en Levítico XXIII-16 «…hasta el día siguiente a la séptima semana cumplida contaréis cincuenta días, entonces presentaréis ofrenda vegetal nueva al señor…» es decir que se cuentan 49 días a partir de Pesaj, el día número cincuenta es la fecha de la festividad. Esta falta de exactitud trajo aparejada discusiones en la interpretación de los versículos mencionados pero quedó aceptada por consenso histórico y establecido el 6 de Siván como fecha de la festividad en el calendario hebreo.

En esta fiesta, judíos de todas llevaban trayendo ofrendas y primicias y está directamente vinculada al trabajo de la tierra, por lo tanto es llamada Jag hakatzir, (fiesta de la cosecha) teniendo su referencia en Éxodo XXIII «…las primicias de los frutos de tu tierra, ofrendarás y traerás a la casa de Dios…».

Existe otro aspecto histórico que hace a esta fiesta relevante ya que en este día fue entregada la Torá a los hijos de Israel. En Éxodo XIX se fija la fecha de este acontecimiento cuando los hijos de Israel después de haber salido de Egipto se encontraban al pié del Monte Sinaí para recibir de manos de Moisés las tablas de la ley a principio del tercer mes. «…ahora escucharéis mi pacto. Me seréis un preciado tesoro entre todos los pueblos…» «…entonces todo el pueblo respondió al unísono: Nosotros haremos todo cuanto ha dicho el Señor (Éxodo XIX-1-5-8).

Son cuatro los nombres con que se conoce esta festividad: Shavuot (semanas); Jag hakatzir (fiesta de la cosecha); Bikurim (primicias que se traían al Templo y se consagraban como ofrendas a Dios) y Zman Natan Torateinu (Fiesta de la Entrega de la Torá). A estos nombres se les agrega «Atzeret», que significa asamblea precisamente por el carácter de peregrinación mencionado que convertía de hecho al pueblo llegado de Jerusalem en una gran asamblea.

Además de las fuentes bíblicas que dieron origen a la festividad tenemos fuentes talmúdicas, el tratado de Bikurim realiza una minuciosa descripción de la elección de las primicias (frutos de los árboles) y cómo eran llevados a Jerusalém , cómo se conformaba la delegación, cómo eran recibidos por los sacerdotes. Con la destrucción del Templo de Jerusalém y la salida forzada del pueblo judío hacia la diáspora no se podía enfatizar en el aspecto agrícola de Shavuot, por lo que se destacó el aspecto histórico: La fiesta de la entrega de la Torá. SE fueron añadiendo numerosas costumbres como decorar las casas y las sinagogas con ramas verdes y frutos, se incluye en el servicio de oración la lectura de los 10 Mandamientos, reviviendo de esta manera el momento del pacto en el Monte Sinaí. Se preparan y comen comidas lácteas, ya que la leche era el alimento básico de los cosechadores en tiempos antiguos, además del símbolo de su nombre en hebreo (Jalab), cuyas letras sumadas, nos dan el número 40 que son losdías que permaneció Moisés en el Monte Sinaí para recibir de Dios las Tablas de la Ley. También se explica el tema lácteo desde otra perspectiva vital. La leche es un elemento básico para el desarrollo del niño recién nacido, es su primer alimento, así es la Torá para la existencia y supervivencia del pueblo judío, por lo que también en esta festividad se iniciaba a los niños de cinco y seis años en el estudio del Libro de los Libros.

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